Desde Sevares a Sellaño discurre una carretera estrecha, poco utilizada, por la mejor vía que sube desde Cangas de Onís, y que te transporta a otra época. La vía, endiabladamente angosta, serpentea a través de un paraíso de cazadores, con pretiles antiguos cubiertos de musgo y una multitud de cascadas primaverales, desde las montañas vecinas. Todavía se ve nieve en los picos y neveros en las laderas.
Una visita a San Juan de Beleño, antes de bajar de nuevo para subir hacia León a través del desfiladero del Sella, con pasos verdaderamente estrechos y con la imagen irrepetible de la primavera y el deshielo.
Después de pasar el puerto del Pontón, un regreso por el de San Isidro, entre la nieve y los últimos esquiadores de la temporada, que bajan de la estación, da otro punto de vista al excursionista. Antes de alcanzar la cima, desde la vertiente leonesa, un breve paseo por Reyero, devuelve al viajero que regresa, la imagen de un pueblo mucho más cuidado que antaño, con numerosas casas rehabilitadas, y que deja en el aire una invitación a quedarse un par de noches.







Es una ruta muy bonita. Sobre los encantos de la vertiente leonesa de San Isidro que quieren que len cuente, hay mucho para ver y disfrutar. Ustedes ya saben donde está su casa cuando quieran.
Un saludo
Buno, yo sé de quien pasó por un bonito pueblo -Reyero para más señas- y no se paró por allí porque no encontró una dirección…
¿¿¿Que????? ¿Quien?? Lo mato, se lo juro !!! Pues es esto como para perderse… ¿no sabía preguntar por una?
Por favor hombre, un poco de conversación civilizada no puede perderla así como así.
Voy a llorar un rato, amargamente.
Un saludo
Dª Yuska:
No se apene. No han quitado todavía la carretera…