Escribía ayer sobre la inconveniencia de criticar a los propios compañeros y puse como ejemplo al Sr. Gabilondo, que encuentra en la COPE y EL MUNDO, la fuente de todos los males; no quise ser sectario y publiqué, igualmente, otras perlas dialéticas del Sr. Miguel Angel Rodríguez. Hoy no voy a reproducir nada del Sr. Jiménez Losantos, pues me pare ce sobradamente conocido por todos, pero sí reproduzco el primer párrafo del artículo firmado por D. Daniel Anido, titulado “la baba en la pluma”, director de la SER. No tiene desperdicio; aquí les dejo el primer párrafo y el enlace:
“Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos. Son de ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting, pero segregan ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados, acentuando el asco que desprende su mirada. Tenemos que mirar sus caras, seguir con atención el recorrido; ver como avanza ese residuo pútrido que desciende por los pliegues hasta la boca, como carcome gota a gota su lengua relamida; como la inunda y luego la desborda, para proseguir su camino hasta la mano pegajosa que sostiene la pluma y derramar allí toda su miseria. Cuando fluye toda esta baba compartida y el periodismo se acojona, estos mirones clandestinos, estos fetichistas de la mugre, se proclaman profetas con derecho de pernada, levantan púlpitos con barrocos tornavoces, apoyan sus falanges en el antepecho, despliegan su abyección más tenebrosa y corrompen el espacio compartido”.
No está mal, el Sr. Burgos, el Sr. Pedro J. Ramírez, el Sr. Losantos, son pajilleros, puteros, cobardes, acomplejados, fetichistas de la mugre, mirones clandestinos, y abyectos, entre otras lindezas fruto de la pluma brillante e independiente del Sr. Anido.
Si un día llegase D. Federico a la cuarta parte de miseria y resentimiento en sus alocuciones exaltadas, sería tema de portada de los medios progresistas -como EL PAIS o la SER- diariamente, a diferencia de lo sucedido con D. Daniel. El calificativo que merece se desprende de sus propias palabras, de la descalificación hacia sus compañeros que no es más que fruto de su propio rencor y de la hiel destilada en sus insultos. Forma parte del grupo de pseudoprogresistas incapaces de asumir la propia igualdad en opinar libremente en los medios públicos, autoerigidos en sacerdotes de la verdad con la que ilustran a los pobres ignorantes que, o no los entendemos, o pensamos de modo diferente. Parece evidente que los insultos, los exabruptos y el desprecio forman parte del talante que predican. Responderle en los mismos términos, sería ponerse a su altura. Y uno está ya muy mayor para bajar tanto.
Les dejo la foto del autor del texto anterior. Si lo ven por la calle no le tiren bellotas ni cacahuetes:

Y este es el enlace, por si quieren leer la totalidad de la perla literaria:
http://blogs.elmundo.es/elmundo/2008/04/18/elmundopordentro/1208512232.html
Y esta es la opinión de un compañero de profesión, quizás más ponderada que la mía y que otras:

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