No es una crítica al Sr. Solbes, uno de los mejores ministros del actual gabinete; es un toque de humor limpio, sin segundas intenciones, dedicado a la crisis económica que ignoramos lo que representará, lo que durará y las posibles soluciones a esta situación. El optimismo de D. José Luis contrasta con la caída de la inversión inmobiliaria, el aumento de impagados entre los usuarios y de empresas en suspensión de pagos y el notable descenso de las ventas en hostelería; es suficiente salir a la calle para comprobarlo.
La segunda viñeta es más amarga; efectivamente son los restaurantes de lujo los que menos notan la desaceleración: Quienes comen en tales lugares no tienen problemas con esta crisis, ni con las venideras. Que Dios nos coja confesados:







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