Para uno, que es varón, la diferencia entre Monseñor y la chica resulta más que evidente y siempre sale ganando la naturalidad frente a la sotana. INTERVIU aprovecha el tirón del personaje, el morbo de ver las tetas de la sobrina del presidente de la conferencia episcopal, que lo tiene; y hace bien, y venderá revistas, y polemizaremos sobre ello. Ahora me gustaría ver otro familiar de algún imán o de algún conspicuo musulmán en bolas, manifestándose de forma contraria a las creencias de la autoridad religiosa, o del hombre de fe. Entonces, alguno de los contertulios lanzaría soflamas sobre la prudencia para evitar males mayores. Esto es libertad de expresión, pero lo otro, también; cuestionarlo es solo una manifestación de hipocresía.







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