
Uno es aficionado a los fogones, y algunos de mis amigos -y contertulios- se atrevieron a probar la comida, sin que me consten ingresos hospitalarios de ninguno de ellos por tal motivo. Santi Santamaría, con su constelación de estrellas Michelín, me parece acertado en su juicio al entender “que nos pasamos” con el tipo, presentación, cuantía y composición de los platos vanguardistas. Quiero reivindicar desde estas líneas, el arroz con bugre (bogavante, llocántaru), el chuletón a la parrilla y la lubina a la espalda, platos sencillos, de gran calidad y que actualmente no existe en Gijón casi ningún restaurante que los ofrezca. Solamente pueden pedirse en sidrerías. Triste.
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