Conocí a D. Pedro de Silva en el año 1.983, cuando terminé mis estudios; tuve ocasión de celebrar un buen número de juicios de social en los que actuaba como letrado de una conocida Mutua Patronal de Accidentes de Trabajo; llegué a verlo acceder al estrado ayudado por un bastón.
Quiso la casualidad que años después, fuese a través de un amigo común de su hijo Fernando, como me interesase por los “blogs” y por el debate entre unos cuantos amigos cibernéticos de Gijón; a raíz de mi participación habitual en SInLaVeniA tuve la ocurrencia de abrir mi propio espacio, y en breve llevaremos un año discutiendo nuestros diferentes puntos de vista. Lo aprovecho ahora para reiterar mi agradecimiento a Fernando por despertar una curiosidad en mi que me permite disfrutar de todas estas pequeñas cosas y de todas esas grandes personas.
Por ello tengo un doble motivo para enviarle mis condolencias: El conocimiento personal del finado y la estrecha relación -aunque sea cibernética- que sostenemos desde hace un año a través de estos medios. También, desde aquí, quedo a su disposición en estos difíciles momentos.
Descanse en paz.







Habría sido una suerte haberle conocido a juzgar por todo lo bueno que dicen de él.Pero hizo algo muy bien y estoy segura de ello.Su hijo Fernando es un buen ejemplo y D. Pedro de Silva, expresidente del Principado es otro. Sin restarles el mérito que tengan los aludidos en su desarrollo personal, por supuesto.No puedo evitar acordarme de Fernando en este momento mientras escribo en el blog sobre el desarrollo del planeta, por ejemplo. Un saludo.