Curiosa reflexión de la Sra. Rigalt, y mucho más seria de lo que aparenta. ¿Cuantos hombres se unieron sentimentalmente a “latinas”, brasileñas, etc.?. Mujeres necesitadas de cariño y de medios, acostumbradas a vivir en la miseria, con la oportunidad de un paraíso permanente ¿quién dice que no?.
La comparación con muchas mujeres de este país, más preparadas, más cultas, menos machistas; más proclives al “dolor de cabeza”, al control más o menos férreo de su pareja, notablemente menos sensuales, no se soporta ni medio minuto. Me recuerda el chiste: ¿Con cual de las tres se casó?: Con la de las tetas más grandes.
Mucho cuidado.







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