Archivos para 21/08/08

¿Serán así nuestros políticos?

Por el bien de todos, espero que no.

La descripción -amarga, como casi siempre- de Tino Pertierra, no deja de ser hermosa, quitemos la profesión de político y cambiémosla por la de médico, abogado o lo que sea. ¿Habrá tanta diferencia?.

Victoria

Ocurrió al salir de casa y ser atrapado por una insurrección del tiempo: era verano y una ola de frío azotaba la ciudad con latigazos de lluvia y viento. Llegaba tarde a la cita con Vicki (cuánto le gustaban sus ojos de yerba y su cuerpo de junco, verdes y flexible) y de pronto se detuvo en mitad de la calle vacía, empapado en un segundo y con calambres en el pelo recién cortado, y enfrente, prisionero de un escaparate, estaba él, un reflejo inaudito de un hombre de mediana edad, cuerpo abatido y mirada desolada, impropia de quien va a abrazar en breve a un junco de ojos verdes. Fue entonces cuando sintió una hinchazón de bilis que escalaba su cuerpo y llegaba a su garganta para instalarse en ella y recordarle viejos sabores de una vida que ya no reconocía como suya. ¿Dónde estaba el inocente político que un día se lanzó a salvar el mundo? ¿Dónde estaban sus compromisos con la justicia y el bien común? ¿Dónde se habían quedado los ideales que creía inmortales? Pero qué te ha pasado, estás empapado… dijo Vicki cuando llegó al apartamento chorreando y con las mejillas mojadas. Dejó que le cuidara y le reparara las heridas y al poco tiempo volvía a ser el hombre que siempre ganaba las batallas. Una hermosa mujer le adoraba, su esposa le respetaba, sus hijos le admiraban, los electores le creían y las cámaras lo amaban. Todo va bien, decidió. Dejó la suciedad de una lucidez repentina e indeseable en la ducha y se preparó para brillar. Cuando llegó a la sede del partido, la secretaria le dijo que cada día parecía más joven y él la obsequió con una sonrisa que la dejó temblando. La tormenta había pasado y un sol espléndido bañaba la ciudad