Archivos para 29/08/08

Irati Aranzabal: Carroña

Irati Aranzabal Zuloaga compañera de Iñaki De Juana Chaos

Unos señalan, y otros…

¿Qué sucedería si todos estos datos, con las consecuencias que me han supuesto, se filtrasen en medios de comunicación abertzales y refiriéndose a personas nacionalistas españolas? Pues Euskal Herria tiene la desgraciada experiencia del cierre de «Egin», Egin Irratia, «Ardi Beltza» y «Egunkaria» sin razón alguna, pero con justificaciones de ese tipo

No es nada novedoso que los medios de comunicación españoles y también los vascongados a su servicio mientan, manipulen e intoxiquen sobre la situación que vive Euskal Herria, en general, y sobre la de los represaliados políticos vascos y sus familias en particular.

Pero lo que ha venido sucediendo en relación a la excarcelación de mi compañero, Iñaki, y la extensión de los ataques mediáticos, policiales y judiciales contra su familia, contra mí, ha adquirido una envergadura que evidencia una vez más que vivimos en un estado de excepción en el que todo vale para destruir al disidente, un Estado en el que las alcantarillas dominan y dirigen el sistema, un laberinto de cloacas en las que engordan sus servidores.

Hasta ahora he guardado silencio. Por miedo a que se malinterpreten mis palabras. A que se pueda hacer una lectura interesada de ellas. Por no dar bazas a ese Estado carroñero.

Pero tampoco quiero que se pueda utilizar aquel refrán de «quien calla…». Y mucho menos quiero que los fascistas crean que con sus técnicas nos pueden silenciar a los independentistas, a los abertzales, a los euskaldunes que tenemos una nación y todo el derecho a vivir en ella. Que sepan todos esos unionistas que donde hay una injusticia, un abuso, una falta de libertades, debe haber una denuncia, un dar a conocer los hechos. Y por todo ello seré lo más clara posible.

Mi compañero, Iñaki de Juana, debía haber salido de prisión en octubre de 2004, según las leyes del Estado español impuestas a los ciudadanos del sur de Euskal Herria, porque en el norte del país las impone el Estado francés.

 

La tergiversación de los hechos forma parte sustancial del discurso victimista al que estamos acostumbrados, pero en este caso, se añade la indignidad de referirse a los represaliados vascos y al amor que está dispuesta a aportar. Ni un solo recuerdo, ni una referencia, ni una solidarización con las víctimas, con los familiares de los fallecidos, con las familias truncadas por la única razón de existir una discrepancia política.

Hablar de amor cuando la opción para el rival ideológico es el tiro en la nuca, resulta, cuando menos hipócrita; y tal barbarie solamente puede proceder de estos sujetos, verdadera carroña humana, nunca el Estado que los acoge y solamente los persigue con la fuerza y la firmeza de las leyes vigentes.