Estoy absolutamente a favor de que cada cual decida libremente la opción en la que desea disfrutar del sexo, sean gays, lesbianas, homosexuales… o puteros. Veamos, ¿por qué no celebrar un día del orgullo del hombre promiscuo o al que le gusta irse de putas?. Otra paradoja: En este país se puede celebrar una boda entre homosexuales, que me parece muy bien, pero las prostitutas viven en la “alegalidad”, situación en la que no son ilegales ni lo contrario. ¿Sería un disparate legalizar la prostitución, o es que representa muchos menos votos en el cómputo que hace el gobierno antes de acometer ciertas medidas?.
Enorgullecerse de la orientación sexual puede, a día de hoy, ser peligroso, pues se corre el riesgo de provocar un aislamiento de determinadas opciones que serían integradas de modo natural: La creación de un barrio gay, de una revista gay, de una manifestación gay pienso que puede contribuir más al sectarismo que a la asunción natural por parte de toda la sociedad del colectivo homosexual.
Finalmente es también diferente a la manifestación la carnavalada: La imagen de un hombre vestido con gorra de policía, tanga rojo, medias y tacones altos en el seno de una manifestación por las libertades de un colectivo gay, es ridículo. Para reivindicar cosas justas no es preciso hacer el payaso.







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