Chorizos y choricillos

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Chorizos, efectivamente, existen en todas las formaciones, para desgracia de la ciudadanía que, además de sufragar sus fechorías, soportan estoicamente muchos de sus caprichos. Unos son de guante blanco, como los cargos del CAC, que perciben sueldos totales de 135.000 euros al año por vigilar que el personal no se extralimite en la utilización de la lengua nacional; por un lado cobran, y muy bien; por otro sancionan religiosamente a quien no entienda que la última misión del pueblo catalán es el engrandecimiento de su entidad histórica como pueblo independiente. No voy a recoger aquí datos sobradamente conocidos, respecto al pasado barcelonés en particular y catalán en general, pero llego a la conclusión de que este tinglado no deja de ser la vaca lechera de unos pocos estómagos agradecidos que decía el artículo propuesto.

Otros chorizos, sin embargo, son más torpes: José Luis López, que puede llamarse como le de la gana, aunque ello no le quite ser hijo de un guardia civil aragonés y no haber nacido en Cataluña, se queda con un regalo institucional que, independientemente de su valor, debería ser propiedad de la Generalitat. Así las cosas, y siguiendo el principio de que lo relevante es la intención, daremos la misma importancia a los trajes de Camps que a los millones de Gürtel o las anchoas de Don José Luis, que al final están muy buenas, y tal teoría podría terminar con la prisión de Zapatero tras comerse un bocata o la de Correa, después de haber llenado sus bolsillos con unos cuantos millones de euros, que tampoco irían mucho más lejos, después de unirlos a la subvención de Chaves que tiene una familia tan numerosa como válida.

Tendríamos que empezar por encarcelar a los responsables de una trama como la Gürtel tras una eficaz, diligente y pública investigación de los hechos, de igual modo, terminar con el amiguismo, probablemente legal, pero desde luego inmoral, de entidades como el CAC, de tanto consejero y chupatintas sin otra ocupación que la de cobrar la nómina a final de mes; y también acabar de una vez por todas con una casta política mediocre o corrupta, o ambas cosas a la vez, con personajes tan patéticos como José Luis el aragonés y su lanza ecuatoriana. Que Dios, hasta entonces, nos coja confesados.

6 Respuestas a “Chorizos y choricillos”


  1. 1 MOBA 11,Noviembre,2009 a las 9:59 am

    Todo perfecto, Pumarino. Totalmente de acuerdo con sus apreciaciones y valoraciones (no acepto lo de las anchoas de ZP), pero no nos damos cuenta de que todo lo que sucede en nuestro entorno se produce ante nuestros ojos y por personas que en algún momento estuvieron igualmente entre nosotros. Quiero con ello decir que el problema no se circunscribe a los políticos que hacen del cargo una fuente de poder y una plataforma para enriquecerse. Tampoco se circunscribre a los Corrre que, arrimados al poder, saben utilizarlo en beneficio propio. Y es que el problema para encontrarse enraizado en nuestra sociedad, tanto como la hiedra al tronco de la higuera, de manera que es difícil erradicar el problema, cuando la ciudadanía no reacciona ante los casos que se ponen al descubierto. Y no sólo no hay reacción, sino que la mayor de las veces tratamos de justificarlo por uno u otro motivo. Mientras la sociedad no grite lo suficiente, no habrá soluciones válidas. Son los gritos sociales, los de las agrupaciones, sindicatos, asociaciones de afectados, comunidades de vecinos, etc, los que podrían poner el orden necesario entre la clase dirigente, en la que incluyo a los jueces, como poder del estado, que están igualmente arrimados al poder y conviviendo con los abusos del poder (salvo excepciones contadísimas), pero lo cierto es que ni los jueces son cioudadanos de a pie con los que contar para sumarse al grito de ¡¡basta!!. Bueno es que nosotros lo comentemos y lo denunciemos, pero no será suficiente si la conciencia social permite a los Gil y Gil, a los poceros seseñeros, a los Camps, a os Zaplana o a los Chaves, por poner algunos ejemplos. Hoy decìa Rajoy que iba a ser más exigente eligiendo a sus altos cargos, pero a la vez mantiene a su amadísimo Camps y a su amenazadora Esperanza.

  2. 2 Alejandro Pumarino 11,Noviembre,2009 a las 12:40 pm

    Sr. Moba:
    Hoy estoy de acuerdo con vd., y agradezco su pluralidad, incluyendo a personas de todos los colores políticos. Difiero de vd. en lo referente al grito de los sindicatos, que actualmente están controlados por dirigentes que se convirtieron hace tiempo, en estómagos agradecidos. Ojalá más parte de esta sociedad se posicionase con voz y de forma cristalina, contra los abusos de los corruptos, los chorizos y demás gentuza.

  3. 3 ricardo 11,Noviembre,2009 a las 11:13 pm

    Estoy de acuerdo, Pumarinos, pero no comparemos las anchoas del Presi con los trajes de Camps o el reloj de Costa. Las anchoas era una presencia promocional, y lo otro es lo otro. Con razón Moba le acusa de ser un tendencioso, criticando de una forma un poco virada a un lado…

  4. 4 Alejandro Pumarino 12,Noviembre,2009 a las 9:34 am

    Se conoce, amigo Ricardo, que desconoce vd. el precio actual de las anchoas. No se puede promocionar un producto que a día de hoy, no existe: Está vedada la pesca del bocarte en el norte, después de diezmar las reservas naturales. El regalo es un lujo asiático para paladares exquisitos, y en ese sentido, sí que es comparable con los trajes de Camps.

  5. 5 MOBA 13,Noviembre,2009 a las 11:04 am

    Debería Ud. ser más coherente, Srt. Pumarino, y si como dice, la sociedad debería posicionarse contra los abusos de los corruptos, los chorizos y demás gentuza, sea vos consecuente con lo que escribe y no me justifique más los jodidos trajes del Camps. Posiciónese, pues, contra la chorizada de los trajes, y a partir de ahí siga presentando su ideario, ¡¡pero sin confundirnos!!

  6. 6 Alejandro Pumarino 13,Noviembre,2009 a las 11:48 am

    Está vd. empecinado en los tyrajes de Camps, no se preocupe: Yo mismo le regalaré uno si fuese menester para vacunarle contra esta rabiosa enfermedad. Cinco trajes a un presidente de una autonomía, no pueden ni deben, de considerarse más relevantes que los botes de anchoas, lo siento, pero lo creo de este modo. Si se pudiese sobornar a tal autoriad política de ese modo, me cuestionaría mi capacidad de hacerlo. Tal vez el Sr. Areces recibiera en su día, algo de ropa por la concesión del casino, vaya vd. a saber. Pero déjese de los dichosos trajes de Camps, cuando ayuntamientos, empresas, instituciones y personas, están demostrando la enorme capacidad de corrupción y de robo, en nada comparable con este hecho que bien podría haberse considerado un detalle. Ello, al margen de que de momento, se demostró que los pago el honorable.


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