El comunismo es anacrónico

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No sé si el Sr. Lara está enterado de los devaneos de su correligionario, el Sr. Centella, que elegido secretario general del partido comunista, reivindica la idea de Cuba como modelo a imitar; el caso es que el eurocomunismo de Carrillo se diluye a la vez que florece una cierta tendencia a la radicalización. Después, encuentra uno por la calle a extremistas de otros signos, y ya tenemos armado el lío que termina por dar de comer a la prensa.

En un mundo globalizado como el actual, el comunismo representa un ideario político anacrónico, cuya única explicación histórica es la ley del péndulo tras la debacle soviética de los zares. Tal vez lo malo resultase para el país, que no tantos años después, sufre una segunda hecatombe con el fracaso de este modelo político. Pretender que la extinta Unión Soviética fuese un adalid de libertades mientras sus ciudadanos orinaban en aseos comunes, no es más que hipocresía en estado puro. Lo mismo que pretender demostrar la existencia de democracia en Cuba, que lo más bonito que tiene es la música y el clima, además, claro está, de su gente. Y es precisamente de ella de quien se deberían ocupar sus representantes, nacidos del pueblo y con cargos jamás superiores a comandante, por eso de quedar bien y somos todos iguales, aunque siempre unos más iguales que otros. A los dirigentes políticos, en general, se les sube la cosa a la cabeza, y termina por resultar indiferente el modo en que accedieron al poder o la ideología de la formación que tienen tras de sí; Zapatero se pasó veinte años cosidos a retazos de votos obligados por la disciplina de partido, y ahora inyecta millones a la banca como quien oye llover, y termina por lucir la kipá judía con aire circunspecto.

José Luis Centella vive en el mundo irreal de los idealistas, todavía no se enteró de que el hombre no es bueno por naturaleza y que los políticos son peores que los hombres, si es que alcanzaron la condición humana en algún momento de un lejano pasado. Subirse a un bidón para arengar a los trabajadores de un astillero, no es hacer política, es ser tan populista como Chávez o Berlusconi. Al final los extremos se juntan, y no me extrañaría viendo en una fiesta a D. Silvio con Cayo Lara y algunas amigas suyas. Cosas extrañas veredes, amigo Sancho.

10 Respuestas a “El comunismo es anacrónico”


  1. 1 Victoria 15,Noviembre,2009 a las 9:20 pm

    Me centro en el título, Sr. Pumarino.Que la condición humana ya sabemos que no da para mucho en cualquier ámbito. Yo me miro en el espejo y no necesito mucho más para concluir.

    Y entonces trataré de expresarme desde el mundo de las ideas y desde los datos que la realidad ofrece. Para lo primero me serviré, no desde la cagada (con perdón) en que materializaron el marxismo los distintos países llamados comunistas, sino desde el conjunto de ideas que podrían definir el concepto “comunismo”. Y voy a la Wikipedia:

    “El comunismo (De común[1] ), entendido como orden socioeconómico, es una comunidad organizada en forma colectiva que implica la supresión de la división del trabajo y del dinero, y con éstos la desaparición de las clases sociales propias de la sociedad civil.

    El comunismo, entendido como movimiento político, es una organización de partido que ha adoptado desde el siglo XIX la doctrina marxista, y cuyo principal objetivo es el establecimiento de una sociedad sin clases sociales[1] en un proceso contínuo de dos etapas: la primera es un orden socialista (o “primera fase del comunismo”) que supera los antagonismos de clase mediante la supresión de la propiedad privada de los medios de producción mediante su traspaso provisional al Estado bajo el control de la clase obrera no poseedora o proletaria; la segunda es la construcción de un orden propiamente comunista en el cual se suprime toda forma de propiedad privada y se hace posible la abolición del Estado al ir asumiendo las clases trabajadoras todas sus funciones económicas y militares, así como termina aboliéndose a sí misma la propia clase proletaria al finalizar la necesidad económica de una organización político-estatal de lucha de clases: el trabajo asalariado y la distribución por productividad, ambos remanentes de la sociedad burguesa que le dio origen.”

    Este Marx…Siendo un hombre de ideas, podía haber dejado en segundo plano los ideales… ¿no podría haber hecho mejor sociedad con el Groucho?.

    Pues estaba yo pensando que tiene usted razón. Que el ideario aquí contenido se habría quedado anacrónico dado que ya están abolidas las “clases sociales” ¿verdad Sr. Pumarino?…Y además el XIX, rediez, ya está muy lejos. Y,en consecuencia, sobra todo el complejo entramado diseñado a tal efecto.

    Pero entonces no sé yo cómo podríamos clasificar y, consecuentemente, denominar como “clases lo que sean”
    a los distintos sectores de población repartidos por lo largo y ancho de este mundo. Unos muy ricos, otros ricos, otros también ricos pero menos, otros casi ricos, otros con aspiraciones, otros los del bienestar, otros que no saben que existe el bienestar pero pueden intuírlo, otros tirando, otros tirando a pobres,otros pobres, otros más pobres, otros pobres de solemnidad…En fin.Que le dejo un enlace de un tal MIchael R. Krätke que sabe más que yo de esto. Ahí va. Lo intento que soy un poco desastre yo para esto:

    http://www.solidaridad.net/_empobrecidos_enriquecidosarticulo4429_enesp.htm

    Y visto lo visto, D. Alejandro, ¿Qué será mejor para resolver?…
    1) ¿Dejar el problema en manos del capitalismo?
    2) Que lo resuelvan ZP y el resto de países socialistas que llevan adelante sus ideas de “socialismo en libertad” dando libertad al capitalismo para hacer lo que le salga de los “güevos”…? Y echándole una manita cuando tiene un tropezón si hace falta.

    Es evidente y notorio que esto no es anacrónico. Es tan actual como que es la realidad que vivimos.

  2. 2 Victoria 15,Noviembre,2009 a las 9:27 pm

    Se me olvidó saludarle, D. Alejandro. Le mando un abrazo que hace tiempo que no nos vemos.
    Y conste: a mí no me haría ninguna gracia que me quitasen mis pertenencias. Sobretodo la caja de las antiguallas, mis fotos y mis textos. Bueno, debo reconocer que para quitarme mis 45 metros cuadrados de apartamento tendrían que pasar por encima de mi cadáver.
    Un abrazo.

  3. 3 Victoria 15,Noviembre,2009 a las 9:49 pm

    Recapacito y rectifico. Estaría dispuesta a ceder la propiedad del apartamento si me lo dejan en préstamo.
    El resto lo defendería a dentelladas.
    Saludos.

  4. 4 Alejandro Pumarino 16,Noviembre,2009 a las 2:52 pm

    Estimada Victoria:
    Las teorías marxistas están muy bien, e incluso las comparto… como teorías. La práctica, convendrá vd. conmigo, es que, bien por inadecuada aplicación de las mismas, bien por pura corruptela inherente a la naturaleza humana, los regímenes comunistas han resultado un sonoro fracaso en la actualidad.
    El comunismo en estado puro va contra la misma esencia de la democracia, pues como explica acertadamente en su comentario, persigue la reorganización del Estado, la desaparición de las clases sociales y la centralización de la economía, algo contrario a los principios del resto de formaciones democráticas. ¿Que sucedería en el caso de resultar victoriosa una formación comunista clásica?. Pues que desaparecerían los partidos y las elecciones; paradoja de llegar democráticamente al poder para propugnar una nueva forma de totalitarismo.
    Igualar, por arriba o por abajo, tanto da, a los hombres es una mala política; el ser humano, por su condición primaria de animal, precisa un cierto estímulo para superar determinadas barreras, y por lo tanto, es necesario que triunfe el que demuestra más valía, más capacidad de trabajo o mayor esfuerzo; la displicencia ha sido, a lo largo de estos años, una de las lacras del régimen cubano, por ejemplo. Otra cosa es que tenga vd. sujetos que perciban por su trabajo una determinada cantidad, y otros diez veces más, que se dice pronto. Sería una buena pregunta para Leire Pajín, que cobra por encima de diez mil euros al mes, pero canta la internacional, puño en alto, pañuelo rojo y blusa de Armani, gritando eso de “arriba parias de la tierra, en pie famélica legión”, como si de lejos lo hubiese llegado a conocer.
    Estoy de acuerdo con vd., a mi me importa poco que el piso sea mío o del Estado, pero que me lo dejen; en caso contrario también me defendería con uñas y dientes. Y si lo hace extensivo al razonable derecho a cenar un besugo a la espalda en Carril, de esos que comparto con Toño, pues ya tenemos el lío armado; al que se podrían añadir infinidad de ítems.
    En el fondo, me gustan las ideas de Marx: No son malintncionadas y persigue el bien general; mucho filósofos lo han hecho, pero pocos causaron tanto daño como él. Hitler ganó unas elecciones democráticas y su partido también quería el bien para todos, solo que luego mataron seis millones de judíos, bastante menos de los muertos de Stalin, como vd. sabe. Ya ve las vueltas que da la vida y las sorpresas que nos depara la historia.

  5. 5 Victoria 16,Noviembre,2009 a las 6:13 pm

    Todo eso está muy bien, D. Alejandro (bueno no sé si la responsabilidad de Stalin se la podemos endilgar a Marx..permítame que le de unas vueltas). Pero a lo que vamos:
    Lo de las grandes desigualdades en la distribución de la riqueza ,generadas en marcos democráticos ¿cómo lo resolvemos?… o forma parte “de cierto estímulo para superar determinadas barreras” y eso…O sea, quiero decir: ¿Quiere usted decir que las desigualdades son fruto del mayor o menor esfuerzo personal, de la mayor o menor valía..? ¿Es eso?…Entonces ¿no es un problema de injusticia? Pues vale, Pumarino.
    Tendré que revisar mis percepciones porque dados mis escasos conocimientos en el tema no puedo decir que mis juicios sean fruto de rigurosos análisis.
    Un saludo.

  6. 6 Alejandro Pumarino 17,Noviembre,2009 a las 7:13 pm

    Dª Victoria:
    De ningún modo responsabilizaría a Marx de las barbaridades cometidas en regímenes comunistas; como le señalé, el propósito del filósofo puede ser bueno y los políticos -algunos- lo transforman en algo verdaderamente espantoso.
    Las desigualdades en la distribución de la riqueza no deberían de ser tan grandes, es una idea que he tenido siempre, pero que contrasta con una realidad en la que también existieron enormes diferencias, tal vez mayores, entre los poderosos conspicuos del aparato del partid y la gente de la calle. ¿Recuerda vd. el “polit-buereau” soviético? (no recuerdo si está bien escrito). ¿Cree que sus miembros orinaban en letrinas comunes a varias viviendas?. No admitiría nunca, querida Victoria, que esa es su idea del comunismo; del mismo modo que vd. misma respondería afirmativamente a la cuestión de las diferencias lógicas que pueda haber en el seno de la sociedad. ¿Es justo que quien trabaje cuatro horas perciba lo mismo que quien lo hace ocho?. Ovbiamente no, y a partir de aquí extrapole lo que vea conveniente. ¿Es injusticia que un individuo que después de su trabajo haga horas extraordinarias cobre más?. Supongo que conviene conmigo en ese particular.
    Probablemente nuestras ideas de la economía están mucho más próximas de lo que puede parecer, lo que manifiesto de forma cristalina es el carácter utópico de la filosofía comunista; en el fondo, soy un ácrata, pero es es más utópico todavía. Al final, nos quedaremos con nuestros mediocres políticos que son un mal necesario.
    Reciba, querida Victoria, un cariñoso saludo.

  7. 7 Victoria 17,Noviembre,2009 a las 8:16 pm

    “….lo que manifiesto de forma cristalina es el carácter utópico de la filosofía comunista…”.

    Con éstas, sus palabras, D. Alejandro, creo que vamos encontrando vía de entendimiento.
    En todo caso,lo utópico no es anacrónico, Pumarino. ¡Qué sería de nosotros sin la utopía! (Al menos de algunos de nosostros…)
    Otro cariñoso saludo para usted.

  8. 8 Alejandro Pumarino 17,Noviembre,2009 a las 9:29 pm

    Dª Victoria:
    Lo anacrónico es el modelo cubano que defendió el Sr. Centella; la filosofía no puede cambiar tanto porque en dos o tres mil años, tampoco se ha modificado sustancialmente la naturaleza humana, quizás por desgracia, y Aristóteles sigue de plena actualidad. La utopía es necesaria, como el delirio. Recuerdo el texto de Castilla del Pino, cuando dice que ver un elefante rosa es un delirio, pero ver a Dios se llama fe. Ya ve que cosas tiene la vida y la tolerancia en algunos aspecto. Perdone que siga teniendo una diferencia con vd. respecto a la igualdad: Ni somos ni seremos todos iguales; otra cosa es cuantificar esa diferencia. En ese punto tendríamos un debate muy interesante…

  9. 9 Victoria 17,Noviembre,2009 a las 10:01 pm

    D. Alejandro: afortunadamente y a nuestro pesar, dada la propia ccontradicción que encierra la vida en sí misma, no somos todos iguales.

    Yo defiendo la diferencia, la diversidad, el pluralismo, en los intereses, en las ideas, en los rasgos físicos que nos igualan y nos distinguen…el multicolorido, la polifonía…No me gusta la uniformidad, la monotonía, la monocromía…Y menos me gusta, si todo esto que rechazo se da por imposición.

    Yo no defiendo que sea justo tratar a todos por igual. Que todo el mundo obtenga lo mismo a cambio de su aportación (sea ésta la que sea) a la construcción de la sociedad y de este mundo que habitamos y que estamos jodiendo con plena consciencia.

    Pero sí defiendo, Sr. Pumarino, que todo ser humano, por el hecho de serlo, tenga derecho a la vida y a las necesidades básicas que la mantienen con cierta dignidad. La oferta, D. Alejandro, como la educación, debe ser obligatoria. Y estoy hablando de nutrición, salud, educación, vivienda, trabajo…Otra cosa es el aprovechamiento que de la oferta haga cada individuo. Y en este caso, ya lo decía mi güela y el refranero popular. Hagan lo que hagan, en estas condiciones de igualdad de derechos, “en el pecau llevarán la penitencia”…

    Y si no es así porque entrasen en juego la picaresca,el engaño,la insolidaridad, el egoísmo, la desconsideración y todas estas cosas que, en ocasiones, definen las actitudes individuales, para ello nos dotamos de los distintos poderes que deberán encargarse de controlar los desmanes.

    Lo jodido, D. Alejandro, es que quien entra en juego y lleva adelante todos los desmanes que le permite su poderío, es el único poder del que no nos dotamos pero que él mismo se dota de autoridad suficiente para que nadie le ponga el pie delante: el poder económico, Sr. Pumarino. Ese que manda, hace, deshace y contribuye a generar el injusto reparto de la riqueza en el planeta. Porque, simplemente, es el que la tiene y la maneja a su gusto.

  10. 10 Alejandro Pumarino 18,Noviembre,2009 a las 8:33 am

    Querida Victoria:
    Veo, pese a la diferencia de ideas políticas, una filosofía bastante coún. Ayer en televisión vi dos programas, uno en el que se ofrecía la vida de unas familias en situación precaria en un suburbio de Madrid y otra en la que varios niños mutilados por minas antipersona jugaban con los trozos que quedan de su cuerpo maltrecho. Lucho para que mi sociedad no consienta ese tipo de situaciones, querida Victoria, de ningún modo. Otra cosa es que si mi esfuerzo me permite ir de vacaciones a Punta Cana y el vecino curra la mitad y juega más al tute… ¡Coño, lo merezco! (con perdón). Y esa diferencia es la que debe de existir como estímulo para alcanzar determinadas metas y progresar.
    En cuanto a lo económico, estoy de acuerdo con vd. Las guerras y guerrillas enriquecen a los poderosos y mutilan a los niños, pero a los niños de la clase B, los que no tienen medios, ni estudian en colegios multilingües ni reciben apoyo psicológico, etc., ya me entiende.


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