Curioso slogan publicitario para ofrecer un servicio gratuito, chica incluida, a los delegados de esta cruzada antivicio, y es que las muchachas tienen razón: No es lo mismo la trata de blancas y el proxenetismo que quienes libremente, deciden ejercer el oficio más viejo del mundo. Desde este foro, siempre he defendido la legalidad de la prostitución, con sus derechos, y desde luego, con sus deberes, su carnet sanitario y su obligada cotización al erario público; las opiniones de diferentes países son tan heterogéneas como su situación absolutamente legal en Dinamarca, sindicato incluido, y su ilegalización en Suecia, donde se persigue, lógicamente al proxeneta, a diferencia del Sr. Gallardón que aspira a empapelar a los clientes.
A veces el progreso resulta demagógico y cercena derechos y costumbres adquiridas de tiempos inmemoriales; los clanes antitaurinos no se limitan a no acudir a las corridas, sino que considerarían un éxito la prohibición del espectáculo en base a su supuesta crueldad. Uno, español, no aficionado a la fiesta nacional, todavía entiende que encerrarse en una plaza con una espada y un morlaco de más de media tonelada, tiene algo de reto ancestral, de espectáculo por la supervivencia en el que la emoción está siempre, en ver si cogen al torero; se trata de una lucha en la que no pocas veces sale malparado el Jesulín de turno, sino que en más de una ocasión terminó oyendo sus propios responsos desde el más allá. Total que sucede lo mismo con la prostitución, tal vez porque quienes la denostan, esconden celosamente en sus hogares mucamas todo incluido que importan como cualquier mercadería, de algún país tercermundista, y esto es hipocresía en estado puro, como tantas otras veces. Me gustaría conocer si D. Alberto guarda en su hogar alguna sirvienta extranjera, inmigrante legal, por supuesto, y con prestaciones completas, o sea. De tal modo huiría despavorido de la Ballesta o de la Casa de Campo donde conviven las meretrices con la miseria y la esclavitud, con las enfermedades y el tráfico de personas, porque él y otros, podrían disfrutar de la esclavitud de lujo que nos ofrece, simplemente, haber nacido españoles.








Sr. Pumarino , estoy de acuerdo con usted.
Reclamo la legalización de la prostitución. Quiero que las putas, personas adultas y, doy por hecho, responsables de sus actos tengan derechos laborales reconocidos y trabajen en condiciones de seguridad ya sea trabajando como autónomas o por cuenta ajena, con su contrato en regla y su convenio. Porque digo yo, ¿dónde está el mal que hacen las personas que ejercen esta profesión?…Yo tengo la sospecha de que su labor proporciona grandes satisfacciones a quiénes la demandan. Estoy refiriéndome al acto sexual entre dos personas que consciente, voluntariamente y sin presiones o formas de explotación de ningún tipo, realizan un trato en el que ambas partes están de acuerdo. ¿Hay algún punto de indignidad en ello….? Pregunto…
Cosa distinta es todo lo que suele rodear al mundo de la prostitución, quizás por no estar ésta legalizada. Chulos, mercaderes, explotadores…Comercio de mujeres que se ven obligadas a hacer lo que no desean, sometidas a vejaciones y tratadas indignamente como no se merecen.
Pero esto, que no deja lugar a dudas sobre su indignidad, forma parte de los arrabales, al margen del hecho en sí mismo de ejercer la prostitución como una forma de ganarse la vida que a mí no me seduce pero que me resulta tan respetable como cualquier otra. Y si hubiera que adjetivarla como banal (cosa que no tengo clara), la lista en la que habría que incluirla sería interminable.
Saludos, D. Alejandro.
Me ha gustado tu blog, hace tiempo escribí sobre este tema en el mío (http://barriorojo-esl.blogspot.com/2009/12/las-prostitutas-se-rebelan-en-dinamarca.html). Si te interesa el mundo de la prostitución te invito a visitarlo, rompo con muchos tópicos y estereotipos existentes… algunos de los cuales he apreciado en tu texto.
Un saludo.