Leo la noticia en la prensa, que publica una foto algo más recatada de la actriz, o exactriz, porno estadounidense. La verdad es que existen imágenes mucho más explícitas del trabajo de esta señora, que manifiesta haber abandonado para dedicarse al cuidado de sus hijos y convivir con su marido, algo a lo que se puede permitir el lujo de dedicar, después de haber vendido su negocio por unos treinta millones de dólares a la revista Play Boy.
No critico la profesión ni el trabajo de la Sra. Jameson, que está de muy buen ver, y alegra la vista a más de uno, me sorprende todavía más el puritanismo y la hipocresía de una sociedad occidental en la que el sexo es, entre otras cosas, un lucrativo negocio. Reflexiono sobre la prostitución y encuentro fariseísmo al intentar prohibir por ley, un contrato entre un caballero y una dama que le vende voluntariamente sus favores sexuales; me rebelo ante la trata de blancas o forzar a las mujeres a entrar en este tipo de negocio, pero es hipócrita deslegitimar el conocido como oficio más antiguo del mundo, y que mueve en España muchos millones de euros al año. La Sra. Jameson sigue estando de muy buen ver, y comerció con las imágenes de su cuerpo desnudo en todas las posiciones imaginables, con o sin compañía; supo hacer sus números y creó un pequeño imperio de la pornografía cuya venta le permite vivir algo más que holgadamente y eso no es malo. Hoy sábado, la fotografía de esta mujer me alegra la vista a mi y a los habituales de este espacio, en la esperanza de que quienes igualmente lo frecuentan pero pertenecen al sexo femenino, no me tilden de machista o de utilización de la imagen de la mujer. Me parece igualmente un extremo absurdo entender este tipo de fotografía como un atentado contra la dignidad de la mujer, cuando los políticos que así lo afirman, actúan después de jurados en concursos de misses, que personalmente me parecen más patéticos. Jenna Jameson no precisó más que su cuerpo con dos buenas razones, para alcanzar la fama y hacerse millonaria; ahora se ha retirado por sus hijos, y me parece muy bien; la echaremos de menos en ese mundo del negocio del sexo, en el que quienes más lo critican suelen ser sus mejores clientes.








Espectacular, la Sra.Jenna Jameson, D. Alejandro.
Yo, al igual que usted, defiendo la legalidad de la prostitución aunque mi defensa no sea bien vista por mis cogéneres feministas.Y que las prostitutas que lo deseen se conviertan en trabajadoras autónomas con sus deberes y sus derechos. Es deleznable todo lo que suponga explotación de la mujer contra su voluntad. No voy a entrar en enumerar las situaciones condenables que se dan en torno a la prostitución, y que posiblemente desaparecerían si se considerase la labor como un trabajo normalizado al que las mujeres prostitutas, que opten por serlo, tuvieran libre acceso.
Si alguna crítica tendría que hacerles, tendría más que ver con el hecho de utilizar su cuerpo, disfrutando de su faena y haciendo disfrutar a otros, con la finalidad de hacerse famosas y enriquecerse rápida y fácilmente. Pero entonces hago extensiva mi crítica a Cristiano Ronaldo, por ejemplo. No sigo nombrando porque la lista sería interminable.
Saludos cordiales, Sr. Pumarino
Seré breve:
Hacer leña en el tema siempre fue deporte nacional, frecuentar los establecimientos donde trabajan estas señoras casi una mayoría y no conocer esos espacios los menos…
¿Qué es lo normal?
No podría establecer una respuesta justa porque para ello habría que estar dentro de cada una de las situaciones, algo imposible.
Ya conocéis de otras veces mi postura y por ello considero que el hombre es el culpable de todo lo que concierne a esta temática. Considero que buscar contacto es normal pero recurrir a estos establecimientos es de obligada visita al doctor.
No pretendo golpear a nadie, respeto todas las posturas y la mía es una más.
Buenas noches.
Estimada Dª Vicoria:
Estoy completamente de acuerdo con vd. La regulación es necesaria, y se lo asegura alguien que conoce de cerca, por motivos profesionales, el mundo de la prostitución.
Un cordial saludo.
Estimado D. Fernando:
Personalmente los bares oscuros en los que se ofrece sexo por dinero, nunca han sido plato de mi gusto, lo que no significa que no proliferen cada día más y en función de la demanda, que es lo que hay. Así las cosas, convengo con Dª Victoria en que es precisa una regulación de la actividad, independientemente de los principios morales de cada uno. Dejar la prostitución dentro de la economía sumergida es malo para el Estado, para las trabajadoras y para los clientes. Como vd. sabe bien, es el “oficio más antiguo del mundo” y pretender terminar con este tipo de negocio a base de decreto ley, no deja de ser una utopía.
Un cordial saludo.
D. Alejandro, se habla mucho en la sociedad de la consecución del pleno empleo y del estado del bienestar total… Es una utopía inalcanzable para ambas aspiraciones en el 100% y, si la sociedad buscara esa meta con planes reales estas señoras entrarían también ahí, entonces tendrían un trabajo y para ellas ya estaría conseguido el autético estado del bienestar, todo lo demas son parches de medio pelo que no le restituyen su dignidad. Esto no quiere decir que no se hayan dado pasos de mejora en el tema, que sí se han dado pero no las aleja de la calle, lo deseable.
Regular el tema mejoraría su futuro para la jubilación, lo más digno y lo menos malo y, de paso, sería un negocio más para el Estado, pero el auténtico problema no quedaría solucionado… ¡¡¡El de la dignidad personal!!!
Saludos cordiales para Dª Victoria y para usted
P.D. Aquí todavía no he escuchado noticias sobre los temas gripales. Me alegro de que ya esté mejor.
Por aquí, lo que nos tiene de mala manera son los problemas de columna y teclear me es complicado.
Para solucionar el problema de la dignidad personal:
. Deberían los afectados reclamar el cumplimiento de los distintos convenios en el campo de la hostelería, el comercio, la construcción, la banca, etc. y negarse a ser ninguneados, chantajeados y explotados por quiénes les hacen un contrato (o ninguno) en ese marco, para después hacer con los derechos laborales pajaritas de papel.La denuncia de los hechos contribuiría a salvar su dignidad personal.
. Los inmigrantes, a los que se les invita a firmar una nómina por un salario superior al que perciben en la jodida realidad, deberían denunciar a los malhechores para poner a salvo la dignidad personal.
.Las empleadas del servicio doméstico que no perciben una justa retribución por los servicios prestados además de no estar aseguradas, deberían igualmente denunciar las situaciones que se den en estas condiciones para poner a salvo su dignidad personal.
. Los eternos y desesperados desempleados en busca de empleo, los que deben acudir a la caridad para poder comer, los que ni comen todos los días… deberían dedicarse a la rapiña para poner a salvo su dignidad personal.
D. Fernando…¡Pena de Superman, verdad?
Un cordial saludo.