Hemos visto envejecer a Zapatero desde su legada al gobierno, el precio que tiene el poder, lo que no le resta un ápice de su erótica, según dicen. En varios de sus gabinetes, la Sra. Fernández de la Vega se ganó la consideración de política mejor valorada de aquellos gobiernos, pese a su posado con pieles en Vogue y su interminable vestuario con el que sorprendía a propios y a extraños. Sin embargo, a Dª Teresa nunca le favoreció el físico, y es que sus prematuras arrugas y el rictus políticamente obligado, la convirtieron en modelo de numerosas caricaturas y chascarrillos.
La fotografía que ilustra la entrada de hoy me sorprende; tomada de la prensa nacional electrónica, no sé si ha sido retocada con Photoshop® o no, pero parecen separadas por más de diez años, pese a resultar más antigua la de nuestra derecha. El abandono de la política activa de alto nivel le vino bien a Dª Teresa, que seguirá seguramente, sin ejercer la judicatura, pero lo ha ganado en salud. Con un peinado más juvenil y aspecto de menor tensión en las líneas de su rostro, puede no ser muy atractiva, pero no luce el aspecto en exceso adusto que demostró cuando ocupaba su alto cargo de responsabilidad institucional. Me alegro por la Sra. de la Vega: La vida no se reduce solo al poder político o económico; la felicidad está en los pequeños detalles y, las más de las veces, se lee en nuestro semblante.








Sr. Pumarino, es de agradecer su forma exquisita y discreta de dirigirse a la nueva imagen de Mª Teresa.
Es usted hombre informado y de sobra sabe a qué se debe el cambio en el aspecto físico de la aludida. Seguro que no estará usted al margen de las distintas y complejas intervenciones hechas en los músculos y la piel del rostro y aledaños..
Entre otras cosas porque nunca he escuchado con tanto detalle en los medios, qué tipo de intervenciones quirúrgicas, cuántas y cuánto tiempo exigen las que se ha hecho Doña Mª Teresa.
Y a mí me parece muy bien que las personas refuercen la autoestima. Y rejuvenecer en el quirófano parece ser una forma de hacerlo.No voy a cuestionar a nadie por ello. Sentirse bien con el propio aspecto es una manera de mantener elevado el ánimo.Allá cada cual.
Sólo discrepo de usted en llamarle a esto “pequeño detalle”. Si así fuera, estaría al alcance de toda persona que aspirase a ello. Pero dos meses de vacaciones y la cantidad de dinero que, supongo, lleva tan espectacular reconstrucción no están al alcance de todos l@s pringad@s mileuristas, trabajador@s en precario, sueldos que se ajustan al salarino mínimo interprofesional, parad@s en busca de empleo, etc. etc. etc.
Claro que, conociéndole, estoy segura que su forma de expresarlo es la del torero que expone el capote….
Saludos cordiales, D. Alejandro.
Se me olvidó::
Vayan mis felicitaciones para Mª Teresa por su nuevo aspecto. Está estupenda.
Estimada Dª Victoria:
Pues sí, efectivamente, pero uno, anclado en las formas del pasado, como no puede ser de otra manera, sigue pensando que las mujeres no tienen espalda, ni como en este caso, cirugía alguna de esta naturaleza. La verdad es que Dª Teresa está bastante más atractiva, o mjor, no inspira su físico cierta repulsa propia de tiempos pretéritos. Está bien arreglarse, pero en mi opinión, está mejor abandonar la polìtica, y pienso así porque tal vez me moleste el olor de la casquería y por eso no me meto a carnicero. Eso sí, la crítica es otra cosa…
Gracias por su participación y su saludo.
Un fuerte abrazo.