D. Mariano ha sido crudo, ha empleado la dureza descarnada de un futuro inmediato poco prometedor; ha desgranado las medidas adoptadas para frenar la caída de nuestra economía maltrecha y advierte de una reforma laboral que resultará desagradable. Ni pongo ni quito mérito al gallego tranquilo, pero no puedo evitar las comparaciones. Después de escuchar que jugábamos la “champions league” de la economía, que superaríamos en renta a Francia, o que era un antipatriota quien hablase de crisis, las profecías desoladoras de Rajoy suenan como un soplo de aire sincero en el lodazal donde nos encontramos. Sin medias tintas, con al acierto, o desacierto, el tiempo lo dirá, de unas medidas encaminadas a intentar superar la situación económica y los cinco millones de parados, el presidente del gobierno habló con claridad meridiana, con una transparencia dolorosa en la realidad que trasladó a todos los ciudadanos. Alejado de las ilusiones del Sr. Lara y de las medias tintas de un Rubalcaba que navegó los últimos meses, entre sus necesidades como candidato y sus obligaciones como gobernante. En España hay crisis, y gorda, y quien diga lo contrario, es un antipatriota. Ahora a apoyar el hombro todos y cada uno de nosotros para tratar de superarla.








Cuanto más tiempo tardemos en asumir que estamos en un momento de cambio de ciclo, más retrasaremos la salida del tunel.
Marear la perdiz de forma interesada y partidista solo provocará más pobreza y penuria.
Y D.Mariano poniendo la tirita antes de la herida como sucedió con lo de la huelga general, que sigo pensando, fue hecho intencionadamente.
La herencia de D. José Luis puede ser una carga para toda una generación de españoles. Y mire vd. que hay gente válida en el PSOE, empezando por el propio Rubalcaba, a quien hubiese preferido mil veces antes que al leonés errante.
Un cordial saludo.