Archivos en la Categoría 'Economía'

Un parque empresarial en alta mar

La idea no es mala: Un parque empresarial flotante, ocupando las viejas instalaciones de un buque de cruceros, que suelen ser más que aceptables. Lo que resulta más curioso el motivo que llevó a ciertos emprendedores a sacar adelante esta idea: Las trabas burocráticas estadounidenses, que pueden evitarse mediante la simple ubicación de la empresa en aguas internacionales, truco que tiene su miga y que pone de manifiesto lo peligrosos que pueden llegar a ser los políticos en una sociedad más o menos evolucionada. Bélgica estuvo más de un año sin gobierno y no pasó nada, la sanidad, la educación, los impuestos, siguieron funcionando como si tal cosa y sin la necesidad de verse arengados periódicamente por tal o cual ideólogo trasnochado. El mundo de la informática y electrónica, en continua ebullición, circula mucho más rápido que el funcionariado, sea americano o almeriense, y ahí tenemos a los emprendedores, dispuestos a esquivar ingeniosamente ciertos formalismos legales. La idea es buena. La de poner nuestra Asturias querida en una isla en aguas internacionales, sería todavía mejor, como la de nombrar un gobierno de tecnócratas en esta provincia olvidada. Pero eso, sería otra historia.

D. José Ignacio Goirigolzarri

Hay tres cosas en la vida de muy difícil consecución. Ser cardenal de la Iglesia, presidente de un gran banco y Messi. El resto está al alcance de cualquiera, incluyendo en el resto alcanzar la presidencia de los Estados Unidos. Cuando Jimmy Carter ganó las elecciones, lo dejó muy claro su madre. «Me ha sorprendido mucho la victoria de Jimmy, porque siempre ha sido el más tonto de mis hijos». No se equivocó la madre ni en su sorpresa ni en su pesimismo. Las madres conocen muy bien a sus retoños”. A. Ussía

La reflexión que concluye el Sr. Ussía en su artículo, es absolutamente acertada, el Sr. Gorigolzarri abandona un puesto ejecutivo del BBVA por diferencias con su presidente, D. Francisco González, y termina por dejar la entidad con una indemnización, o como se llame, dentro de los más rigurosos márgenes legales, pero de sesenta y un millones de euros. Más de diez mil millones de las antiguas pesetas para dedicarse al “dolce far niente”, son muchas pesetas, mucho dinero para una sola persona. Probablemente las condiciones de este ciudadano, sean las correctas, pero en un país en el que hay cinco millones de parados y los servicios de Cáritas ven aumentada exponencialmente la demanda de comida, es un insulto. Rodrigo Rato le deja el puesto a este alto ejecutivo, que vuelve de nuevo a ocupar un puesto de responsabilidad del que terminará marchando con otra cifra tan astronómica como la anterior, que sigue siendo demasiada cantidad para un hombre solo, tanto como un agravio comparativo con muchos españoles que, por desgracia, no pueden llegar a fin de mes.

Titanic

El Titanic merece algo más que una sola fotografía, como la que suele ilustrar diariamente cada entrada, y se publican cuatro instantáneas, dos del buque cuando fue construido, y otras dos de su estado actual, descansando en el fondo del Atlántico norte a unos cuatro mil metros de profundidad.

Algunos datos técnicos apuntan a que, pese a haberse ajustado al protocolo establecido, si el Sr, Murdoch no hubiese ordenado invertir la marcha del buque, éste habría evitado la colisión con el témpano de hielo, al no haber perdido presión de virada reduciendo la velocidad. Otros estudios aseguran que tres segundos hubiesen sido suficientes para igualmente, no haber chocado con el iceberg.

En aquellos años, aunque hace tan solo un siglo, las clases sociales estaban perfectamente separadas, y tanto el trato como las instalaciones de tercera clase, se situaban a años luz del lujo inalcanzable de las suites, o de los pasajeros de primera. Dicen que aún así, eran mejores servicios que los ofrecidos por otros buques de la época, algo que dice bien poco en favor de cuales eran las exigencias legales para el transporte de pasajeros a primeros del siglo pasado. El naufragio fue famoso porque quienes perecieron en la catástrofe eran adinerados hombres de negocios, lejos de los muertos anónimos que desaparecen todos los años en mares del tercer mundo, ocupando barcos excesivamente viejos y sobrecargados; el Titanic representaba la mayor obra de ingeniería naval de la época, el lujo y la excelencia propias de una civilización occidental que se gustaba cada día más a sí misma. Dos años después, mientras el pecio reposaba oculto e inalcanzable, el mundo sufría la primera de las guerras mundiales, a la que siguió una crisis económica a finales de los felices veinte. Topar con la realidad no hizo escarmentar a una sociedad que cayó en otra guerra y otra profunda depresión. Hoy, 14 de Abril de 2.012, centenario del hundimiento del Titanic en su primera singladura, nos vemos sumidos en otra crisis económica, después de habernos enamorado de nuestra propia capacidad de generar bienestar y progreso a través de una burbuja que volvió a reventar, colocándonos al borde de la quiebra. Mientras los restos del barco de los sueños duermen en la oscuridad del fondo del Atlántico, no hemos adquirido la humildad de nuestra propia miseria tras dos guerras y cuatro grandes crisis en este último siglo. Seguiremos siendo el animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Cuestión de precio

Quien gana poco más que el salario mínimo interprofesional, no puede aspirar a una vida con doncella de las de antes, porque es un lujo que no se puede permitir. Tampoco puede aspirar a conducir un vehículo de gama alta o a ser cliente habitual de hoteles con cinco estrellas, pero el sueldo alcanza para una vida digna con otro tipo de lujos a su alcance.

Nuestro país, sumido en una profunda crisis económica, no puede permitirse el lujo de diecisiete autonomías, con sus parlamentos, sus consejeros, directores generales y otros adláteres a los diferentes cargos políticos, porque empezamos a conformar un sistema político en el que hay más jefes que indios y que representa un gasto inasumible para las mermadas arcas estatales.

Después se descuelgan cosas como que se gastó en asuntos Exteriores, un día después de haber perdido las elecciones el PSOE, unos sesenta y tres millones de euros en ayudas a los hipopótamos senegaleses, o algo así, y a uno le entró cosa por el doble motivo de ver en qué se gastan nuestros impuestos y por saber cuantas personas podrían haber salido del paro con esa cantidad de dinero, sin que los dichosos hipopótamos corriesen peligro de extinción.

O sea que terminamos por pagar una policía nacional, una policía local, una guardia civil, un ejército y una policía autonómica, todo ello casi para lo mismo, y con mandos diferentes para cada una de ellas, dependiendo del ministerio del ejército del ministerio de interior, de la consejería de interior, del director regional de seguridad y media docena más de cargos políticos que celosamente velan por nosotros.

Un lujo, pero no podemos pagarlo.

Sindicatos

Los sindicatos están descontentos. Acaban de enterarse de que tenemos cinco millones de parados en ese país, que se encuentra sumido en una profunda crisis económica, y se muestran dispuestos a manifestar su disgusto allá donde se les requiera, e incluso en donde no. Los sindicatos disfrutaron de una reparadora siesta durante los siete últimos años, inducida por suculentas inyecciones de capital público, que hemos pagado vd. y yo con nuestros impuestos, para mantenerlos adormecidos en el dulce nirvana de lo onírico. Los problemas de los trabajadores no eran acuciantes, pese al constante incremento del alarmante número de parados, no parecieron mostrar preocupación o descontento con las decisiones de un gobierno que favorecía más a los representantes que a la población trabajadora, y así sucedió la cosa hasta que llegó la alternativa al poder y sonó como un despertador en las reivindicativas cabezas de los líderes sindicales. Súbitamente el paro, la precariedad laboral y la necesaria reforma propuesta desde el gobierno motivaron las movilizaciones que no habían tenido lugar en el lustro y medio anterior, aterrorizados además por los previsibles cambios que beneficiarán, según ellos, a los empresarios, en detrimento de los pobres trabajadores.

La realidad es diferente: Mal va a perjudicar a los trabajadores que no trabajan, porque el problema más importante de nuestro país es el paro. Si tenemos en cuenta que el laboral es un mercado, con oferta y demanda, y que quienes contratan son los empresarios, parece lógico que se facilite o incentive la contratación de nuevos empleados para dinamizar una situación tan anquilosada por la crisis como por el propio miedo. D. José Luis, con todo su talante, bajó un mínimo del 5% del sueldo a la totalidad del funcionariado de este país, con tibias protestas populares y escaso rédito económico; condenar la reforma laboral y boicotear la actuación del gobierno, parece bastante más antipatriota que hablar de crisis mientras el iluminado leonés errante jugaba, en sueños, la champions league de la economía europea.

Culpables

Son culpables de garantizar una inversión de seiscientos euros con otros tantos centímetros cúbicos de brandy, algo que debió pasar por alto la mayoría de pequeños inversores que confiaron su capital al Sr. Ruiz Mateos atraídos por unos intereses muy alejados de las moderadas cifras que se ofrecen hoy en día a través de la banca tradicional. Leer la historia más reciente no es complejo y resulta ilustrativo; desde las plusvalías millonarias de Lehman, pasando por el escándalo de los sellos y con Sofico en un pasado no muy lejano, toda recompensa inversora sensiblemente superior a los límites establecidos a través de la libre competencia entre la banca privada, puede resultar peligrosa para el depositante. La culpa no está solamente en el desalmado que reduce la garantía a una bebida más o menos buena pero indudablemente sobrevalorada, sino también en el inversor, que busca especular con sus ahorros más allá de los límites razonables impuestos por la situación económica.

Ahora resulta que cada miembro del clan Ruiz Mateos tiene una suerte de fondo de inversión o como quiera llamársele, de no menos de dos millones de euros, cifra que alcanza la del benjamín de la familia. Eso es algo impresentable. Mientras la confianza de pequeños inversores no se ve satisfecha por el trust empresarial, sus nefastos gestores, como se diría en mi pueblo, tienen bien abrochado el calcetín, fuera de todo peligro y por supuesto, de aventuras financieras tan arriesgadas como la propuesta al público en general. Nada de responder con sus bienes, de hundirse el capitán con el barco; al contrario: Recurso a los vericuetos legales para escapar en base a la presunción de inocencia u otra triquiñuela propia de nuestro Estado garantista y a disfrutar del capital ajeno en algún paraíso fiscal y climático. Lo cierto es que en todo este asunto unos se pasaron de listos… y otros se aprovecharon de ello.

Wikirating

Si pulsan ustedes sobre la imagen para verla ampliada, o con el botón derecho de su ratón, seleccionan “ver imagen”, obtendrán una visión mucho más nítida de los datos que llegaron a esta nueva “agencia” a calificarnos con ese grado BB (no sé lo que quiere decir, para bueno, bonito y barato, le falta una letra) que nos permite estar entre los privilegiados sin ser los mejores, y eso, no me parece un defecto.

Lo que me llama poderosamente la atención, es la frialdad y el rigor con el que diferentes agencias califican nuestra solvencia y hablan de las primas de riesgo; al margen de que yo no conozco personalmente a este señor, la prima que más aprecio es la de Betanzos, capaz de cocinar un excelente rodaballo a la gallega.

En los últimos años, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades porque, apoyados por la constante revalorización de los bienes inmuebles, refinanciábamos nuestra situación a otra irreal que nos permitía vivir, y por lo tanto gastar, por encima de nuestras posibilidades reales. Después, hubo intereses más partidistas que políticos, en culpar de la crisis a gobiernos socialistas o populares, cuando ambos siguieron idénticos principios económicos; al final, los capitales privilegiados siguen en paraísos fiscales, como sucedió siempre, y al resto del personal no le queda más remedio que apretarse el cinturón, gastar menos, disponer de menor nivel de vida y trabajar más… si se encuentra un puesto para ello.

Esta situación no es sustancialmente diferente de la vivida durante la bonanza económica: También entonces había SICAVs y paraísos fiscales, neoliberalismo y especuladores, solo que no nos importaba porque aplicábamos el conocido principio de “ande yo caliente, y ríase la gente”. Cuando las vacas flacas entraron por la puerta, la mirada se escapó por la ventana hacia quienes disponían de medios inalcanzables para la mayoría y se les culpó de todo lo humano y lo divino, con términos tan imprecisos como “los mercados”. Es mucho más sencillo: Mire usted, el rodaballo de mi prima la de Betanzos va a bajar de precio, porque es difícil que la demanda se sostenga como en tiempos pretéritos, diga lo que digan las agencias, incluida Wikirating; hasta que el personal no tenga puestos de trabajo y más gente pretenda engullirse la deseada pieza, el precio no se va a modificar, y podrán calificarnos como les de la real gana, que nosotros seguiremos comiendo sardinas a la plancha.

La zanahoria

Tras haber pasado 16 años desde que perdió su anillo de bodas, esta mujer sueca lo último que esperaba era encontrarlo de nuevo, y mucho menos, en una zanahoria de su huerta. La cosecha de ese año venía con sorpresa incluida.

Que haya sucedido en Suecia es un indicio de veracidad, pese a la inverosimilitud, por poco probable, de lo sucedido: La alianza, después de casi diecisiete años, reaparece en una zanahoria de su huerto, lo que supone una alegría más por el valor sentimental que por el material del dichoso anillo. Supongo que la propietaria de esta joya había perdido toda esperanza de recuperarla, cuando la naturaleza le ofreció, contra todo pronóstico, esta segunda oportunidad.

El panorama económico que nos rodea, es sombrío, la destrucción de empleo no invita al optimismo, mientras el consumo se estanca o retrocede, lo que resulta negativo para todos nosotros. Pese a la hermosa teoría de la equidad que proclamó la izquierda más radical, países como Cuba viven sumidos desde hace décadas en un atraso del que nos empezamos a contagiar ahora en las economías de mercado. Impuesto el euro hace diez años, la estabilidad de la moneda única se tambalea después de haber representado una inflación exagerada el adaptarse a ella. El pesimismo es siempre mal compañero de viaje porque, en el fondo, tengo la seguridad de que superaremos la crisis, por encima de administraciones de uno y otro color, con el esfuerzo de todos. Además, hoy nos cabe la esperanza de que la zanahoria crezca a través del anillo y recuperemos de la forma más inesperada e improbable el bienestar económico y social del que disfrutábamos hace pocos años.

¿Español en España?

Algunos políticos presuntamente nacionalistas, se están echando al monte por la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de obligar a que el español, o castellano, sea lengua vehicular en las escuelas, junto con el catalán. Pensar de otro modo es aberrante. Que en un territorio español la lengua materna no sea vehicular en las escuelas es un despropósito, especialmente si lo es una lengua autóctona y tan respetable como minoritaria. Con español e inglés recorre uno el mundo entero, bastante más de lo que conseguiría con el catalán en vez del castellano. Los nacionalistas de pacotilla, los reyezuelos de taifas, ejercieron desde hace décadas el victimismo de la persecución que había sufrido el catalán en tiempos de la dictadura, lo que también es falso en buena medida. Ahora bien, en verdad resulta evidente a día de hoy, una persecución inversa, en la que se destierra poco a poco al español, para impedir la normal comunicación de los catalanes con el resto de españoles, eso sí, mientras el Sr. Montilla educa a sus hijas en inglés, alemán y español, por supuesto; cosas del de Iznájar. Nadie lucha hoy en día contra en catalán, salvo los fantasmas que encuentran constantemente politicastros de medio pelo, dispuestos a hacer cualquier cosa para justificar sus reivindicaciones, impropias de este mundo globalizado y esta Europa del euro. Esta fractura lingüística y social, vino propiciada por el gobierno del leonés errante, que mantenía el debate en temas menores mientras la economía española se hundía y el paro alcanzaba máximos históricos, muy por encima de la media europea, igualmente afectada por una crisis no sustancialmente diferente a la nuestra. Ahora tenemos un problema doble: Por un lado el debate estéril de si se debe considerar, o no, vehicular el español en España, y solucionar uno de los momentos más difíciles de la economía nacional. Gracias a D. José Luis y enhorabuena a ciertos representantes públicos catalanes.

Las explicaciones imposibles de Rubalcaba

Al Sr. Rubalcaba se le empiezan a atragantar tantas explicaciones; nos aclaraba el otro día la diferencia entre izquierda y derecha, estableciéndola en el modo en que se gastan los ingresos del Estado, a la vez que afirmaba, sin ruborizarse, que nunca su partido gastaba lo que no tenía.

Es cierto que los planteamientos económicos de las formaciones de centro izquierda y centro derecha pueden ser algo diferentes, pero verdaderamente poco, porque la matemática económica no da para más. Si el Estado no ingresa, a través del IVA y las cotizaciones especialmente, no tiene medios para atender los gastos sociales, y es difícil que pueda ingresar si la gente no consume o el para alcanza cifras preocupantes para que las cotizaciones de los trabajadores cubran las imprescindibles prestaciones. Respetar los logros sociales es una obligación, para la que se debe apoyar, sin fisuras, la creación de empleo, por lo que apuesta el denostado centro derecha, mientras el socialismo de Visa platino afirma luchar por defender unos supuestos intereses que no puede pagar. El gobierno de Aznar dejó a este país en superávit y después de las improvisaciones zapateriles unidas a la crisis que asoló la economía occidental, estamos actualmente a punto de ser intervenidos. Curiosamente, la reforma sugerida por el Sr. Rajoy, fue hecha hace más de un año, ocasionando hilaridad entre los barones socialistas, entre ellos el propio Sr. Rubalcaba y D. José Luis, el del talante. Ahora cierran el trato con el rabo entre las piernas y por indicación de Europa, después de dilapidar la caja con los tres mil euros por niño, los cuatrocientos del paro, que siguen en la actualidad, y dotando de presupuesto ministerios transversales como el de Dª Bibiana, la “miembra” más joven del gabinete.

Tristemente no existen diferencias sustanciales entre las propuestas de los partidos mayoritarios, porque no puede haberlas. El voto a uno u otro, es cuestión de fe más que de esperanza. Y ahora el socialismo de chaquetilla volvió a hacer buena la célebre frase del Sr. Hernández Mancha, a la sazón líder popular: “Si van a hacer una política de derechas, déjenosla hacer a nosotros”.

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