Archive for the 'Fotografía' Category

Clark Gable

En la fotografía aparece con su tercera esposa, Carole Lombard, fallecida a los tres años de su boda con el actor, en un trágico accidente de aviación. La instantánea tiene un “algo” que la hace especial, desde la imposibilidad de ver los ojos a sus protagonistas, por las gafas oscuras que ambos utilizan, hasta el rictus de cinismo que acompañó siempre al actor, galán por excelencia del cine clásico. Se decía de Clark Gable que además de haber seducido a numerosas mujeres, había tenido escarceos homosexuales; en todo caso, al margen del amarillismo propio del mundo del cine, el artista nos dejó momentos inolvidables que pasaron a la historia, como el papel de Buttler en “lo que el viento se llevó”. La época en la que fue tomada la fotografía, junto a la también actriz que fue su esposa, se consideró la más feliz en la vida del actor. Falleció a los 59 años de edad, en 1.960.

Patricia Yurena Rodríguez

Patricia Yuerena Rodríguez es el nombre de la señorita cuya fotografía ilustra la entrada de hoy; fue Miss España y defendió un más que honroso puesto en el concurso de Miss Universo.

Uno siempre se preguntó por qué los eventos de esta naturaleza no se encuentran en el ojo del huracán de las organizaciones feministas y del progresismo militante, pues trátese de hombres o de mujeres, no dejan de suponer un mercado de carne bonita, una compra venta de hombre o mujer objeto, que fue trantas veces criticado, no sin razón, por ellas.

Ahora salta la noticia de que esta muchacha confiesa abiertamente su homosexualidad a través de una red social. La imagen con su novia, habla por sí misma, dentro de la discreción propia de la red en cuestión, aunque emana sensualidad, natural o no, entre las dos muchachas.

Uno supone que la vida de ciertos ídolos de pies de barro, entre los que modelos, misses y ciertos deportistas de élite se encuentran, debe ser muy dura; dicen que es más difícil e importante, mantenerse que llegar, y estas cosas pueden modificar los hábitos o despertar en las personas interés por asuntos que antes no lo tenian, y al final, de tales polvos vienen estos lodos. Alejandro Pumarino, varón hetereosexual hasta el momento, con una noticia como esta no puede dejar de sentir cierta pena porque una belleza así declare su indiferencia por los sujetos del sexo contrario, entre los que me encuentro, y aún siendo infinitesimalmente pequeña la posibilidad, la esperanza siempre es lo último que se pierede.

Cualquier parte

¡¡¡Hola a todos de nuevo!!!.

Después del silencio vacacional, durante el que no publiqué la entrada diaria durante dos semanas, tal vez algo largas, estoy de nuevo con todos vosotros/ustedes, los lectores habituales, siempre menos de los que desearía y tal vez más de los merecidos, pero que constituyen el mayor interés del espacio, al menos para su autor.

La fotografía que ilustra la entrada recoge el cielo de un atardecer de verano en cualquier parte, y fue tomada por el habitual colaborador fotográfico del espacio, que tampoco me dijo donde era. Sirva para la bienvenida a todos en el regreso del nuevo curso, del que esperamos terminarlo no peor de lo que concluyó el anterior, que ya es mucho.

Que así sea.

Selfie

Irina Shayk es hermosa y elegante, su belleza enigmática es más que atractiva, y con su selfie definitivo le quitó a Alejandro Pumarino hasta la intención de hacerse uno este verano y publicarlo en su blog. Susan Sarandon y Geena Davis presumen de protagonizar el primero de la historia en el film de culto “Thelma y Louise”, hace algo más de veinte años, y después, el tiempo trató de forma distinta a ambas actrices. Personalmente me gustó siempre más la Davis, que no tuvo suerte en sus trabajos, aunque no puede olvidar su papel de pirata en “La Isla de las Cabezas Cortadas”, una película para chiquillos que disfrutamos los mayores. A nuestras “celebrities” la Srta. Shayk también les sacó el gusto de “twitear” fotos, porque aunque sean odiosas, las comparaciones resultan inevitables y el listón ha quedado muy alto. Susan y Geena, hermosas, pero menos espectaculares, conservan la vieja gloria de haber sido las primeras. Lo repitieron el otro día, y se publicó en diversos medios, está bien como anécdota, pero desde luego, me quedo con el original que les ofrezco en la entrada de hoy.

Blanco y negro

La instantánea se corresponde con el luminoso del desaparecido Teatro Arango, visible mediada la cuesta de Begoña y que anunciaba el título de la pelítula en cartelera; recuerdo haber visto allí El Cazador, cuando las tardes de diario ofrecían sesión continua. Donde actualmente presta sus servicios una peluquería, un café del mismo nombre que el cine, abrió sus puertas durante muchos años, entre La Merced y Menén Pérez, que entonces, todavía estaban abiertas al tráfico rodado.

Cuando de niño, mis mayores me contaban anécdotas, mi mente las reproducía en blanco y negro, como las películas antiguas, mientras que mis propios recuerdos, mucho más vivos, se dibujaban a todo color en la memoria reciente; ahora me percato de que la cafetería Arango, el cine; el Mecheru, frente a Concepción Arenal, chigre de toda la vida en planta baja, mi antigua academia de inglés, se me aparecen en blanco y negro, como la fotografía que ilustra la entrada de hoy, y me doy cuenta de que marca esa imperceptible frontera entre ser mayor y empezar a hacerse viejo; y eso no me gusta, por inevitable y consustancial con la propia vida sea.

 

Mikonos

Mikonos tiene un encanto especial, tras los establecimeintos comerciales multicolores que florecieron con el turismo creciente, la isla atesora muchos siglos de historia con un clima paradisíaco, que justifica por qué la civilización nació en el Mar Egeo. Recuerdo una película de acción en la que el final se desarrollaba en un rincón donde la protagonista alquilaba ciclomotores, y hasta el almibarado plano final que ofrece una vista aérea de la isla, es hermoso. Recuerdo sus establecimientos de hostelería, literalmente asaltados por un mar discretamente rizado, pero sobre todo, me acuerdo del atardecer tardío con el azul marino en el agua y el cielo, mientras las casas blancas alumbran sus primeras luces.

Santiago

Galicia tiene un encanto parecido a Portugal, donde el tiempo corre más despacio, como en el atardecer sobre Santiago de Compostela que recogen las imágenes de la entrada diaria, hace ya bastantes años. No es mal momento esta época estival, de escaso trabajo, para evocar el viejo recuerdo de como discurrió la vida antes de ahora, percatándonos de que no es más que lo que sucede mientras uno hace otros planes. En Santiago se come bien y se pasea a gusto, poco más podemos pedir, además regala el encanto de la eterna humedad, la piedra gastada y los atardeceres entre las callejuelas del barrio antiguo que, aún sin querer, nos tralsadan a otro tiempo que no fue necesariamente mejor.


septiembre 2014
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