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El macho español en el Club de la Comedia
Harry Potter vs. La Guerra de las Galaxias (Colaboración de Erdracu)
Publicado 8,Agosto,2008 Humor 0 ComentariosEstas eran las propuestas del socialismo hacia sus jóvenes, las consignas a seguir:
Número 130 de “Renovación” el 12 de febrero de 1934, donde se recogen las normas de conducta de las JJ.SS.
“DECALOGO DEL JOVEN SOCIALISTA
1.- Los jóvenes socialistas deben acostumbrarse a las movilizaciones rápidas, formando militarmente de tres en fondo.
2.- Cada nueve (tres filas de tres) formarán una década, añadiéndole un jefe, que marchará al lado izquierdo.
3.- Hay que saludar con el brazo -vertical- y el puño cerrado, que es signo de hombría y virilidad.
4.- Es necesario manifestarse en todas partes, aprovechando todos los momentos, no despreciando ninguna ocasión. Manifestarse militarmente, para que todas nuestras actuaciones lleven por delante una atmósfera de miedo o de respeto.
5.- Cada joven socialista en el momento de la acción, debe considerarse el ombligo del mundo y obrar como si de él y solamente de él dependiera la victoria.
6.- Solamente debe ayudar a su compañero cuando éste ya no se baste a ayudarse por sí sólo.
7.- Ha de acostumbrarse a pensar que en los momentos revolucionarios la democracia interna en la organización es un estorbo. El jefe superior debe ser ciegamente obedecido, como asimismo el jefe de cada grupo.
8.- La única idea que hoy debe que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro es que el socialismo solamente puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente.
9.- Cada día, un esfuerzo nuevo, en la creencia de que al día siguiente puede sonar la hora de la revolución.
10. Y sobre todo esto: Armarse. Consigna: Armate tú, al concluir
arma si puedes al vecino, mientras haces todo lo posible por
desarmar a un enemigo.”
Curioso, ¿verdad?.
Los sonidos habituales de nuestro ordenador componen esta melodía. En otro foro, alguien dijo que le recordaba a Mike Oldfield
Curiosa reflexión de la Sra. Rigalt, y mucho más seria de lo que aparenta. ¿Cuantos hombres se unieron sentimentalmente a “latinas”, brasileñas, etc.?. Mujeres necesitadas de cariño y de medios, acostumbradas a vivir en la miseria, con la oportunidad de un paraíso permanente ¿quién dice que no?.
La comparación con muchas mujeres de este país, más preparadas, más cultas, menos machistas; más proclives al “dolor de cabeza”, al control más o menos férreo de su pareja, notablemente menos sensuales, no se soporta ni medio minuto. Me recuerda el chiste: ¿Con cual de las tres se casó?: Con la de las tetas más grandes.
Mucho cuidado.
Pues sí, ahora en Agosto le da a uno por mirar más cosas y se encuentra con I-Pods como churros, que cada día están más baratos y tienen más imitadores.
El otro día vi pasar a un joven caballero con ropa de última moda, calzando una especie de moderno “playero” y con dos pequeños auriculares blancos de un I-Pod ocupando la parte más exterior de sus conductos auditivos. Caminaba con el paso firme de quien tiene claras las ideas y se encuentra plenamente integrado en el exigente sistema de vida actual, como no podía ser de otra manera.
Sin querer, el recuerdo me llevó a Manolo, un amigo de mi padre, que caminaba los domingos con un “peringanillo” en la oreja y un transistor en el bolsillo.
-Arturo, que marcó el Sporting.
-No jodas oh!.
Ahí es nada. Un transistor traído de Alemania, que se lo compró un amigo inmigrante cuando vino el otro verano; una maravilla de la técnica vamos, lo último.
Me parece que Manolín vive todavía, debe tener más de ochenta años, y sigue oyendo el partido por un pequeño auricular, no sé si de una radio digital o de un viejo transistor, pero me da igual. Veo al hombre del I-Pod y a Manolín, y asumo con tristeza que hemos cambiado poco.
Una pena.
Silvia
Y él se dio cuenta entonces, y sólo entonces, de que ya no le apetecía seguir en aquella partida amañada donde importa más la derrota ajena que la propia victoria. Llegar al fondo del éxito no fue fácil, le llevó su tiempo y gracias a eso pudo acostumbrarse sin sobresaltos a la pestilencia de la ganancia. Fue un proceso gradual y sistemático que se inició cuando sus jefes le pidieron por lealtad que fuera desleal a sus principios. Y aceptó. Al poco tiempo, asumió la responsabilidad de convivir con la infidelidad de su pareja como forma de pagar sus propias andanzas en ese campo. Casi al mismo tiempo, su hija Luisa fue ingresada en una clínica para limpiarse de basura de diseño y uno de sus mejores amigos le demostró que era su peor enemigo. Entre fraude propio y fraude ajeno se empeñó en sacrificar sus últimos restos de ilusión en sí mismo con una descabellada apuesta por la codicia en estado puro, y como resultado de tanta tormenta íntima llegaron los escombros y la intemperie. De ahí sólo podía surgir un final o un nuevo comienzo, y sin saber por qué merecía el inesperado regalo, conoció a alguien que impidió lo primero y cimentó lo segundo. Se llamaba Silvia y poseía el don de ver más allá de las barreras con las que se esconde la gente. Algo vio en aquel tipo de gesto arrogante y mirada triste para impedirle que siguiera agusanando su conciencia. Esperó a que él se fijara en ella, esperó a que confiara en sus palabras, esperó a que comparase su vida a su lado con la que le esperaba fuera, y entonces, y sólo entonces, se dio cuenta de que ya no le apetecía seguir jugando con trampas, y se retiró de la partida para ganar perdiendo.
Tino Pertierra
Felices vacaciones a todos


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