Es operado de hemorroides por error

El Sr. Wang acompañó a su mujer, a punto de dar a luz, al hospital; mientras esperaba felizmente la llegada de su hijo, fue llamado por los servicios asistenciales del centro, confudiéndolo con un enfermo del mismo nombre y apellido -es que hay tantos chinos- quienes lo pasaron a una habitación en la que se le pidió quitarse los pantalones. El buen hombre, según refirió más adelante accedió a la petición por temor a ser tachado de ignorante, al final, terminó intervenido de hemorroides, cirugía que se llevó a cabo mientras su esposa alumbraba en un quirófano vecino. Al parecer, fue indemnizado con 4.200 yenes, lo que no le impide aún reclamar por negligencia contra el centro hospitalario.

No deja de tener su punto humorístico este error médico, especialmente por la zona afecta y contando siempre con el final feliz de la historia; al fin y al cabo, no pasa nada por intervenir a un paciente de las hemorroides que no tenía, algo que no deja de ser otra forma de garantizar el éxito de la operación. Lo que me llama la atención, sin embargo, son otras dos cosas: En primer lugar, la razón por la que el supuesto enfermo accedió a bajarse los pantalones: Por miedo a parecer ignorante. La segunda que China, pese a haber colocado en órbita uno de los satélites de comunicaciones más modernos y eficaces, convirtiéndose en una potencia aeroespacial además de económica y militar, sigue contando entre su población con ciudadanos como el Sr. Wang, capaces de acompañar a su esposa al hospital para dar a luz, y terminar intervenidos de hemorroides sin rechistar, asumiendo esa vida gris, bajo el yugo de un régimen que, pese al aperturismo más reciente, sigue pareciendo a sus ciudadanos ciertamente opresor.

Perigueux

De Bordeaux a Perigueux se circula por autopista, alcanzando un pueblo francés famoso por su foie en diversas formas; a mi personalmente, me gusta en “micuit”, acompañado de un buen champagne o cava de la región, que tanto da; al fin y al cabo, los galos en el asunto este de los vinos, saben un rato largo y pueden presumir ofrecer de los mejores caldos del mundo. Pues bien, un ciudadano vasco, español por tanto, pero vasco, fue detenido cuando se encontraba detenido cerca de Burdeos y siendo incapaz de soplar, se le llevó a un hospital cercano en el que la alcoholemia detectada fue de 4.75 gramos por litro.

Esa concentración de etanol en sangre está próxima a la muerte y dudo bastante de que el resultado sea correcto, pues con 4 gramos el deterioro del nivel de conciencia es severo y con 4.75 la posibilidad de que le llegue la muerte es elevada.

En todo caso, prefiero quedarme con la parte anecdótica del asunto; al fin y al cabo no sucedió nada y supongo que, tras la resaca y la sanción, nuestro compatriota pudo volver a una vida normal; digo que, insistiendo en el lado humorístico, este recordo de alcoholemia, posiblemente la más alta detectada nunca en un conductor a bordo de su vehículo, la ostenta un español y, como no podía ser de otra manera, vasco. Del mismo Bilbao, vamos.

Maduro

Uno está excesivamente acostumbrado a la imagen del Sr. Maduro vistiendo el chándal revolucionario y bolivariano, de obligado uso en ceremonias expropiatorias y charlas al personal, que debe estar ya cansado de tanta arenga liberadora; ver al líder venezolano luciendo un traje en su visita a la República Dominicana, sorprende, cuando menos, y sobre todo, dado su color, que muchos atribuyeron a un negocio familiar relacionado con el comercio de polvo blanco.

Personalmente tengo poca capacidad de crítica -como dice un buen amigo mío, quien suscribe no se viste, sino que se tapa- pero, en todo caso, la vestimenta no me parece la más idónea para un estadista, salvo que emule a su amigo el Sr. Morales cuando lucía un llamativo jersey en sus visitas a los líderes del primer mundo. El carácter informal de éste y el aspecto que muestra D. Nicolás, de cantante en orquesta de boda barata, me lleva a reflexionar en manos de quien están significativos recursos naturales del planeta. Después los intereses económicos, otros ocultos, como los del narcotráfico, conveniencias políticas y demás zarandajas, permiten que el planeta siga este rumbo a la deriva hasta que, quizás, sea demasiado tarde.

Adulterio entre dos dirigentes del partido islamista radical de Marruecos

Dos dirigentes del Movimiento para la Unificación y la Reforma (MUR) de Marruecos fueron detenidos el pasado domingo por haber mantenido relaciones sexuales el pasado 20 de agosto en el interior de un vehículo, siendo descubiertos por agentes de la policía. Moulay Omar Ben Hamad, casado, padre de siete hijos y profesor de estudios islámicos en la facultad de letras de Rabat, y Fátima Nejjar, viuda y madre de seis hijos, fueron descubiertos cerca de la playa de El Mansouria (Casablanca). En el origen de la detención se encuentra la denuncia de la esposa del imputado.

Se conoce que existe diferencia entre predicar y datr trigo también por los pagos islamistas, de modo que quienes predican caen, a veces, en los placeres de la carne; al final tendrá razón el Sr. O’Flaherty cuando afirmó que la mejor forma de vencer la tentación era ceder a ella. La naturaleza humana, ruin, mezquina y esclava de los impulsos biológicos desobedece sistemáticamente al intelecto, por razonable que sea éste, y por miserable y egoísta que resulte la dependencia agónica del instinto y de las hormonas. El ejemplo lo tenemos en el caso de hoy, no teniendo valor moral para la condena ni siquiera quienes la dictan. Perseguir la tendencia natural es un error, condenar por ello, un crimen. La libertad, que tanta sangre y tantos siglos costó en este mundo occidental en el que vivimos, no puede venderse por el ridículo precio de una tolerancia mal entendida de las creencias ajenas, especialmente de aquellas civilizaciones cuyo escaso nivel de desarrollo, puso en evidencia en fracaso de su modelo social.

Amor Romeira

Amor Romeira, concursante de Gran Hermano, salta nuevamente al papel couché por sus declraciones en las que afirma que, además de haberse convertido definitivamente en mujer, ha mantenido relaciones secuelas con doscientos setenta hombres en seis meses. La precisión exhibida por la “trans”, según confiesa ella misma, es por su costumbre de anotar en una libretita los contactos mantenidos, no sé si con nombre y apellidos más nota alcanzada en el coito, o algún otro tipo de referencia. El promedio es de más de un hombre al día, lo cual no es poco para quien no sea profesional del sexo, aunque se haya confesado adicta la interesada. Una de sus perlas fue la de sostener relaciones con dos hombres a la vez, dado que vivía en un dúplex y mantenía a un hombre en la planta superior, mientras disfrutaba con otro en la de abajo. En fin, qué se le va a hacer, que sea enhorabuena y que disfrute el sexo con algo más de moderación, no sea que corra riesgo de avería la intervención realizada para ofrecerle el género que le negó la naturaleza

Pogba

Pogba, 105 millones de euros. Diecisiete mil millones de las antiguas pesetas, cantidad que haría feliz a una ciudad entera pra toda la vida. Ciento cinco millones de euros en una Europa en crisis, con inmigrantes muriendo ahogados en las costas del Mediterráneo, refugiados provenientes de Siria y otros países y atravesando la peor crisis económica de los últimos decenios. Uno, absolutamente ignorante en temas relacionados con el deporte rey, se pregunta como se reparte esta cantidad astronómica de dinero. ¿Cuanto se quedan los representantes, comisionistas, letrados, allegados, intermediarios y gente de diverso pelaje que interviene en la transacción?. El joven no deja de ser un atleta, mejor o peor pagado (en este caso extraordinariamente bien remunerado), pero a cuya costa sujetos grises, desconocidos para la mayoría, embolsan grandes sumas de dinero, como viene sucediendo desde hace decenios y sin que se destape el escándalo que salpicó las comisiones de los políticos, el favor a familiares y hasta ínfimas cuantías por las que se imputó, desde mi punto de vista injustamente, a profesionales de la política por aceptar una dádiva de apenas un centenar de euros.

Lorca

Este viernes, 19 de agosto, se cumplieron exactamente 80 años del asesinato de Federico García Lorca, en 1936. Una vez más – me temo – van a surgir voces que reclaman seguir buscando los restos mortales del poeta y, una vez más, repito mi opinión: dejemos en paz a los muertos; el mejor homenaje a un escritor es leer sus obras.

Dentro del teatro de Lorca, yo siento gran debilidad por una de sus obras menos populares, Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores. Después de Bodas de sangre y Yerma, Federico deseaba dejar la tragedia, abrirse a nuevos horizontes. (Y, a la vez, alejarse de los “gitanismos” que tanta fama le habían dado). Por eso escribe esta obra, que subtitula así: “Poema granadino del novecientos, dividido en varios jardines, con escenas de canto y baile”. Está claro: es un teatro poético, de una sensibilidad muy granadina.

Cuenta la historia de una solterona , que espera, durante años, el regreso de su gran amor. A lo largo de la obra, pasamos del año 1885 a 1910; la protagonista, de 20 a 45 años: de la joven Rosita a “Doña Rosita”. Ella ha sido víctima de un engaño: en eso se parece a la también maravillosa Señorita de Trevélez, de Arniches. Comenta Lorca ese aspecto social del drama:

Doña Rosita es la vida, mansa por fuera y requemada por dentro, de una doncella granadina, que poco a poco se va convirtiendo en esa cosa grotesca y conmovedora que es una solterona en España… He aquí la vida de doña Rosita. Mansa, sin fruto, sin objeto, cursi… ¿Hasta cuándo seguirán así todas las Doñas Rositas de España?


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