Discoteca gratis (y hasta te dan cien euros)

No está mal el reclamo, aunque no entiendo muy bien la idea de bailar y la publicidad de dos estupendos caballeros tan ligeros de ropa como las numerosas chicas que muestran debajo sus encantos, aunque con más que las posibles clientas, a quienes se invita a acudir desprovistas de ropa interior. Prescindir de las bragas vale una copa, entrada gratis y la nada desdeñable cifra de cien euros; no es un mal paso para pedir algo más de dinero por otro tipo de comportamiento o de servicio, y ya estamos ante el oficio más viejo del mundo, ese que tan denodadamente persigue Carmena, describiendo féminas sometidas a los más bajos deseos carnales de depravados varones. En fin, entre los comentarios suscitados por esta iniciativa, encontré uno que insinuaba una posible relación de esta actitud con la violencia de género; debo diferir de esa opinión. Podríamos opinar lo mismo de los escotes marcados, los leggins o el wonder-bra. Es más práctica esta medida, la ausencia de ropa interior, además de insinuante -es evidente que no se averigua a simple vista- facilita mucho la labor del aquí te cojo, aquí te mato; otro eslabón más en la cadena del edredoning, tronismo y viceversa. así nos va.

Love Magazine

Se filtraron imágenes del número de este mes e la revista de referencia, en la que aparece la Sra. Kardashian de la guisa que se muestra en la imagen. Personalmente la instantánea no es de mi agrado, pero defiendo las curvas de la comunicadora-actriz como formas normales en el sexo femenino, alejada del arquetipo encarnado en mujeres longilíneas, andróginas y que propugnan diseñadores y modistos, en una gran parte, homosexuales.

Libertad de expresión

La portada de El Jueves estaba en los “memes” de los teléfonos de media España a primera hora de la mañana de hoy; recuerda otra, de corte similar, en la que el actual rey, entonces principe, copulaba en una postura similar, mientras afirmaba que, caso de obtener los tres mil euros por un hijo, aquello sería lo más parecido a trabajar que había hecho en su vida. Personalmente no es el humor que más me gusta, al fin y al cabo, no deja de ser basto, zafio, en fin, no parece ejemplificar el humor inteligente, pero cada cual es libre de leer lo que guste y de comprar la publicación que prefiera; hacer o pensar lo contrario sería una forma poco disimulada de censura. Más peligroso todavía, resulta cuestionar, como se hizo en su día, la modificación de la portada; la caricatura es lo que es, sin más, sin menos, desde luego, pero, guste o no, entiendo que entra dentro de la libertad de expresión en un país como el nuestro, con un amplio abanico de libertades, de forma incuestionable. Y del mismo modo que existe la posibilidad de publicarla, cabe, indudablemente, la de criticar positiva o negativamente su contenido; allá cada cual con sus opiniones. La de este Pumarino es de absoluta indiferencia, para bien y para mal.

De la estiba necesaria y del sindicato innecesario

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha señalado que los estibadores no tienen que pedir perdón por tener unos sueldos decentes, que rondan los 64.000 euros de media, y ha defendido la labor de estos profesionales ante las pretensiones del Gobierno para sacar adelante un decreto que “no tiene ningún sentido” y para el que no hay “ninguna necesidad”.

La estiba es un sector en el que trabajan poco más de 6.000 personas, pero que tiene mucho poder debido a su importancia para la economía. En España, los costes laborales del sector suponen entre el 55% y el 60%, mientras que en Alemania alcanzan tan sólo el 37%. Un gruista puede tener un salario, según el puerto, de hasta 110.000 euros al año. La media del sistema son unos 64.000 euros anuales, lo que supone un 60% más que la media del resto de trabajadores de puertos.

El concepto “sueldo decente” es elástico y variable, dependiendo de la fuente; si lo dice un sindicalista que defiende a los  trabajadores, como es el caso, sesenta y cuatro mil euros anuales, algo más de cinco mil cada mes, no es excesivo para lo que merece un sacrificado estibador; donde irán a parar los camareros que no llegan a mileuristas, pero pueden disfrutar jornadas de diez y más horas en el establecimiento en cuestión, si pretenden perdurar -nunca demasiado- en el negocio. Adivino que, en breve, nuestros líderes de UGT y CCOO promoverán medidas de fuerza para defender los salarios, aceptables, pero escasos, de pilotos y controladores aéreos, otro sector que está en crisis por los ingresos limitados del colectivo.

Me parece una solemne tomadura de pelo. La estiba está viciada desde hace años, y la liberalización aterra a quienes disfrutan de prebenda vitalicia tan rentable. Oí, el otro día, a un delegado de la profesión contar ante las cámaras la elevada especialización que precisa su trabajo y que protegen los intereses de la ciudadanía garantizando la profesionalidad. Discúlpeme vd., pero ¡manda huevos! que se pague cinco mil treinta y seis euros mensuales a un trabajador promedio (casi diez mil a un gruista) con el pretexto de la formación necesaria, mientras un cirujano torácico que lleva a cabo trasplantes cardíacos perciba alrededor de tres mil, es decir, menos de la mitad. Se conoce que el médico no alcanza la elevada -y compleja, a lo que se ve- especialización de un estibador. Hay cosas que solo pasan en España; tengo la seguridad de que el salario de un profesional estadounidense de la estiba, tiene unos emolumentos similares a nuestros compatriotas, pero no quiero contarle yo a vd. cuanto gana un cirujano torácico en Estados Unidos. Algo no anda excesivamente bien en este país.

Ferrari 812 Superfast

La marca italiana presenta su nuevo modelo con ocho cilindros en “V” y la nada desdeñable cantidad de ochocientos caballos de potencia. El diseño, más aproximado a los deportivos de lujo que a los vehículos de circuito, es más de mi agrado que otros modelos de la marca italiana, y se aproxima bastante a los Aston Martin británicos, que siempre han sido mi debilidad. En principio, creo que no me decantaré por ninguno de los dos modelos; en esta villa marinera no hay todavía concesionario oficial.

Chicote

El Sr. Chicote aparece de la guisa que muestra la imagen que ilustra nuestra entrada de hoy, tras haber perdido unos veinte kilogramos de peso; como quiera que aún no he tenido ocasión de escucharlo, ignoro si también habrá perdido una buena parte de la lengua, que falta le hacía. El programa que presentaba (¿?) fue siempre vulgar, zafio, grosero y demostrando una profunda falta de respeto por numerosos profesionales de la hostelería que, al margen de sus defectos, habían llegado hasta allí por algo. Deseo de todo corazón que el pulido no haya sido solo en lo referente a chapa y pintura, y que se anuncie con menos bombo y platillo que arrogarse el título de “uno de los mejores cocineros de España”. Ahí es nada.

Luis Herrero

Si de verdad queremos poner el dedo en la llaga de los males que aquejan a nuestra Justicia, no nos fijemos tanto en las condenas del caso Nóos, fruto razonable de los elementos probatorios que desfilaron por el estrado, sino en la colección de circunstancias previas que abonaron el procedimiento. La triste verdad -en este y en otros muchos casos- es que las sentencias llegan ya precocinadas por el trabajo de la policía judicial y de los expertos de Hacienda durante la instrucción sumarial. Muchos fiscales cortan y pegan sus tesis casi sin leerlas y muchos jueces hacen lo propio con las tesis de los fiscales. Si se pararan a pensar que juegan con el honor y la libertad de las personas, a muchos se les caería la cara de vergüenza.

Si alguien quería que esta sentencia sirviera de escarmiento a la Casa Real o a los plebeyos que perdían el culo por complacer a sus egregios miembros, se ha quedado con tres palmos de narices. Pero sí debería escarmentar a todos aquellos que han querido convertir a los tribunales en el badajo de las campanas de Huesca. Ni los jueces tienen derecho a sacrificar chivos expiatorios, ni los ciudadanos somos mejores cuando nos dejamos arrastrar por esa pulsión justiciera que nos lleva a insultar a los reos en las puertas de los juzgados o a clamar por su condenación en la redes sociales o en los artículos de prensa. O acabamos con esas conductas, las togadas y las vocingleras, o convertiremos la Justicia en una casa de putas.

La ponderación del Sr. Herrero sobr ela sentencia de la Infanta y el Sr. Urdangarín es exquisita, y no le falta razón; efectivamente, no hubo injusticia con la hermana del rey, sino tal vez con el Sr. Correa o la Sra. Pantoja, condenados por los medios antes de que la sentencia fuese publicada.


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