Arturo Fernández

Yo soy consciente de lo poco que le gusto a Podemos, y lo entiendo, porque ellos a mí me gustan menos”. Arturo Fernández no tiene pelos en la lengua a la hora de defender tanto su trabajo como su postura ideológica. Ante las críticas manifestadas por el concejal Orlando Fernández, de Xixón Sí Puede, por las seis representaciones que ofrecerá en el Teatro Jovellanos, el actor gijonés instó a la formació morada a revisar las cifras de sus anteriores espectáculos. “Aquellas compañías que actúan dos o tres días van a caché y no quieren ir a taquilla más de ese tiempo porque es exponerse, ya que el teatro actualmente no va bien. Esto es lo primero que tenían que haber averiguado”, apuntó Fernández.

“Me pregunto quiénes son estos para decidir lo que tiene que ver y hacer con su dinero el público”, cuestionó. Así, lanzó una pregunta retórica: “¿Quién tiene que ir al Jovellanos? ¿Los titiriteros de Madrid que hacían apología del terrorismo de ETA? Seamos serios”. Asimismo, aseguró que la marca local de Podemos quiere “acabar con la libertad de opinión, como buenos comunistas stalinistas que son“.

No lei en profundidad el problema de nuestro popular gijonés con la organización del Teatro Jovellanos, pero da la sensación de que las trabas surgen en función del interés “kultural” quie tenga la obra en cuestión; así, mientras ciertas propuestas tienen vía libre para desarrollar sus proyectos, otras se ven sometidas a una vigilancia más estrecha por quienes reparten carnets de intelectualidad. Arturo Fernández -el actor- llevó a su Gijón y su “chatina” como estandarte de una asturianía bien entendida y, considerando la edad y trayectoria del personaje, debería facilitársele al máximo su trabajo en nuestra ciudad. El interés de ciertos colectivos por el tipo de representación que favorezca un adoctrinamiento mal entendido, retrata la verdadera catadura democrática de quienes se autoerigen en salvadores de la libertad, empezando por la de expresión, que en general, no suelen respetar ellos mismos.

Plaza del Marqués

La Plaza del Marqués en Gijón hacia 1.898, hace casi ciento veinte años, con la misma estatua de Pelayo, el viejo Palacio de Revilllagigedo, antes de que la fachada de la torre más próxima fuese destruida durante la Guerra Civil, la garita del guardia y un kiosco, que ya no existen. La parte trasera de un carro se deja ver en el borde derecho de la imagen, de aquellos se localizaba un buen número en las proximidades de la rula y duraron tanto tiempo que aún los guardo en el recuerdo de una niñez que está cada vez más lejana y más borrosa.

Salón Erótico de Madrid

Salón erótico autorizado por la Sra. Carmena, en el que se caricaturiza a los políticos en actitudes inequívocas con alguna particularidad técnica, como el sado-maso de Susana o el onanismo de Pablo. Es difícil discernir donde termina la libertad de expresión para empezar el insulto; uno, que es liberal reconocido, no encuentra de buen gusto las imágenes, pero tampoco me parece que atenten contra el honor o la integridad de nuestros próceres; no faltando quien se escandalizó, a mi me llevó a esbozar una media sonrisa, faltando la otra mitad por el trazo grueso de la broma. Que les vaya bonito.

Pedro Sánchez

El candidato a la Secretaría General del PSOE arenga en sus mitines con inusitada vehemencia, a fin de “echar” a la derecha del gobierno y de las instituciones, meta que, considerando su candidatura en tal caso a la presidencia del ejecutivo, es tan loable como egoísta. Sin embargo, más allá de esa expulsión, las propuestas concretas, contantes y sonantes para reducir el paro, reactivar la economía y solucionar los “problemas de la gente”, son escasas. No es Rajoy santo de mi devoción, y los casos de corrupción populares son escandalosos, aunque tampoco menos que los de PSOE o Podemos, tratándose de un problema transversal que no debería utilizarse en campaña electoral; sin embargo resulta incuestionable que la economía ha mejorado, las cifras del paro se han visto mermadas y parece atisbarse luz a la salida del túnel, de modo bastante más objetivo que aquellos brotes verdes de la Sra. Salgado que jamás legaron a germinar del todo. Así pues, no entiendo la necesidad de “echar” a nadie; me hubiese gustado un discurso de corte progresista en el que manifestase sus diferencias en gasto social, cambios -para mejorar- en educación, entender que España no es -como dijo Zapatero- ni discutida ni discutible y una serie de medidas que le otorgasen talla política además de anatómica, que parece ser la única que tiene. Todo eso, tras haber llevado al PSOE a conseguir los peores resultados en la historia del partido, en vez de hacer mutis por foro izquierda con la discreción y la dignidad que debería presidir la línea de la formación y la actitud de sus conspicuos.

Honor a los delincuentes

Nunca mejor ocasión para afirmar que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios; el Sr. Iglesias, mal que le pese, honra a un sujeto condenado por la justicia de un país amigo, con quien nos unen lazos seculares y que es, además, la primera potencia del mundo. A D. Pablo le producen alergia los USA, aunque no descarto que termine como el antisemita defensor de la igualdad, Sr. Bardem, que contrata al Hospital Monte Sinaí de Nueva York para el nacimiento de su retoño, y estafa a Hacienda, que somos todos. Son esas contradicciones propias de la izquierda, sobre las que cabalga nuestro ínclito líder mesiánico, pero la montura le está saliendo rana y va a terminar por caerse en medio del rodeo.

Isidro López

Isidro López -le faltan méritos para anteponer el “don”- ha sido indentificado por haber coaccionado a varios agentes durante una protesta junto a un edificio okupado este fin de semana en el centro de Madrid, coacciones negadas a EFE por fuentes del partido.

Según fuentes policiales, los hechos ocurrieron a raíz de una concentración en la calle Gobernador en apoyo a una veintena de personas procedentes de varios colectivos que habían accedido a un edificio municipal que ya había sido anteriormente okupado por el colectivo Patio Maravillas en 2015.

Debido a que la concentración impedía el tránsito de vehículos y el acceso de los agentes al inmueble para verificar si había existido una irrupción por la fuerza, y además no se había notificado a la Delegación del Gobierno, los agentes trataron de identificar a varias de las personas que se encontraban en la zona.

Las mismas fuentes apuntan que, cuando se dirigieron a la representante legal del grupo, esta se encontraba con tres diputados: uno de la Asamblea y dos del Congreso.

De acuerdo al relato de los agentes, el diputado en la Asamblea Isidro López se negó a enseñar su DNI y, tras mostrar su identificación de diputado en la Asamblea, les dijo: “De hecho tú estás bajo mi mando y te tienes que cuadrar, vosotros lo que tenéis que hacer es aprenderos las leyes, yo estoy aforado y no podéis hacerme nada”.

El hecho no pasa de ser una anécdota, pero impropia de un diputado; es extraordinariamente más parecida al capricho de un niño mal criado que guarda en la manga el as de su aforamiento para restregarlo por la cara del primer sujeto que se le ponga por delante, en este caso, un funcionario público en el ejercicio de su trabajo. Me parece lamentable. Como siempre, la conjugación del verbo dimitir es la asignatura pendiente de los políticos españoles, sean del partido que sean y tengan el cargo que se trate; en cualquier caso, y a la vista de la imagen que ilustra la entrada de hoy, la ciudadanía parece representada por un suido venido a menos, a menos que un pobre artiodáctilo paquidermo, quiero decir.

Ya hablamos de este ilustre político en este espacio en otra ocasión. Reproducimos su “Tweet” de entonces, en un debate con un rival político:

La CUP distribuye una caricatura del alcalde de Tarragona y un diputado del PP sodomizándose

Hay hechos que se califican por sí solos y en los que sobra todo comentario. La doble vara de medir, herramienta extraordinariamente útil entre el progresismo militante, permite el humor de trazo grueso sobre todo aquello que resulta políticamente incorrecto por no adscribirse al pensamiento único, lógicamente propio de morados y adláteres. Reflexionen ustedes un minuto sobre el resultado de realizar una caricatura similar con el Sr. Iglesias y Echenique, y claro, que el responsable de la chanza fuese un partido político y no una publicación satírica. Curiosa forma de ejercer la libertad, aunque sea la de expresión.