Archivos para 31 diciembre 2009

Feliz año

Querido lector sagaz:
que se nos pase veloz
la crisis honda y atroz.
Que el presidente falaz,
sectario, torpe y capaz
de toda gilipollez
se marche ya de una vez.
Y, en fin, pese al mal cariz,
que logre usted ser feliz
en el año 2010.

Poco que añadir a la felicitación de Fray Josepho.

Feliz año a todos.

De monseñor Rouco

image

La jaculatoria apocalíptica de monseñor tiene tanto de irreal como de fanático, para enardecer las hordas del catolicismo más rancio; monseñor Rouco, llegado a cardenal por obra y gracia de Juan Pablo II, el actor, abandonó las exquisitas tartas de su pueblo natal para comerse el pastel más apetecible de la feligresía nacional que ni es poca ni le falta motivación. Ahí nace el escándalo de la verdad absoluta, en obvia posesión del prelado, cuando amenaza a Europa con el azote del laicismo; parece mentira que un experto en las relaciones Iglesia Estado en el siglo XVI se sienta actualmente preocupado por el tipo de familia; se conoce que cuando sus obispos ejecutaban el derecho de pernada en aquellos años, el modelo era más cristiano, o sea, y ejercitar de lameculos con la nobleza de la época no dejó de ser otro modo de practicar la caridad cristiana.

Mucho antes de que Jesucristo apareciese en la faz de este perro mundo, existieron familias de lo más ortodoxo; los pueblos conquistadores pasaban a cuchillo a los hombres conquistados y violaban a sus mujeres, y el mundo salió adelante; la divinidad cristiana tampoco consiguió mejorar sustancialmente esa situación, pero sus seguidores nos hablan del modelo familiar y de la caridad con el mismo fariseísmo de hace dos mil años; si el Mesías los hubiese visto, no tendría látigos suficientes para arrojarlos fuera de su templo a todos ellos, porque la fe siempre es disculpable, pero la hipocresía, no.

De Anido y otras hierbas

image

Suscribo absolutamente la vulneración de la libertad de expresión y de información, que es uno de los pilares en la democracia. No se debería de haber condenado al Sr. Anido por ello, pero tal vez estuviese justificada su condena por insulto en otro caso:

“Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos. Son de ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting, pero segregan ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados, acentuando el asco que desprende su mirada. Tenemos que mirar sus caras, seguir con atención el recorrido; ver como avanza ese residuo pútrido que desciende por los pliegues hasta la boca, como carcome gota a gota su lengua relamida; como la inunda y luego la desborda, para proseguir su camino hasta la mano pegajosa que sostiene la pluma y derramar allí toda su miseria. Cuando fluye toda esta baba compartida y el periodismo se acojona, estos mirones clandestinos, estos fetichistas de la mugre, se proclaman profetas con derecho de pernada, levantan púlpitos con barrocos tornavoces, apoyan sus falanges en el antepecho, despliegan su abyección más tenebrosa y corrompen el espacio compartido”.

Es precisamente ese sectarismo absurdo, pueril, lo que lo descalifica para ser un periodista profesional, serio o de prestigio; siempre habrá de quedarse, condenado o no, en el autor de una sarta de insultos más o menos soeces, hacia quienes difieren de sus ideas, algo bastante común entre gente autocalificada de progresista, entendiendo como tal la uniformidad de las ideas. Pero eso ya lo escribió Huxley hace años, y también sabemos el resultado del experimento.

Garzón y el cinismo

image

Es cierto que el juez estrella favoreció intereses políticos tanto de PP como de PSOE, pero lo más triste es que no ha llevado a cabo con profesionalidad su trabajo; así ha de ser cuando deja escapar por vencimiento de plazo a dos peligrosos narcotraficantes, que terminaron por escaparse, mientras el magistrado quedaba libre de pecado tras una mínima sanción y un tupido velo en los mass media correspondientes.

Ahora la situación es diferente; resulta que D. Baltasar se trataba con el Sr. Botín, además de irse de caza con Bermejo, y después dictaba sentencias en su despacho que interesaban al tal Emilio, haciéndolo con esa imparcialidad propia de quien se ve beneficiado por el banco. Publicadas las cartas comprometedoras, el juez se molesta por la publicidad del caso, mientras miró hacia otro lado ante las filtraciones del caso Gürtel o la detención de políticos populares presuntamente implicados ante las cámaras de televisión y debidamente esposados, como su fuesen peligrosos. Garzón esperó varios meses antes de solicitar la notificación relativa a la muerte de Franco para abandonar la descabellada idea de andar desenterrando huesos –y odios- aquí y allí, y parece ser que por fin se enteró de que el dictador había muerto. Los huesos de Lorca no estaban donde ser creía, y se trataba de demostrar la crueldad y homofobia de media España por parte de la otra media, solo que ésta se codeaba con los bancos y olvidaba declarar sus ingresos extraordinarios. Debe de ser que con tanta entrevista y salida en la tele, le falta tiempo para cumplir sus obligaciones fiscales, o simplemente las profesionales, mientras los traficantes se frotan las manos del otro lado del Atlántico. A lo mejor también les había pedido un préstamo.

Los bomberos y los jueces

image

Suscribir el comentario de este lector de El Mundo es lo más natural en cualquier persona con sentido común; desde que se inventó la igualdad como estandarte del progresismo, llegamos a cometer estupideces como la relatada por D. Julián en Bilbao. Los puestos deben de verse ocupados por personas con valía, independientemente de su sexo, de su creencia religiosa o de su ideología política; pretender que haya idéntico número de ministros que de ministras lleva a situaciones tan kafkianas como tener a Dª Elena responsabilizándose de la cartera de economía, mientras ZP, el del talante, continúa ostentando la presidencia con la de deportes, que es lo suyo. En Oviedo hay seis juzgados de lo social y un solo magistrado; el resto son féminas y no sucede nada; se trataba de aprobar una oposición y reunir méritos para optar a una plaza. ¿Se imaginan vds. a unos cuantos varones reclamando sus derechos en aras de la igualdad?. Es divertidos, pero desde luego bastante menos peligroso que la angustia relatada por D. Julián cuando sube un bombero dispuesto a levantar una viga de cincuenta kilos. Dios mío, que no sea una mujer.

Tocar las campanas e ir en la procesión

image

Es lógico que todas las confesiones religiosas tengan un bastante de secta, porque la idea de la divinidad y su expresión en la raza humana necesariamente ha de sustentarse en la fe, que no es más que una creencia ciega en lo que no se ve. A los curas vascos se les ha ido la olla y creen en una iglesia democrática a la medida de sus intereses partidistas y mezclan lo que es del César con lo que es de Dios y así no hay quien se entienda.

El catolicismo no es una fe en la que exista el sufragio entre los fieles para elegir a sus autoridades religiosas; los obispos vienen nombrados por el sucesor de San Pedro y los creyentes acatan con humildad al continuador de Jesucristo en la tierra. Lo que sucede es que hay un dios vasco especial, que entiende o justifica muchas veces la barbarie y califica de opresor al estado español; ese dios nombra directamente sus propios representantes en este terrenal mundo y lo hace necesariamente, entre gente de su cuerda ideológica. El PNV, tocado de un misticismo particular y conveniente, aplaude con las orejas cuando los curas se ponen de su parte y empieza uno a creer que en el nacionalismo vasco también hay bastante de fe, o sea, de creencia ciega, que decíamos antes. La conclusión no puede ser más sencilla: Se trata de una secta y como tal es peligrosa. La ley dice claramente lo que se ha de hacer con ellas, así que seguramente, solo queda aplicarla.

Navidad

image

Hoy es Navidad y la fotografía de El Mundo no podía ser más acorde con el tiempo y la fecha, mostrando esos carámbanos en Colonia que da frío solo el verlos.

Alemania es muy grande, y muy fría durante el invierno; la catedral de Colonia llevó muchos años construirla, también muchos siglos y está ahí, al fondo de la fotografía sobre la cadena helada que nos separa del Rin. Durante la Edad Media alguien trabajó colgado de sus muros y muchos dejaron la vida en edificar este templo a un Dios que tal vez no exista, inútil forma de perder lo único valioso que tenemos en el mundo. Celebramos hoy la Navidad, que no es una fiesta pagana, pero en la que casi nadie recuerda ya el recogimiento o la oración, que tampoco son necesarios. Mientras lucen los miles de bombillas en las calles de Gijón hay millones de chiquillos con frío y hambre, que se mueren y que nos resultan tan lejanos como los obreros medievales en el frío de Colonia. Al final, lo único que los separa es el tiempo y ya afirmó Alberto que era algo relativo, de modo y manera que nuestro fugaz paso por este planeta tampoco ha de producir huella en nuestro universo particular. Nadie es mejor ni más importante que nadie, pero para muchos la vida sí fue de verdad, un valle de lágrimas y es algo que nuestra conciencia olvida con excesiva facilidad por lo lejos que nos quedan los niños hambrientos y los obreros muertos. A la vuelta de la esquina hay alguien a quien un pequeño gesto puede hacerlo feliz y la fecha es propicia a este tipo de excesos impropios de nuestro egoísmo. Ese prójimo es mucho más cercano y se lo merece; la navidad puede ser pagana, o no, pero el vecino de en frente necesita que alguien lo felicite de corazón para sentirse importante, y eso cuesta menos que salvar niños en el Africa subsahariana. Como todos vosotros, que sois importantes para mi y a quienes deseo, desde esta entrada, una feliz navidad.