De Rubalcaba, Solbes y otras hierbas


La viñeta reproduce las caricaturas de Solbes y Rubalcaba en este segundo ciclo político para ambos, felizmente terminado para el primero de ellos. La verdad es que D. Pedro tuvo su mérito al declarar, hace más de un año, el desacuerdo explícito con las decisiones económicas de un gabinete que abandonaba por la puerta trasera, pero no es menos cierto haber sido el responsable de que Aznar heredase una economía empañada por el déficit y con notables dificultades para converger en la zona euro. D. Alfredo es químico, y ha de poseer las cualidades del buen alquimista, para recuperar en tiempos actuales la credibilidad política tras haber formado parte del gobierno de los GAL, que se enteraron del terrorismo de estado a través de la prensa, lo que no deja de tener sus bemoles. Son dos pesos pesados de la vieja guardia socialista, de los tiempos en los que Guerra hacía chascarrillos que le reía el personal para seguir saliendo en la foto, y uno no entiende muy bien que hacen en un gobierno cuyo presidente es capaz de tener una ministra de sanidad (e igualdad) como Leire, a quien se puede merendar el cántabro simplemente como aperitivo. Solbes palidecía al oír la promesa zapateril de los tres mil euros, pero el leonés errante se apuntó un debate entre los vítores del pueblo, que prefiere siempre la arena del circo, antes que conocer la verdadera situación económica de un país al que no ven como su propia casa. El economista se fue para dejar paso a Elena Salgado, mejor mandada, y ahora los mercados amenazan con una debacle que arrastraría a media Europa por la crisis, inexistente para D. José Luis el del talante, durante dos largos años. Rubalcaba lleva siempre un puñal entre los dientes, por lo que pueda pasar, y su asalto a la Moncloa no parece lejano; personalmente lo preferiría a Zapatero, al menos es un profesional de la política, mientras el leonés no pasa de “showman” con ínfulas de grandeza, que considera tan progresista subir impuestos como bajarlos. Lo suyo no es la filosofía política, sino la personal: Foto con Obama y las niñas para el álbum familiar, y hasta donde se puede medrar por permanecer calladito en el Congreso unas cuantas legislaturas. Gallardón debería de tomar nota.

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