José Luis Alvite


Esta semana va de fallecimientos; el de D. José Luis me entristece doblemente; como ser humano y como escritor al que admiraba profundamente con su humor negro y sus textos surrealistas. Alvite ha muerto. En España hemos perdido un gran escritor y un excelente periodista. Descanse en paz. En su memoria reproduzco uno de los textos más líricos del autor, en el seno de esa amargura y humor negro que lo caracterizaron. Se titula “sangre y vendimia”:

No me gustan los aviones rápidos que vuelan alto. Tendría que haber vivido en otro tiempo, cuando los aviones de combate eran lentos, elegantes y volaban tan bajo que podías verle las costuras al fuselaje y la cara al piloto. Miles de aviones así combatieron en aquella Europa repleta de bicicletas, campanarios y carteros. A veces el avión recibía un impacto, aterrizaba de emergencia en cualquier prado y nunca le faltaba al piloto una mesa en la que sentarse a esperar la cena mientras la tímida muchacha campesina reparaba su aeroplano con la caja de la costura, de repente entristecida por la idea de que aquel muchacho de Michigan tuviese que reemprender el vuelo tan pronto llegasen las primeras luces del día hasta las brasas textiles del fuego de leña. «Me espera mi escuadrón en la base al otro lado de los acantilados blancos de Dover. Mañana será otro día. Y yo sobrevolaré seguramente este mismo lugar y dejaré en el aire la fragancia del jabón con el que has enjuagado mi aeroplano», prometía el aviador. «Y si te abaten de nuevo… ¿quedarás a cenar? Todavía hay varios ovillos de hilo gris en la caja de la costura». Entonces amanecía en acuarela sobre la dulce geometría verde de la campiña, el aviador se despedía con emocionada cortesía, echaba a rodar su aeroplano por el sembrado y al poco rato se levantaba del suelo el elegante ajuar del vuelo, dejando por la cola el estrambote perfumado de una blusa recién salida de la colada. La campesina se volvía a casa, recogía la loza del desayuno y pensaba que en medio del espanto de la guerra ocurría a veces que se presentaba a cenar alguien como el muchacho de Michigan, aquel aviador que de regreso en América recordaría que Europa era un lugar antiguo, lento y hermoso en el que incluso la muerte tenía en los labios la sangre de un beso y el sabor de la vendimia“.

1 Response to “José Luis Alvite”


  1. 1 José Sirgo 20,enero,2015 en 2:36 pm

    No quiero repetirme pero, además de la amistad que nos une, suelo estar muchas veces de acuerdo con tus “entradas” además de tu estilo sobrio, elegante, certero y a veces mordaz, a la par que elegante.
    Pero en el de hoy, no solo estoy de acuerdo, sino que el Sr. Alvite, a quien he “conocido” por sus impresionantes crónicas semanales en el programa de Herrera en la Onda, sino que creo que se merecía un poco mas de eco en la prensa en general, porque no me parece que los chicos de los medios están muy ocupados con Barcenas, Rajoy, el embarazo de Susana, en fin, todo asuntos repetidos mas que la cebolla, aunque lo ultimo sea reciente.
    Enhorabuena por tu dedicatoria de hoy a este monstruo de la pluma, que además, nunca guardaba sus notas; las tiraba a la papelera una vez leídas y alguna fue salvada (sus pedazos) por gente que le daba pena aquel desperdicio, del que ojalá se haga una recopilación.
    Te felicito!!!!!!!!


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