La diferencia


La instantánea superior recoge la imagen de Conchita Wurst, la mujer (¿?) barbuda, ganador@ del festival de Eurovisión hace algo más de un año; fue viral en internet y el “tweet” recogió decenas de miles de visitantes.

La segunda muestra el trasero, debidamente vestido, de la Srta. Jenner, hermana de Kardashian, mientras la mano inocente sujeta una fresa entre el índice y el pulgar. Fueron estas famosas hermanas quienes recuperaron -si es que se perdió alguna vez- la admiración por esta parte de la anatomía femenina que tantos modistos homosexuales, partidarios de modelos andróginas, denostaron durante largos años.

Hay para todos los gustos, pero Alejandro Pumarino, confeso heterosexual en este mismo espacio desde hace años, prefiere, desde luego, la inferior. Hay algo en la transgresión de la (el) cantante, que no me agrada, que me produce cierto grado de rechazo que nadie debe confundir con la homofobia. Y es que entre la libre orientación sexual y el mal gusto, hay todavía mucha diferencia.

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