La Gloria (Dedicado al Sr. Sirgo)


La instantánea, en función de edificios y vehículos, parece haber sido tomada a finales de los años sesenta, un “Simca 1.000” y un “Renault 10”, al fondo, con la defensa caída hacia la izquierda, son vehículos de tal tiempo, recuerdo que un taxista, el único, del pueblo donde procede mi familia, conducía este último modelo. El Gran Barato fue sustituido durante muchos años por la conocida Novedades Eloína, pero lo que más recuerdo, y echo en falta, fue “La Gloria”, un bar (o restaurante, sin ánimo de molestar sensibilidades, que en Asturias todo puede englobarse dentro de la categoría de “chigre”); donde recuerdo que se bajaban unos escalones para acceder al establecimiento, y mis padres solían pedir calamares fritos y un par de vasos de vino que, entonces, a mi no me gustaba. Los edificios que se ven en la fotografía, han desaparecido en su totalidad, y el sentido del tráfico es actualmente inverso. En frente, un Náutico que guarda poca relación, al menos estética, con el actual, pero eso es otro tema. Cierro la entrada con la seguridad de que un lector de este espacio recuerda aún mejor que yo estas calles del Gijón antiguo, y conocerá anécdotas que, por una mera cuestión de edad, quien suscribe ignora por completo; a él, como no, se le dedica el post del día.

1 Response to “La Gloria (Dedicado al Sr. Sirgo)”


  1. 1 José Sirgo 16,enero,2016 en 2:30 pm

    En primer lugar, muchas gracias por la dedicatoria; otro se lo tomaría quizás a mal por eso de la relación a LOS AÑOS…… Yo no, porque lo tengo asumido y los llevo con gallardía, orgullo, salvo los doliatos ocasionales que Vd. trata de paliar con sus sabios consejos.
    Esta muy bien la alusión al vino “que por aquel entonces no te gustaba….” No quiero hacer sangre en eso.
    Y en lo referente a La Gloria, era en sitio muy agradable, moderno para la época y con muchas variables en su oferta. Una de las cosas que los chavales más recordamos eran los animales exóticos que a veces aparecían en sus escaparates entre los que destacaba sobre todo, un pequeño mono (no se la raza) que cada vez que aparecían mozas a mirar, se marcaba unas gallardíllas sin cortarse un pelo, como es lógico.
    Por eso de la edad, puedo decirte que yo fui amigo de Miguel, uno de los hermanos propietarios, que tuvo una galería de arte en la calle Covadonga. Ese era el que no tenía el Porsche…..
    Espero haber correspondido a su dedicatoria y gracias de nuevo por el detalle


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