Firmamento Michelín


Estas son las opiniones de varios comensales que acudieron a restaurantes con “estrella(s)” Michelín:

DiverXO (Madrid)

SARINNIMadrid: “Los platos se presentan en lienzos que terminan de montar en la mesa. Sí, sí, muy bien, pero nada del Circo del Sol como nos dijo la camarera que nos atendió. ¡No-lo-flipéis! […] El momento Raspa de Boquerón merece un apartado especial. Esa raspa se me ha quedado atravesada desde que fui y, sobre todo, con el comentario del camarero al presentarla: ‘Lo que falta del boquerón se lo ha comido el cocinero'”.

Clark K: “Unos tienen la fama y otros cardan la lana

Javier L: “Es mezclar y maltratar ingredientes de primera en aras de la creatividad. Con pintura o piedra, sí; pero con comida, no“.

Alcala30: “Toda la cena iba de ilusión a desilusión, pero el punto de inflexión fue la Raspa de Boquerón. Lo que nadie se comería , lo que todo el mundo tira, llega David y te lo pone como plato, frita y con una guarnición casi tan lamentable: tres minipatatas frías y sin gracia”.

Ervija11: “El problema de las estrellas Michelín es que todo se han convertido en una burbuja. Hay que rizar el rizo, convertir todo en un circo, triple salto mortal aunque se bordee el ridículo en las puestas en escena”.

Gimena F: “Si estás acostumbrado a comer de tupper seguro que te gusta, porque duele reconocer que te han timado 400 euros”.

Arzak (San Sebastián)

Bernadoort: “Iba con mucha ilusión para disfrutar de una experiencia muy especial, pero lo más especial lo noté en el bolsillo“.

Daniel S: “Cualquiera, acostumbrado a un utilitario, disfruta de un deportivo. Cualquiera, acostumbrado a un hotel de playa, disfruta de un cinco estrellas. Por nuestra parte, acostumbrados a comer bien y con la mente abierta a la cocina de este señor, salimos defraudados. Gracias, José Mari, por lo menos ahora sé aún más que mi novia me quiere“.

Adictosaljetlag: “Algún plato incluso nos resultó un pelín cutre. Por ejemplo, te traían una especie de ‘tablet’ de hace ya unos cuantos años, con un vídeo pixelado de una llama de fuego, y encima te ponían el plato de cristal”.

Saiobm: “Menos mal que estamos delgados porque el baño del segundo piso es minúsculo“.

Akelarre (San Sebastián)

Txakurgomez: “Lo peor fue que, cuando me trajeron las vueltas, me dieron 18 euros en monedas. Cuando protesté, me aseguraron que se habían quedado sin billetes de 10 y de 5 euros”.

Sara L: “Mi marido me llevó con toda su ilusión para celebrar nuestro primer año de casados y nos pasamos la noche visitando la casa blanca“.

Degant: “Otro lugar insípido con poco en el plato y mucho en la factura“.

Martin Berasategui (Lasarte)

AnaQuique: “Mi marido, en el quinto plato del menú aproximadamente, empezó a encontrarse mal. Se tuvo que ir al baño y tardó casi tres cuartos de hora en salir, por los vómitos y diarrea que le dio. Nos ofrecieron unas infusiones, nos quedamos solos prácticamente en el salón. Hasta nos apagaron el aire acondicionado (cuando tanto mi marido como yo estábamos sofocados por las circunstancias). Lo peor fue cuando nos trajeron la cuenta, porque no sólo nos cobraron todo (aunque no hubiéramos podido acabar) sino hasta los 8 euros por infusión que ellos tan amablemente nos habían ofrecido”.

Paco P: “A estos que ponen esos precios es para matarlos, no lo vale […] Mucha presentación y mucha tontería pero la verdad es que no vale lo que pagas, no me extraña que estén cerrando tanto restaurante de cocineros televisivos”.

Gomin O: “Nada más entrar unas ocho personas nos recibieron, casi que nos sentimos intimidados. Nadie nos decía nada y sólo nos miraban, tuvimos que ser nosotros los que rompiéramos el hielo. Nos sentamos en la mesa y en ningún momento logramos estar solos y tener algo de privacidad, un continuo baile de camareros que no cesaba. Que si se te arrugaba la servilleta, que si una gota de agua había caído en el mantel,que si se te cae un papelito al suelo y corren todos para ver quien lo coge antes”.

Gaizkita: “Comimos mal y nos quedamos con hambre. La presentación no debería ser el único objetivo de un cocinero”.

El Celler de Can Roca (Girona)

124 blanca: “Una estafa, no sabes lo que estás comiendo, te podrían decir cualquier cosa que te lo tragas, el peor con mucha diferencia entre los mejores”.

LMO162: “El baño de hombres estaba sucio y no había papel higiénico”.

Azurmendi (Larrabetzu)

MARIA R: “Ojo con aceptar un chupito después del café, será rigurosamente cargado en cuenta! […] nos sorprendió la absoluta falta de producto y aquí sí hago una lista literal: una yema, una ostra, unas briznas de centollo, medio centímetro cúbico de anguila, un diminuto medallón de bogavante, dos centímetros cúbicos de rabo, medio filete de salmonete algo viejo y unos cincuenta gramos de foie gras… ¡Y ya está, eso es todo!”

Lnakihs: “La idea inicial era la de disfrutar de un restaurante 3 estrellas Michelin y el resultado ha sido descubrir que hay cerveceras de barrio donde te sirven mejor[…]los 25 comensales que hemos salido del restaurante nos hemos preguntado si en los bingos actuales sortean las estrellas Michelin”.

Fernan S: “El único que pudo cenar algo fue mi sobrino de 9 años, que pidió un plato combinadoy no accedieron a darle y le dieron un “bistec”. Reconozco que todos picamos sus patatas y alguna croqueta […] por motivos de trabajo he comido en muchos y buenos restaurantes y este me ha decepcionado mucho. Mis cuñados y mi hermano, que también han comido en muy buenos restaurantes, opinaron lo mismo. Mi sobrino mayor de 12 años “se atrevió” a probar todos los platos y su opinión fue la misma que la nuestra[…] Algunos platos era como reírse de los clientes, como por ejemplo ese trozo de tocino (que encima estaba muy malo) y una flor para comer después … No puedo entender que alguien puede disfrutar con esos sabores, por ejemplo el de la huerta … que cuando comías lo que era la tierra era insufrible”.

AIner: “el restaurante accedió a cobrar una cantidad de dinero para ‘echarnos’ del restaurante a una hora anterior a la pactada […] Y me pregunto: ¿a cuánto ascendería esa cantidad? ¿De verdad merece la pena? Tan importantes eran esos “Señores”. Vale más su dinero que el mío?”

De todas las opiniones, la que más me llama la atención es la oferta en carta del restaurante DiverxO de un plato que se denomina “raspa de boquerón”. No quiero saber el precio, ni los aditamentos a tan suculento manjar. Aquí, en esta Asturias del alma, con kilómetros de costa y una larga tradición gastronómica de productos marinos, la raspa del bocarte (boquerón) se tira, generalmente después de haberla frito con el resto del pez. Una lubina a la espalda o un besugo al horno precisan poca corrección por parte de un buen cocinero, cuyo mayor mérito estriba en no estropear la calidad del pescado. Generlamente un buen chorro de aceite de oliva, un poco de cebolla y unas gotas de un oloroso cinco minutos antes de sacar la pieza, son más que suficientes, eso sí, si calculamos unos quinientos gramos de materia prima por persona. El resto, con perdón, son mariconadas.

6 Responses to “Firmamento Michelín”


  1. 1 José Sirgo 28,marzo,2016 en 1:16 pm

    Aquí sí que me la has puesto a huevo……..
    Cuánto tiempo llevo diciendo que escapo zumbando de las estrellas michelin….. lo malo es que hay muchedumbre de “snobs” de portal que se les hace el culo gaseosa cuando presumen de haber comido(con perdón) en uno de estos establecimientos, pero que al final no comen y se justifican con eso de ……”pero hay que probar”……. GILIPOLLAS!!!!!!,
    Tengo decenas de ejemplos y hasta una factura de uno de Gijon, que cuando lo lees, te partes de risa, sobre todo porque lo ha pagado otro!!!!!
    En cuanto a los que citas en tu entrada, he comido hace años en Akelarre, Arzak y Martín Berasategui, pero antes de la pijoteria de las estrellas. He pedido pescado y carne y era más o menos aceptable, salvo en casa de Juan Mari, (donde fui unas siete veces) a quien tuve que decirle a la cara, cuando vino a preguntarme qué tal?…..que si no podría servirme un solomillo o simplemente huevos con chorizo, porque lo que me puso en los dos platos, que no sé que era……no había quien lo comiese. Él inefable gurú vasco se sonrió y me dijo que había que cambiar de vez en cuando…..joder, pero a qué precio y que poco de comida!!!!! Reconozco que yo tiraba con pólvora ajena, pues siempre pagaba mi empresa y el invitado era un alto cargo de un conocido grupo empresarial vasco y muy buen amigo por cierto, por eso aceptaba siempre su “sugerencia” aunque suponía que me quedaba sin comer.
    Resumen: de acuerdo en que lo mejor es un buen pescado, preparado con la sencillez descrita y buena mano. Lo de las raciones de 500 gramos, en algunos casos, como donde “siempre llama dos veces”, ni llegan!!!!!!,
    Creo que ya me entiendes!!!!!!!
    Y me queda mucho en el tientero……

  2. 2 Isabel 28,marzo,2016 en 2:21 pm

    Lo sorprendente es lo prudente y educado que es el cliente. Te sirven la espina del bocarte y te dicen que la carne la comieron en la cocina y no hay un problema de orden público ….

  3. 3 Alejandro Pumarino 28,marzo,2016 en 7:09 pm

    Aunque sea un anglicismo de origen latino, “snob” califica perfectamente a un perfil de clientela que alaba las excelencias del establecimiento por lo surrealista de la carta.
    Lo de la raspa me parece una tomadura de pelo. Y de cartera.
    Donde esté una buena paella, una fabada, cordero a la estaca…
    ¡Si ya está todo inventado!
    … Menos comer las raspas de los bocartes; si acaso durante la postguerra, pero no soy tan mayor.

  4. 6 José Sirgo 29,marzo,2016 en 1:30 pm

    Coño claro!!!!! Ay como yes a veces, coño…….


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