Archivo para 30 abril 2017

Podemos propone prohibir las azafatas en el Gran Premio de Jerez

La instantánea del día muestra precisamente, a una de estas señoritas en el evento motociclista referido, no cabe duda, al menos en apariencia, de que estamos ante una mujer atractiva, vestida con la elegancia propia de un toque español inconfundible, labios rojos incluidos. A lo que dicen nuestros progresistas de cabecera, este hecho “cosifica” a la hembra de la especie, así que estos ciudadanos (y ciudadanas) proponen, como suele ser habitual, mediante la correspondiente prohibición, solucionar el supuesto problema.

Lo malo es que en Jerez, donde existe una elevada tasa de paro, como en el resto de Andalhcía, el Gran Premio genera numerosos puestos de trabajo, temporales por desgracia, entre los que se encuentran los de azafatas como la mostrada en la imagen, que no estarán excesivamente conformes con la clase de libertad que los podemitas defienden para este colectivo.

Después, basta una análisis histórico superficial de las charlotadas podemitas desde las últimas elecciones: Han dicho que se debía (o podría) prohibir la Semana Santa sevillana, muestran su desacuerdo con el luto militar durante las celebraciones cristianas, luchan por terminar con la Fiesta Nacional, pretenden eliminar las azafatas del Gran Premio de Jerez por “cosificar” a la mujer y consideran “microagresiones” machistas el hecho de que un caballero separe las rodillas mientras permanece en sedestación. ¿Son verdaderamente estos los problemas de la ciudadanía que han venido a solucionar los emergentes?. Resulta patético que los municipios y autonomías en los que han alcanzando cuota significativa de poder, no se ha arreglado nada, no se produjeron cambios significativos y los debates suelen centrarse en nimiedades como el nomenclator callejero o el comportamiento de los varones en el metro.

Uno, que es absolutamente liberal, entendería más razonable que se preguntase a las interesadas si se afectan por vender su imagen en la forma que determina la organización del campeonato de Jerez; lo contrario no deja de constituir una forma de imposición a la que nos tienen acostumbrados los podemitas, basada, como casi siempre, en prohibir en nombre de la libertad. Curioso.

Moros y Corrida

Las instantáneas que ilustran nuestra entrada del día, recogen como eran las calles Moros y Corrida en el año 1.973. En aquel entonces jugaba Alejandro Pumarino en Begoña, y frente al Instituto Jovellanos, antes de intentar entrar en el cine Robledo (en la fotografía inferior) para los pases “mayores de catorce años”; Corrida no era peatonal, y se ve un “seiscientos” que no era nuevo siquiera entonces. Simago, “el pequeño” (abriría otro entre las calles Libertad y Donato Argüelles, de mayor envergadura), era un establecimiento considerable, que tenía entonces una escalera mecánica, única en la ciudad. La esquina de “Glendor” en la imagen superior, me traslada a otros tiempos en los que obsequiaban a los chiquillos de entonces que se vestían en ella, con unas pelotas amarillas, de mediano tamaño, que siempre envidió quien suscribe, cuyos padres no disponían de posibles para según qué establecimiento de la plaza. Empieza uno, decicidadamente, a ser excesivamente mayor.

 

Venezuela

Desnudo, frente a una tanqueta, con un libro en la mano y los brazos extendidos en señal de paz, este manifestante venezolano soportó una descarga de perdigones en su espalda mientras trataba de ejercer un derecho alienado en Venezuela, como tantos otros, y todo ello sin que nuestros amigos podemitas hiciesen un solo comentario. Son veintiséis los muertos en el país latinoamericano, como consecuencia de la represión policial; en caso de haberse producido en España u otro país de nuestro entorno, especialmente si no se encuentra gobernado por algún correligionario de extrema izquierda, las voces podemitas hubieran tenido eco local e internacional. Cuando dos terroristas islamistas fueron abatidos en Londres, la entonces primera ministra, la Sra. Tatcher, intrrogada en el parlamento afirmó ser ella quien había disparado, asumiendo la responsabilidad de lo sucedido. ¿Es Maduro quien lo hizo en este caso?. Seguro que no, el conductor de autobús reconvertido a presidente dijo que la imagen era patética, y que lo sería más si se le cayese una pastilla de jabón. Sin comentarios.

Frakta

La bolsa “Frakta” de Ikea, se vende al público a un precio de cincuenta céntimos y se encuentra en todas las cajas de sus establecimientos convenientemente apilada. Es práctica, ofrece buena resistencia mecánica y, como defecto más notable, es su estética, poco agradable, desde mi punto de vista.

Balenciaga ha comercializado un modelo similar, al menos en cuanto al aspecto, parece ser que fabricada en piel de cordero, supongo que teñida, y que se vende al módico precio de mil seiscientos noventa y cinco euros el ejemplar, destinada al público masculino.

Uno, en verdad, no se ve caminado con la bolsa en cuestión, menos aún lucirla a guisa de complemento de moda actual y varonil; como decíamos más arriba, el artilugio de Ikea es práctico, pero feo; no mejora su estética el producto de la famosa firma y tampoco parece resltar más práctico que un artículo con un precio infinitamente menor. La deducción lógica, lógica al menos para mi, es que si precisase una bolsa grande, la sueca vendría perfectamente y la utilización de la otra no deja de ser un excentricismo absolutamente esnob.

Tramabus

Adjunto propuesta para Podemos, de alternativas a su “tramabus”, incluida la de un chófer profesional, legalmente capacitado, para su conducción en medio urbano e interurbano.

De nada.

 

Fleming

El día 18 de Septiuembre de 1.955 Gijón inauguraba el primer monumento a Fleming en todo el mundo. Descubrir el primero de los antibióticos fue un balón de oxígeno para nuestra especie, que se vio diezmada por infecciones y pandemias que asolaron Europa durante siglos. El monumento en cuestión, duerme un dulce olvido en el Parque de Isabel la Católica, pasando con más pena que gloria por la histora de muchos jóvenes gijoneses que, imagino, desconocen hasta su existencia.

No es frecuente que seamos los primeros en casi nada, y menos aún en loar a un científico que revolucionó el tratamiento de las enfermedades infecciosas desde la segunda mitad del pasado siglo, pero con la indiferencia propia de quien lo ha visto todo, olvidamos la efeméride casi con tanta facilidad como al científico, cuya viuda acudió a la inauguración que recoge la instantánea que ilustra nuestra entrada de hoy. Posiblemente, algunos de nuestros jóvenes, esos que llenan las generaciones venideras, ni siquiera contesten correctamente a la pregunta de quien era el individuo cuya memoria se honra en el busto gijonés, pero conocerán al detalle las entradas y salidas de la casa en Gran Hermano edición veintiocho o treinta y cuatro, que tanto da. Total, en caso de tener una amigdalitis, la Amoxicilina se encuentra en la farmacia de al lado. Da igual de donde venga.

La Acerona

La instantánea de hoy recoge una cola para subir al autobús en “La Acerona” allá por el año 1.966. En aquellos tiempos correteaba Alejandro Pumarino por la calle Calvo Sotelo, mientras autobuses urbanos, como el que se muestra en la fotografía, repostaban en el Garaje Sporting, esquina a la calle Caveda, con una vieja carpintería, casi toda al aire libre, se situaba en frente; también al raso, en la actual Manuel Llaneza, vendía su producto una carbonería, surtiendo las cocinas que echo de menos a día de hoy. Entonces, pasear hasta Palacio Valdés, a coger el antiguo Carreño (hoy FEVE) a Noreña, era toda una excursión para un chiquillo que empezaba a abrir los ojos al extraño y maravilloso mundo que nos rodea. Hoy, que han pasado tantos años, me evoca esta imagen los tiempos de mi infancia, muy especialmente por el anuncio de detergente Persil, que lleva el autobús urbano…


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