Archive for the 'Fotografía' Category

1945

Se corresponden las dos instantáneas hacia la misma fecha, alrededor de 1.945, esos recuerdos de Gijón en blanco y negro, como casi todo lo que imagino antes de haber nacido. Es triste ver como cada vez los más lejanos lucen a todo color, a partir de mi infancia en los años sesenta. Poco ha cambiado en El Parchís en setenta años, con gran parte de los edificios todavía presentes en la actualidad; son mayores las modificaciones sufridas en las aulas, tanto en el fondo como en la forma, y no siempre para bien. Los mapas al fondo, entre los que se distingue uno político de Africa, no tienen desperdicio; tampoco la chaqueta, americana, del chiquillo, ni los cuellos de la camisa; eran otros tiempos, bastante mejores en muchos aspectos.

1.972

La instantánea se corresponde con la entrada a la dársena gijonesa en 1.972; en aquella fecha exisitían las fotografías en color, de las que recuerdo ser sensiblemente más caras, aunque no es relevante ahora. Un poco más adelante pescaba panchos y andaricas, alguna quisquilla de vez en cuando y excepcionalmente, un pelón. Eran años en los que muchachos de mi edad nos agolpábamos en el extremo del espigón con pequeñas cañas que entretenían a uno toda la tarde, mientras otros, un poco mayores, pescaban “a fondo” en la parte alta del dique, cuando todavía se obtenían sargos de aceptable tamaño. Al fondo, donde se ve la grúa, un astillero abandonado escondía entre la arena sucia, con la marea baja, la “xorra” que usábamos de cebo, y que recogíamos antes de ir a pescar. Aquellos veranos en los que la felicidad vivía en el kiosco de la esquina, en Manuel Llaneza, junto a la calle García.

Indumentaria

Recuerdo una fotografía del Sr. González vestido con el uniforme de la OJE en época franquista mientras participaba en un desfile propio del régimen; alcanzó la presidencia del gobierno aunque, seguramente, sería considerado por el Sr. Iglesias como “casta” representante de una democracia que no es “auténtica”. La imagen juvenil de D. Pablo y D. Iñigo en tiempos pretéritos no me anima especialmente, sobre todo si pensamos que ha resucitado el franquismo más de lo que un PSOE con mayoría absoluta hizo en doce años de gobierno, y eso sin cuota alguna de poder, más allá de algunos municipios en los que su gestión brilla por motivos propios. Ahora D. Pablo se pone frac para demostrar respeto a los “trabajadores de la cultura” y acude a las recepciones con el Rey de España con una camisa sistemáticamente arremangada, parece que no se venden de manga corta en el mercadillo donde se provee de tal indumentaria; de lo que se deduce el respeto que le merece una institución como la corona. Ya lo lleva así desde hace tiempo, en la esquina inferior derecha vemos a un Iglesias cuando aún no había terminado COU, apuntaba formas. Poco después afirmaría que si algún día alcanzaba poder político, no lo utilizaría para integrarse en el sistema, sino para reventarlo. Conviene tener en la memoria algunas afirmaciones del líder morado antes de depositar el voto periódico en las urnas, uno prefiere la “viciada” democracia de la que disfrutamos, tan alejada de la “auténtica” que nos espera de la mano podemita, instantánea de D. Felipe incluida en la idiosincrasia de aquel tardofranquismo de la “dictablanda”.

Francia

Una única instantánea recoge la imagen de esa vieja Europa de bicicletas, campanarios y carteros(*), con la piedra y el cielo grises bajo los que circula un moderno tranvía entre un cesped tan verde como el convoy. Costó siglos, muertes y sangre, alcanzar el bienestar del que disfrutamos en este occidente, en que aparecen catedrales, castillos y palacios entre carreteras tranquilas, por las que se circula con seguridad, admirando la belleza de tantos paisajes naturales. Cuesta creer que todo ese bienestar se vea amenazado por la convivencia con algunos grupos de inmigrantes que, lejos de integrarse en la serenidad que transmite la piedra secular, prefieren pensar en la sangre impregnando la arena caliente del desierto, a quienes ofende la admirable fachada lateral de la catedral de Reims, en la imagen. A quienes molesta que una mujer descubierta conduzca el tranvía de nuestra instantánea. Los que piensan que otras confesiones religiosas deben ser perseguidas y exterminados sus fieles. Esos que se esconden entre la paz que les ofrece occidente, para reventarla con atentados y con reivindicaciones que igualmente van contra nuestra tradición y nuestras constumbres. Que crecen demográfica e ideológicamente entre nuestros ciudadanos, a quienes odian, a quienes están dispuestos a matar so pena de obligar a su tradición y costumbres medievales. Desde este humilde espacio el aviso a nuestros gobernantes para que tengan tan abierta la puerta de entrada para acoger al inmigrante, como la de salida, para expulsar a quien atente ideológicamente, o de hecho, contra la libertad y la vida que disfrutamos en esta vieja Europa de bicicletas, campanarios y carteros(*).

 

(*) Tomado de José Luis Alvite, sangre y vendimia.

 

Gijón

La instantánea fue tomada desde un iPhone 6 ayer sobre las diez de la mañana en el Muro de San Lorenzo por parte de un amigo mío; me la remitió y el colorido me pareció suficiente para incluirla en la entrada de hoy, alejada de la política, del amarillismo que tiñó estas páginas la pasada semana, y que deja ver la belleza del Cantábrico, tan diferente a las de otras regiones costeras. Uno, tipo gástrico en el fondo y en la superficie, tampoco deja de imaginarse las lubinas que nadan debajo de las aguas averdosadas con un techo de nubes negras. Todo llegará a su tiempo.

Love Magazine

Se filtraron imágenes del número de este mes e la revista de referencia, en la que aparece la Sra. Kardashian de la guisa que se muestra en la imagen. Personalmente la instantánea no es de mi agrado, pero defiendo las curvas de la comunicadora-actriz como formas normales en el sexo femenino, alejada del arquetipo encarnado en mujeres longilíneas, andróginas y que propugnan diseñadores y modistos, en una gran parte, homosexuales.

World Press Photo

Una instantánea del asesino del embajador ruso en Ankara, con la pistola aún en la mano y el cuerpo del diplomático tendido en el suelo en segundo plano, ha ganado el World Press Photo, el premio más importante del fotoperiodismo internacional.

La imagen “Un asesinato en Turquía” es obra del fotoperiodista turco Burhan Ozbilici, que lleva 28 años trabajando para la agencia Associated Press. Fue tomada el 19 de diciembre de 2016, cuando un policía antidisturbios que estaba fuera de servicio, Mevlüt Mert, acribilló a tiros al embajador de Rusia en Turquía, Andréi Kárlov, en una sala de exposiciones de Ankara.

Una de las pocas ocasiones en las que una fotografía impresionante no es un retrato. Las caras, captadas en ese instante que solo los grandes de la fotografía consiguen recoger, expresan un sinfín de matices o trasladan la tristeza o la amargura de tragedias como el hambre, la guerra o la pérdida de un ser querido. No es el caso. El pistolero, con el arma en la mano, representa el absurdo de la violencia y la ignorancia de los motivos, que tal vez los comunes mortales no lleguemos a conocer nunca; interpretada de este modo, la terrible instantánea puede tener el encanto del cine negro, del thriller de acción, si obviásemos el hecho de que el cadáver es de verdad y de que un diplomático ruso no despertaría al día siguiente debido a una intoxicación aguda por plomo.