Archive for the 'Fotografía' Category

Britannic

Esta reproducción ilustra el momento en el que el Britannic, uno de los otros dos barcos gemelos al Titanic, se hundió el día 1 de Noviembre de 1.916, tal vez por una mina, tal vez por el efecto de un torpedo, causando apenas cuarenta muertos en su naufragio, a diferencia del tristemente famoso trasatlántico, hundido en su primera singladura. Los dos buques fueron malditos y ninguno de ellos terminó su vida de servicio en el apacible descanso de un desguace, sino que ambos paquebotes descansan en el fondo del mar, a diferencia del tercero, el Olympic, que tras algún accidente y numerosos servicios, terminó sus días troceado entre dos astilleros diferentes.

No podía faltar una instantánea, coloreada, como la introducida ayer, del Olympic entrando en puerto los primeros momentos de su servicio.

El regreso

El tiempo es curioso porque corre de modo diferente según la gravedad, aunque para nosotros siga un curso inexorable, cuyas modificaciones son tan inútiles como imperceptibles. Pasamos por el mundo en una suerte de parpadeo cósmico, mientras parece ser que los segundos corren de diferente forma según la galaxia o el sistema solar; así  supuesto, estos tres meses de ausencia han sido menos que nada en el devenir de una vida, cuanto más en nuestra pequeña historia local de la que nuestra imagen es una sencilla muestra. Así lucía la plaza del Carmen hace algo más de ochenta y cinco años, lo que hace pensar que la práctica totalidad de personajes asomados en la instantánea hayan fallecido ya. No importa. Su sitio fue ocupado por otros, del mismo modo que otros también nos sustituirán más temprano que tarde, y no seremos más que sombras en la historia, con mejor color que nuestros ancestros por una mera cuestión técnica. Vuelve uno con ilusión, pero menos fuerza, con muchas ganas, pero más desencanto; el curso de los acontecimientos políticos no sigue un cauce marcado por la concordia ciudadana; el trabajo resulta cada vez más complejo y peor remunerado y se siente uno cada día más próximo a esos personajes inmóviles de la fotografía que ilustra nuestra entrada, que parecen empezar a acercarse a nuestro actual barrio del Carmen, donde se venden, hoy en día, los minutos más fáciles de la jornada, contemplando el paso del tiempo con la tranquilidad de la resignación.

Mireia Canalda

La modelo y presentadora, en la imagen a la derecha, aparece tal y como vino al mundo, aunque desde la discreción propia de la red social y de este medio, humilde pero respetuoso con la intimidad, y acompañada por una amiga que luce algo más de carne sobre su esqueleto. Personalmente las mujeres excesivamente delgadas no me resultan atractivas, sin significar que uno es admirador de Rubens; las modelos más en boga, seleccionadas por modistos homosexuales, suelen responder a un perfil más andrógino, con tallas imposibles; uno recuerda aún con agrado la silueta de Claudia Schiffer, especialmente en sus últimos años como profesional. En todo caso, y a la vista de la imagen, sería poner remilgos no admirar, sin condicionamientos, la belleza y juventud de estas dos mujeres, la presentadora y su ignota amiga.

Adriana Abenia

Ni tan siquiera tengo demasiada idea de quien es la bella muchacha que despierta de tal guisa a sus seguidores de Instagram, pero no me importaría empezar el día con una instantánea tan reconfortante y sugerente, como la de esa extremidad inferior izquierda discurriendo a lo largo de la sábana, más allá de donde pierde su casto nombre la espalda. Me resití a publicar otra instantánea similar de Alba Carrillo, y es que, desde mi punto de vista, las comparaciones son odiosas, más allá de la natural belleza que la madre natura otorgó a cada una de las féminas. En todo caso, escoger entre lo bueno y lo mejor, puede resultar verdaderamente difícil, sobre todo si, como sucede muchas veces, lo primero supera a lo segundo. Buen día.

Marqués de San Esteban

La instantánea recoge el final de la calle Marqués de San Esteban en Gijón hacia el años 1.955, fecha próxima a la que Alejandro Pumarino vio por vez primera la luz en este Gijón del alma. Recuerdo esa zona, próxima a los astilleros, casi como marginal, tan alejada del área de ambiente nocturno en Gijón que supone en la actualidad, y con un aspecto parecido al de la fotografía, con la calzada empedrada y las vías, no recogidas en la imagen, llenas de barro y suciedad de la industria naval vecina. En el fondo, y aunque cualquier tiempo pasado no fue mejor, echa uno de menos ciertas cualidades de aquel tiempo lejano, más entrañable y próximo, y sobre todo en algunas zonas de la villa, en las que la actual moda de consumir sustancias psicotrópicas y un buenismo social de difícil explicación, transforman el ocio en una aventura que puede terminar resultando peligrosa.

Furadouro

Furadouro, Semana Santa hace diez años.

El Muelle

A veces, la mar golpea el puerto de esta guisa, de la que hemos tenido ocasión de ver pocas veces. La foto es antigua, cuando el edificio visible existía (creo que llegó incluso a haber un bar) y las grúas desaparecidas me trasladan a una infancia excesivamente lejana.