Archive for the 'Historia' Category

Britannic

Esta reproducción ilustra el momento en el que el Britannic, uno de los otros dos barcos gemelos al Titanic, se hundió el día 1 de Noviembre de 1.916, tal vez por una mina, tal vez por el efecto de un torpedo, causando apenas cuarenta muertos en su naufragio, a diferencia del tristemente famoso trasatlántico, hundido en su primera singladura. Los dos buques fueron malditos y ninguno de ellos terminó su vida de servicio en el apacible descanso de un desguace, sino que ambos paquebotes descansan en el fondo del mar, a diferencia del tercero, el Olympic, que tras algún accidente y numerosos servicios, terminó sus días troceado entre dos astilleros diferentes.

No podía faltar una instantánea, coloreada, como la introducida ayer, del Olympic entrando en puerto los primeros momentos de su servicio.

Ambigüedad

La ANC celebró un acto independentista en la mezquita de la que era imán el líder de la célula islamista que ocasionó, en recientes fechas, decena y media de muertos en Barcelona. Puede -estoy seguro- ser casualidad, pero la proximidad a ciertos personajes, medios o grupos, es cuando menos, políticamente inconveniente. Publicamos, hace años , en este mismo espacio, una feroz crítica a un político popular, por aparecer en una fotografía con un acompañante que, años después, resultó ser un delincuente; la aplicación de la misma vara de medir en este caso, llevaría a la sospecha, pardójica desde luego, de que la ANC representa una facción terrorista dentro del panorama político catalán. Por supuesto, no es esa mi opinión, más bien creo que conforman el resultado de una formación cultural errónea propiciada por políticos de medio pelo, más interesados en conservar su poltrona que en el bienestar de la ciudadanía, de tales polvos, estos lodos, y así nos van las cosas.

¿Se imaginan vds. que un acto político del partido popular hubiese tenido por sede la mezquita de referencia?

Si estos son los políticos que nos enseñan la “auténtica” democracia, la “verdadera” democracia, lo están haciendo desde una ambigüedad peligrosa, para ellos mismos y para el resto de la ciudadanía a la que representan; históricamente el Islam ha ocasionado problemas no solo en la conviencia con otras confesiones religiosas, sino entre ellos mismos, en países en los que corrientes distintas representan porcentajes elevados de población. Tal vez sería momento de entender que se trata de una religión que supone un retraso de medio milenio respecto a la situación que vivimos hoy en día en occidente, que es profesada por millones de fieles que, descontentos con sus países, emigran a los nuestros, para tratar de convertirlos en aquello que abandonaron previamente. Cuesta entenderlo, pero es así.

Gijón antiguo

Calle Jovellanos, al fondo la farmacia Arza, el almacén Montecarlo en 1.967

La muerte está enfrente

El pasado mes fue el aniversario del desembarco en Normandía y con tal motivo, la red “Flickr” publicó varios centenares de fotografías inéditas de diferentes orígenes correspondientes a aquella efeméride. La primera instantánea muestra la imagen del interior de una barcaza, antes de llegar a la entonces llamada playa de Omaha, donde la mayor parte de sus ocupantes encontrarían la muerte, la muerte siempre absurda de una guerra que, como todas, también lo fue.

No hace muchos años paseé por aquellas playas y me conmovió el silencio de sus cementerios, cuajados de cruces blancas, donde descansan para siempre los restos de jóvenes que no pudieron dejar de serlo por el capricho megalómano de los dirigentes, o por oscuros intereses económicos de quienes nunca mueren en los campos de batalla.

Begoña

Rebuscando en las fotografías de Gijón antiguo alguna instantánea en la que se viese el Café Begoña, antes café La Aurora, hacia los años sesenta, tiempo en que lo regentaba “Galache”, personaje irrepetible, encontré esta imagen, fechada en 1.925. Comprendí al verla, que ya entonces mis padres circulaban por las aceras de ese Gijón medio desierto, sin apenas automóviles, antes de la Guerra Civil -y de una Mundial- con la antigua fachada del Teatro Jovellanos que Alejandro Pumarino nunca llegó a conocer.

Mercedes

Junto al nuevo “Simago”, aunque hubiese abierto sus puertas bastantes años antes, tal era la referencia que tenía quien suscribe para uno de los restaurantes más emblemáticos de Gijón durante muchos años. Nunca entré. Estaba lejos de las posibilidades económicas de mi familia -y de las mías, por supuesto-, pero recuerdo la luz cálida del establecimiento en la primera hora de la noche, cuando regresaba al domicilio familiar, aún chiquillo, o algo más tarde, cuando caminábamos desde la entonces muy transitada, calle Buen Suceso.

Parchís

600, 127, 132, 124, números de los Seat que aparcan en el Parchís en aquellos lejanos años setenta, en los que Alejandro Pumarino todavía se encontraba con sus amigos en esta plaza o en la Plazuela, antes de subir a El Jardín, cita obligada de aquella juventud que duró demasiado poco.