Archive for the 'Historia' Category

La muerte está enfrente

El pasado mes fue el aniversario del desembarco en Normandía y con tal motivo, la red “Flickr” publicó varios centenares de fotografías inéditas de diferentes orígenes correspondientes a aquella efeméride. La primera instantánea muestra la imagen del interior de una barcaza, antes de llegar a la entonces llamada playa de Omaha, donde la mayor parte de sus ocupantes encontrarían la muerte, la muerte siempre absurda de una guerra que, como todas, también lo fue.

No hace muchos años paseé por aquellas playas y me conmovió el silencio de sus cementerios, cuajados de cruces blancas, donde descansan para siempre los restos de jóvenes que no pudieron dejar de serlo por el capricho megalómano de los dirigentes, o por oscuros intereses económicos de quienes nunca mueren en los campos de batalla.

Begoña

Rebuscando en las fotografías de Gijón antiguo alguna instantánea en la que se viese el Café Begoña, antes café La Aurora, hacia los años sesenta, tiempo en que lo regentaba “Galache”, personaje irrepetible, encontré esta imagen, fechada en 1.925. Comprendí al verla, que ya entonces mis padres circulaban por las aceras de ese Gijón medio desierto, sin apenas automóviles, antes de la Guerra Civil -y de una Mundial- con la antigua fachada del Teatro Jovellanos que Alejandro Pumarino nunca llegó a conocer.

Mercedes

Junto al nuevo “Simago”, aunque hubiese abierto sus puertas bastantes años antes, tal era la referencia que tenía quien suscribe para uno de los restaurantes más emblemáticos de Gijón durante muchos años. Nunca entré. Estaba lejos de las posibilidades económicas de mi familia -y de las mías, por supuesto-, pero recuerdo la luz cálida del establecimiento en la primera hora de la noche, cuando regresaba al domicilio familiar, aún chiquillo, o algo más tarde, cuando caminábamos desde la entonces muy transitada, calle Buen Suceso.

Parchís

600, 127, 132, 124, números de los Seat que aparcan en el Parchís en aquellos lejanos años setenta, en los que Alejandro Pumarino todavía se encontraba con sus amigos en esta plaza o en la Plazuela, antes de subir a El Jardín, cita obligada de aquella juventud que duró demasiado poco.

De banderas

En el trigésino noveno congreso federal del PSOE han lucido numerosas banderas republicanas, como se aprecia en la instantánea que ilustra la entrada de hoy. La tricolor no representa a nuestro país, como tampoco lo hacen otras enseñas que muestran un águila imperial en su centro, y que son sistemáticamente atacadas por parte del progresismo militante. Es triste que un partido centenario, que cuenta en sus siglas con la “E” de español, prefiera mostrar la bandera de una república que representó, mal que le pese a algunos, una parte oscura de nuestra historia, extremadamente alejada del paraíso democrático que cuentan muchos políticos actuales que no la conocieron. Nuestro vecino galo llena de enseñas nacionales los mitines de las diferentes formaciones políticas, incluidos por supuesto, los socialistas franceses, mientras en esta España cañí preferimos el extremismo de los símbolos y tratamos de identificar la bandera española con un determinado partido político. Sería una gran idea que, en la renovación pretendida por el nuevo secretario general del PSOE, compartiese con el resto de ciudadanos, piensen o no como él, la utilización de nuestra enseña, empezando por aclarar que la pasada república no fue ejemplarizante para nadie, ni siquiera para un partido que cuenta en su haber con la connivencia hacia una dictadura militar en los tiempos de Primo de Rivera.

El Muro (otra vez)

Casi cincuenta años más tarde se disparó esta instantánea, concretamente desde el Hotel Asturias y en 1.973. El aspecto del Muro no es sustancialmente diferente del que presenta a día de hoy, cometida ya la barbaridad urbanística que supuso la proximidad de edificios excesivamente altos e inestéticos a la misma playa, aunque llaman la atención las “setas” que iluminaban la avenida y el paseo. La Escalerona llevaba décadas construida y el aspecto del Campo Valdés sí es distinto a como se conoce hoy en día. En aquellos años cursaba Pumarino su bachiller en el Instituto de Jovellanos, que ya no estaba en la calle del mismo nombre, sino en la Avenida entonces llamada, de Fernández Ladreda, en la que se alineaban los estudiantes universitarios haciendo “auto-stop” hacia la capital del Principado; no tardaría quien suscribe en seguirlos, si bien entonces nos colocábamo sn Sanz Crespo, la reciente entrada a la autopista que existe aún a día de hoy.

La Escalerona

En el año 1.928 no se había construido la Escalerona, carros de bueyes circulaban por el Muro y la gente caminaba con “madreñes” sobre un firme penosamente urbanizado. Faltaban años para que viese la luz Alejandro Pumarino, aunque sus progenitores ya pululaban por este mundo, que cambió más en los últimos cincuenta años que en todo un milenio. Muchas veces me apetecería sumergirme en aquel Gijón antiguo para recorrer las calles que aún no existían y los edificios que ya no están; la perspectiva viene dada por los años, para los que una vida es insultantemente corta.


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