Archive for the 'Hostelería' Category

Dabiz Muñoz

Yo no ofrezco gastronomía española, sino mi cocina XO. Me llevo materias primas, pero soy capaz de no hacerlo. Me encanta el jarrete de Segovia y la gamba roja de Denia, entre otros productos, pero, ¿podría vivir sin ellos? Sí, buscaríamos la solución para que los platos fuesen igual de espectaculares. Toca tirar de ingenio.
España aún es un país por descubrir, pero gracias a los cocineros toma forma.
Cada vez hay menos chavales que quieren dedicarse a ella. Nos falta profesionalizarla. Por eso, me voy a preocupar de que éstos se formen con el fin de que DiverXO ofrezca una cocina espectacular en una sala que rebose modernidad“.

Dabiz Muñoz (él lo escribe así), después de tales declaraciones, en un menú degustación de unos doscientos euros, uno de los platos es una raspa de boquerón. En la ignorancia del amante del bocadillo de panceta (quien suscribe), es poco plato. Más aún, no es ni comida. Aquí, en estos pagos, los boquerones (vinagre) o fritos, se cuentan por docenas, y la raspa se tira, salvo en los de muy pequeño tamaño, en los que va todo para dentro, como si nada. Los bocartes preceden otro pescado, queso de Cabrales o unos calamares en tinta, bien remojados con sidra correctamente escanciada y medida en botellas, nunca menos de dos por barba, para cogerle bien el gusto.

No sé qué significa “cocina XO”; a mi me gustan los huevos fritos con patatas, los callos, la pierna de lechal al horno, los frisuelos y el arroz con leche, entre otras muchas cosas, y reconozco mi ignorancia, no sé como se llama esa cocina. La creada por el Sr. Muñoz (lo de D. Dabiz no me sale) debe ser muy buena por eso de que le han dado tres estrellas Michelín, aunque estoy terminando por pensar que hemos perdido el norte. Opino que el mayor mérito de un cocinero debe seer no estropear la materia prima que le ofrece la madre naturaleza. Un bogavante del Cantábrico, una lubina salvaje, las gambitas de Huelva y el cordero segoviano, precisan poco para tener un sabor inigualable, siempre que, claro, el cocinero no lo adorne con curry de Madagascar o algun crujiente de algas extraño. Y sobre todo, como ponen los medicamentos, c.s.p., o sea, “cantidad suficiente para”. Uno, a un restaurante, va a comer, no sale comido de casa y se dedica a experimentar la explosión de sabores, que está muy bien, pero siempre que me quite el hambre, la “fame” que soltamos por estos pagos asturianos. Me gustaría probar un día la tortilla de patata (con chorizo naturalmente), salida de las manos de un cocinero con tres estrellas Michelin, seguramente no estaría ni buena. Y entonces empezaremos a creer que tienen razón quienes afirman que algo anda mal cuando encargamos el nivel de un restaurante a una marca de neumáticos. Casi nada.

Chicote

El Sr. Chicote aparece de la guisa que muestra la imagen que ilustra nuestra entrada de hoy, tras haber perdido unos veinte kilogramos de peso; como quiera que aún no he tenido ocasión de escucharlo, ignoro si también habrá perdido una buena parte de la lengua, que falta le hacía. El programa que presentaba (¿?) fue siempre vulgar, zafio, grosero y demostrando una profunda falta de respeto por numerosos profesionales de la hostelería que, al margen de sus defectos, habían llegado hasta allí por algo. Deseo de todo corazón que el pulido no haya sido solo en lo referente a chapa y pintura, y que se anuncie con menos bombo y platillo que arrogarse el título de “uno de los mejores cocineros de España”. Ahí es nada.

Perigueux

De Bordeaux a Perigueux se circula por autopista, alcanzando un pueblo francés famoso por su foie en diversas formas; a mi personalmente, me gusta en “micuit”, acompañado de un buen champagne o cava de la región, que tanto da; al fin y al cabo, los galos en el asunto este de los vinos, saben un rato largo y pueden presumir ofrecer de los mejores caldos del mundo. Pues bien, un ciudadano vasco, español por tanto, pero vasco, fue detenido cuando se encontraba detenido cerca de Burdeos y siendo incapaz de soplar, se le llevó a un hospital cercano en el que la alcoholemia detectada fue de 4.75 gramos por litro.

Esa concentración de etanol en sangre está próxima a la muerte y dudo bastante de que el resultado sea correcto, pues con 4 gramos el deterioro del nivel de conciencia es severo y con 4.75 la posibilidad de que le llegue la muerte es elevada.

En todo caso, prefiero quedarme con la parte anecdótica del asunto; al fin y al cabo no sucedió nada y supongo que, tras la resaca y la sanción, nuestro compatriota pudo volver a una vida normal; digo que, insistiendo en el lado humorístico, este recordo de alcoholemia, posiblemente la más alta detectada nunca en un conductor a bordo de su vehículo, la ostenta un español y, como no podía ser de otra manera, vasco. Del mismo Bilbao, vamos.

El cangrejo azul americano

Es una especie que prolifera en las costas levantinas y que es temida por los pescadores, a quienes destroza las redes con sus pinzas. Pesa entre medio y un kilogramo y recibe su nombre por el característico color de sus extremidades. En nuestro país se encuentra entre las especies comercializables, y en una lonja catalana, se subastó a 2.70 eiuros el kilo. Este precio contrata con el del centollo, el bocavante, o las percebes, tratándose de un marisco sensiblemente menos apreciado. Por estos pagos norteños, los cangrejos “tomateros”, de pequeño tamaño, se venden igualmente a bajo precio, con el inconveniente de que, dado su ínfimo tamaño, apenas se pueden comer, siendo utilizados para caldo de marisco, al que proporcionan un sabor excelente, mejor incluso que el ofrecido por las nécoras, bastante más costoso. No he tenido ocasión de observar personalmente uno de estos crustáceos, pero por el aspecto de la instantánea que ilustra nuestra entrada de hoy, no me importaría probarlo en ninguna de sus vertienes, como caldo o cocido; más bocado que la “andarica” y un sabor que podría sorprender. Desde ese supuesto momento, seguro que se convertirá en algo menos asequible, por esa esclavitud habitual de la economía de mercado. Quien tenga ocasión, que lo disfrute.

Sobre la comida

El “Brexit”, fruto de la inconsciencia de buena parte del pueblo británico, no deja sola a europa, como afirmaría sin duda más de un flemático inglés, sino que aisla a Gran Bretaña del resto del mundo occidental, empecinada por la tradición, en acercarse más a la Europa de Kosovo que a la del euro, como acertadamente dijo el Sr. Aznar en una de sus escasas intervenciones brillantes. la imagen, salida apenas 24 horas después de conocerse los resultados de la votación, no exenta de humor, coloca a un lado las viandas europeas, de ese viejo continente que sigue siendo líder en gastronomía, además de muchas otras cosas, y de otro lado los “beans”, pequeñas alubias que suelen venderse en conserva acompañadas de una suerte de salsa de tomate.

Recuerdo mi adolescencia cuando pasaba hambre durante las vacaciones estivales, durante las que mis padres me procuraban un curso en el Reino Unido tratando -inútilmente- de mejorar mi pobre nivel de inglés. A ciertas horas de la tarde, o de la noche, era el recurso más económico para llenar el estómago de algo diferente a los sandwich y a los guisos británicos, verdaderamente peligrosos para los amantes de la buena cocina, y no dejo de imaginarme el futuro de una nación que, por su empecinamiento en una tradición mal entendida, se encontrarán con más alubias que ensaimadas, spaguetti o foie, mientras verán con tanto desprecio como envidia, avanzar a una Europa de la que se encontrarán cada día más alejados.

Prohibido despedir la soltería con muñecas hinchables

No se trata de una prohibición, sino del más elemental sentido común. La libertad ha de tener un límite y en ocasiones, la chabacanería y el mal gusto suponen un atentado contra ciertos derechos; tenemos un recuerdo reciente de un muchacho que cayó de la ventana de su hotel, un quinto piso, cuando regresaba de celebrar el fin de su soltería. Pocas ciudades permiten este tipo de festejos, creo que Logroño y Gijón son las más populares en este sentido, y los jóvenes -y no tanto- pasean con su pecluiar indumentaria, desde primeras horas de la tarde. No procede, y basta apelar al sentido común, ofrecer este espectáculo a menores que salen de los colegios o disfrutan en un parque público y además, pueden herir la sensibilidad de una buena parte de la ciudadanía. Es estupendo tener el humor y las ganas para organizar estos eventos, y debería disponerse de una ubicación al efecto; no es fácil seducir a la muchacha que cena a nuestro lado, mientras un grupo de varones, medio en paños menores, cantan con un miembro viril sujeto a su testuz por una goma.

Hostelería

Hoy solo un poco de humor.


abril 2017
L M X J V S D
« Mar    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Top Clicks

  • Ninguna

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 368 seguidores