Archive for the 'Tribunales' Category

Mas Artur Mas

El Sr. Mas, líder del tres por ciento y de algún partido político de corte independitista, es el responsable último de una drástica reducción de la inversión extranjera en Cataluña, una región en caída libre lastrada por un independentismo que terminará por convertir una de las autonomías más prósperas de España, en una república bananera mediterránea; mientras tanto defiende la inmersión lingüística y educa a sus hijos en inglés, que hay diferencia entre el pragmatismo familiar y la pasión política que lo empuja. D. Arturo vende unas urnas que no le interesan lo más mínimo, pero que adocenan a unos cuantos radicales que meten el ruido suficiente para ofrecere la imagen de que ciertas reivindicaciones son un clamor popular, en el contexto de una Cataluña que, con toda probabilidad, votaría “no” en un supuesto referéndum sobre independencia. Como comentamos otras veces en este espacio, una consulta legal, con la participación de todos los españoles, podría arrojar un resultado contrario, sobre todo si algunos conciudadanos votan con las vísceras del hartazgo generalizado que provoca el eterno victimismo de los pseudoindependentistas que vociferan libertad mientras vigilan sus propios bolsillos.

Muñecas

Barcelona abre el primer prostíbulo con muñecas, muñecas como la que muestra la imagen superior, naturalmente. Según reza la noticia publicada en un diario digital, la oferta de apertura es de unos 120 euros la hora con esta “lumidoll” que ofrece la ventaja de desinfectarse con lejía, si es necesario, y la de protestar por poco, que también cuenta. Me pregunto si Carmena iniciará una campaña en favor de las muñecas prostituidas, forzadas a ejercer el oficio más viejo del mundo, y si Gallardón multará a los usuarios de este servicio, como planteó en su día; también es curiosidad lo que siento por conocer el nombre que se dará a los clientes del burdel; tenemos una estupenda ocasión para incrementar el acervo del léxico español.

Más grave es lo que sucede en los países nórdicos:

Se han detectado en la frontera de Noruega envíos realizados desde países asiáticos emergentes conteniendo muñecas, con un máximo de veinte kilogramos de peso, como la que muestra la imagen superior, ya conocidas por “pedo-dolls” con físico de niñas y otras características de mujer y cuyo destino no es que las chiquillas se entretengan con ellas.

En fin, viene la cuestión siguiente; los usuarios de este “juguete para adultos” están siendo vigilados por la policía o han sido detenidos; ¿es justo?. Si dispusiésemos de un sistema que detectase los pensamientos de las personas, ¿la fantasía sexual sería suficiente para considerar delincuente a quien la tiene?. Uno, que siente repulsa por este tipo de artículo de “sex-shop”, se pregunta, no obstante, donde empieza y termina la libertad de cada individuo; trocear una “baby-doll” puede estar mal visto, pero no creo que constituya un delito como lo es cualquier tipo de agresión física a una persona; lo contrario sería convertirnos en una suerte de “precog(nitivos)” como los que protagonizaron “Minority Report” con el resultado que todos conocemos.

No obstante, creo que merece más que una simple reflexión.

¿Nos hacemos unas rayitas?

La instantánea que ilustra la entrada de hoy, recoge el estado en el que quedó el autocar en el que viajaban 44 niños, que resultaron, afortunadamente, solo heridos leves en el siniestro, dando postivo el control por cocaína que se hizo al conductor. Según los indicios, el vuelco del vehículo fue debido a un exceso de velocidad.

La noticia no tendría relevancia, más allá del susto, si no fuera por las declaraciones que hizo la progenitora del chófer, afirmando que había consumido el viernes (el accidente tuvo lugar un lunes) como todo el mundo, o que todos los padres de familia que dejaron a sus hijos en el transporte escolar, hubiesen dado positivos por cocaína.

Es alarmante que en nuestro país cualquier ciudadano de a pie entienda que resulta normal y extendido el consumo de una sustancia psicoactiva ilegal; igualmente de peligroso resulta este último extremo, a nadie debería extrañar que no se respete la ley cuando la cocaína es una droga perseguida y prohibida, tanto su tráfico como su consumo y la ciudadanía hace caso omiso de las normas. No nos ha de extrañar la corrupción transversal que reina en todos los partidos políticos, cuando los ciudadanos se saltan a la torera las normas más elementales de salud pública.

La cocaína es una droga dura, que altera seriamente el carácter y la personalidad de quien la consume, es responsable de peleas, agresiones, asesinatos y accidentes de tráfico; resulta altamente adictiva con un gran síndrome de abstinencia psicológico, no físico, y complica aún más la vida de quien se engancha a ella por los aditivos tóxicos que incorporal los sucesivos “cortes” que se producen en su tráfico ilegal. No podemos entender como “normal” el consumo, que debería ser perseguido con más inisitencia por parte de la autoridad competente, considerando el peligro que representa para el propio adicto y para los demás.

Sobre la justicia

Marc Chias perdió la extremidad inferior derecha en un accidente de tráfico urbano en Barcelona; la discusión sobre la culpabilidad del siniestro, lo llevó a un calvario de siete años, hasta que el Tribunal Supremo falló a su favor, otorgándole el derecho a cobrar casi novecientos mil euros.

La justicia está peor de lo que uno se puede imaginar, sin entrar en el fondo de la cuestión que suscita el tema de hoy. Efectivamente, un paciente con fiebre, dolor en punta de costado y crepitantes basales derechos es tratado con Moxifloxacino o Amoxicilina Clavulánico en la práctica totalidad de los centros sanitarios de este país y ello en base a la existencia de unos protocolos, escritos o no, que se aplican por parte de casi todos los médicos en ejercicio, con escasísimas diferencias. Un enfermo, trabajador de la construcción, con lumbociatalgia secundaria a dos hernias discales lumbares, solicita una incapacidad permanente para su trabajo habitual y el mismo asunto, presnetado en dos juzgados diferentes obtiene resultados opuestos: Para un Magistrado es merecedor del grado de invalidez que postula, y para otro no. A esta diferencia se la denomina “independencia judicial” y las Audiencias, Tribunales superiores o incluso el Supremo, están para la “casación” de doctrina y tratar de hacer más equitativos los criterios de unos y de otros.

Desde la ignorancia, entiendo que también en esta clase de asuntos debería haber ciertos protocolos que homogeneizasen en cierta medida los criterios que todo juez, como ser humano, tienda a personalizar y, desde la experiencia de su puesto como juzgador, apliquen el espíritu de la ley de forma más humana y más coherente con el resto de sus compañeros.

Reflexión sobre una tragedia

Cuatro menores, dos chicos y dos chicas, han sido puestos a disposición de la Fiscalía por su implicación en el atropello que ayer acabó con la vida del guardia civil José Antonio Pérez en un control de tráfico en Barbastro (Huesca).

Estos son los datos “objetivos” que ha podido determinar hasta el momento la Guardia Civil de Huesca tras las numerosas declaraciones, visualización de cámaras de seguridad, testigos directos e indirectos de los hechos que tuvieron lugar ayer y que acabaron con la vida del agente, de 54 años y natural de Zamora, que llevaba 27 años destinado en esta población oscense“.

Al parecer, uno de los implicados, que fueron capturados posteriormente, tenía amplios antecedentes por ser amigo de lo ajeno y comerciar con cierto tipo de sustancias.

El guardia civil nunca hubiese sido arrollado si el menor estuviese en un centro de rehabilitación destinado a corregir su tendencia sociópata, si la justicia, en general, fuese algo menos permisiva con los delitos de cierta naturaleza: Robos, tráfico de drogas, agresiones, etcétera. No es difícil encontrar a un joven con varias causas pendientes que sigue “ejerciendo” en la calle sin que el sistema intente, al menos, la reinserción de los descaminados; la consecuencia, en casos como éste, invita a reflexionar sobre si la actitud actual es la verdaderamente correcta.

Cuestión de fe

No tengo nada particular contra la hermana del Rey, no la conozco y mi interés en hacerlo es más buen escaso, de modo que a quien suscirbe le importa más bien poco el futuro de la Sra. de Urdangarín, que se sentará en el banquillo tras la instrucción del juez Castro. Me alegra, eso sí, comprobar que las instituciones en este país funcionan, que queda algo de independencia judicial y que las altas esferas no están libres de recibir todo el peso de la ley en caso de que incumplan las normas establecidas. Este es el ejemplo. Esto hace recuperar parte de la fe perdida en la especie humana. Por lo demás, enhorabuena al Sr. Castro y toda suerte de venturas a Dª Cristina de este punto en adelante.

El abogado de Pantoja: “Las hormonas le dificultaron ver la verdad”

El caso es similar al de Dª Cristina, pero da menos escalofríos conocer la estrategia de defensa de la tonadillera que la de una Infanta de España. Se conoce que la Sra. de Urdangarín actuó desde la más profunda de las ignorancias, cegada por el amor y la pasión que despertaron el ella gracias al atractivo deportista, que además de buena vista para las damas, también la tuvo para aumentar su faltriquera particular. A Dª Isabel se la entiende mejor cuando defiende a “Cachuli”, porque el Sr. Muñoz, con su pelo engominado y el perfilado mostacho, levanta pasiones allá donde pisa y la artista cayó rendida en los brazos de un excamarero reconvertido a alcalde corrupto. Las dos mujeres se saltaron un poco a la torera los límites de la ley por su condición humana de hembras en celo, lo que se traduce en esos anormales niveles de las hormonas, por muy Infanta y cantante de éxito que fuesen. Y es que cuando el amor llama a la puerta, si se acompaña de unos cuantos millones de euros, siempre es mejor recibido. El garboso cuerpo de Cachuli no excitaría a Dª Isabel si sirviese cafés de euro a las siete de la mañana en una barra mugrienta. Y es que hasta el sistema endocrino se fija en los posibles del pretendiente, cosas extrañas de la Fisiología.