Archive Page 2

Santisteve

El Sr. Santisteve, alcalde de Zaragoza, creo la polémica al publicar un folleto en el que se comparaba al Paracetamol con la cocaína y en el que se ofrecían instrucciones sobre el modo y manera en que determinadas sustancias psicotrópicas debían ser consumidas, verbigracia, pulverizar bien la cocaína para evitar hemorragias nasales, o hacer rayas de “speed” de menor tamaño que de farlopa; también sobre la idoneidad temporal para el consumo del cannabinol. La portada del folleto se reproduce en la instantánea que ilustra nuestra entrada de hoy y me parece tan incorrecta como su contenido. ¿Por qué el barrio?. ¿Solo se consumen drogas en los barrios?. ¿No existen acaso adictos entre las capas más altas de la sociedad?. ¿Qué tiene que ver el casco histórico con el consumo de estupefacientes?. Este “totum revolutum” ofrecido por el político progresista sirve de ejemplo sobre como solucionar los problemas de la ciudadanía mediante nuevas medidas por parte del consistorio; tengo la total seguridad de que muchos zaragozanos no conciliaban el sueño pensando si habían pulverizado suficiente los cristales de cocaína antes de pasárselos por la pituitaria, mientras otros manifestaban su honda preocupación al no saber encontrar el momento idóneo para consumir cannabis. Increíble, pero cierto; aplicable la frase atribuida a Groucho: Partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria.

Feminismo

La Galería de Arte de Manchester ha retirado el cuadro Hylas y las ninfas, de John William Waterhouse, en el que aparecen ninfas desnudas porque los personajes femeninos solo se representaban como un sujeto pasivo y decorativo, según “The Guardian”.

La pinturs es una obra del siglo XIX, fecha en la que empezaban a existir aparatos de fotografía; hasta entonces la pintura era el único medio de conservar un recuerdo, una imagen o como aparecía el primo de Betanzos cuando contaba veinte años de edad. Apenas la técnica alcanzó cierta popularidad, se utilizó también para saciar los instintos más bajos de los seres humanos -más bien a media altura, pero bueno- y las pulsiones socialmente criticadas; ni que decir tiene de lo sucedido con la irrupción en escena del cinematógrafo, y casi todos ustedes recordarán las salas “S” -y en grandes ciudades las “X”- en las que se proyectaban películas de alto contenido erótico o directamente pornográficas. A día de hoy, existe libre venta y comercio de este tipo de productos, no solo en establecimientos especializados, sino incluso en ngrandes superficies.

Así pues, no entiendo la reivindicación feminista sobre la obra del Sr. Waterhouse, incluso en el supuesto de haber representado un lienzo con alto contenido erótico cuando fue pintado, pero su condena actual al ostracismo parece más imposición del postureo que utiliza el progresismo de salón que de una deducción lógica de una ideología coherente.

D. Pablo y la gala.

El Sr. Iglesias fue fotografiado de nuevo en la gala de los Goya, siendo portador de un abanico reivindicativo -como no podía ser de otro modo- y lucía un frac demodé pero con pajarita, ofreciendo un respeto por los titiriteros que no le merece ni la corona ni el Congreso de los Diputados, donde se le ve más preocupado de los complementos en la muñeca, que del uso habitual de la indumentaria procedente. Tiene su punto transgresor el comportamiento provocativo del político emergente y asambleario, da ese toque rebelde y revolucionario que demandaba una España cabreada por la criris y la corrupción, pero que va perdiendo fuelle, poco a poco, en forma de sangría de votos y tensiones internas. Hace bien D. Pablo en acompañarse por el argentino rehabilitado en España, es de los pocos fieles que le quedan entre correligionarios que se apuñalan por la espalda con poco disimulo, de modo propiciado por el liderazgo mesiánico de las purgas estalinistas. Su formación se encamina hacia el carácter residual de la izquierda extrema y lo veremos en breve acompañando al Sr. Garzón, de etiqueta en las fiestas y disfrutando de los viajes intercontinentales privativos de clases elevadas, en el ejercicio de las contradicciones que caracterizan el progresismo militante, pero con el escaso apoyo popular que ve desmoronarse cada día.

Newcrest

 

Era la madrugada del día 7 de febrero de 1983. El temporal del Noroeste arreciaba en el Cantábrico. Casi en la bocana de El Musel estaba a punto de terminar el plácido viaje del ‘Newcrest’, un carguero de pabellón liberiano, que venía remolcado desde el puerto inglés de Falmouth. Su destino era, inicialmente, el puerto de Avilés, donde se iba a mantener a la espera para entrar, luego, en San Esteban de Pravia para ser desguazado. La ría avilesina estaba cerrada y se optó por El Musel como puerto de abrigo. A las tres y media de la mañana rompieron las amarras y el buque, a la deriva y sin tripulación, fue a estrellarse de babor contra el acantilado del cerro de Santa Catalina. Sus restos formaron parte del paisaje de todo aquel entorno durante casi un año, tiempo que duró su desguace a pie de mar, seguido casi en directo por centenares de gijoneses. No fue el primer incidente en la costa gijonesa, ni sería el último. Años más tarde llegaría el episodio del ‘Castillo de Salas’, del ‘Vakis Tsakiroglou’ e, incluso, del ‘Grand Felicity’, que se ‘escapó’ de El Musel para ir a estrellarse en el cabo de San Lorenzo. Con todo, el ‘Newcrest’ sí fue el primer embarrancamiento de la democracia.
Destrozado por las olas
Fue una noche muy larga para los profesionales de El Musel y para la autoridad marítima. El remolcador ‘Faneca’ que arrastraba el buque desde costas inglesas no pudo controlar la situación y, una vez rotos los amarres, fue imposible reconducir el barco, que quedó totalmente a la deriva. Se intentó subir a bordo, pero el fuerte oleaje obligó a descartar esa posibilidad. El carguero, sin tripulación, recorrió en pocos minutos la distancia entre la bocana de El Musel y el cerro de Santa Catalina y fue a estrellarse contra la zona conocida como ‘el Apagaderu’, en el Fuerte Viejo, a unos 200 metros de la piedra ‘El Cuervu’, muy cerca del inicio del muelle de Lequerique.
El ‘Newcrest’ era un carguero de considerables dimensiones. Botado en el año 1959 en Belfast (Irlanda del Norte), tenía 147,33 metros de eslora, 19,13 metros de manga, 8.537 toneladas de registro bruto y 12.534 toneladas de peso muerto. Un problema importante si se tiene en cuenta que, casi desde el primer momento, quedó más que claro que habría que desguazarlo en el lugar del naufragio. El temporal había castigado su casco de tal manera que se hacía inviable la posibilidad de intentar reflotarlo, aunque sólo fuera para trasladarlo hasta El Musel. A ello, se añadía la preocupación por una posible contaminación por combustible. En los tanques del barco se calculaba que habría entre 20 y 30 toneladas, cantidad pequeña al navegar el carguero remolcado. Desde el Ayuntamiento de Gijón se tomaron desde el primer momento todas las medidas correctoras y aunque aparecieron algunas pequeñas manchas, la contaminación no fue muy importante.
Meses de trabajos
Empezó, entonces, una carrera entre las autoridades municipales para tratar de desguazar el buque cuanto antes. El día 22 de febrero, apenas dos semanas después del embarrancamiento, la Comisión Municipal Permanente adjudicaba el desguace en el mismo lugar del accidente a Desguaces Heme. El plazo, cuatro meses. Se tenía especial interés en dejar la zona limpia antes de que comenzara la temporada de baños. La realidad fue mucho más compleja. El buque seguía sufriendo los rigores del oleaje y cada vez estaba más destrozado. Parte de la chatarra extraída, no sin pocas dificultades, se iba almacenando en el cerro para transportarla, luego, en camiones.
De todas forma, llegado ya el verano, el 24 de junio, aún trataban de sacar los restos del carguero con una grúa instalada en el cerro de Santa Catalina. La dificultad era evidente porque la distancia al casco, unos 70 metros, hacía inviable subir piezas de gran tonelaje. Se habló de trabajar con una grúa instalada en una pontona de más de 50 metros de larga por 30 de ancha. La iniciativa se descartó porque no era técnicamente posible. Con todo, el puente, la chimenea y la cubierta ya estaban en tierra, pero quedaba mucho barco aún en la mar, sobre todo la ‘zapatilla’, una parte del cigüeñal y la hélice.
Había pasado ya la temporada fuerte de verano y, a principios de setiembre, el Ayuntamiento de Gijón, que entonces presidía el socialista José Manuel Palacio, reconocía que aún quedaban en la mar unas 1.400 toneladas del buque. No había forma de desguazarlo sin asumir muchos riesgos y llegó a ponerse sobre la mesa la posibilidad de dinamitar los restos. Como el caso de la pontona, también se descartó. Los restos del ‘Newcrest’ fueron sacados casi con cuentagotas durante ese otoño y el buque pasó a la historia, aunque nadie descarta que parte de su ‘zapatilla’ siga formando parte del paisaje submarino de los acantilados del cerro. ( Texto diario El Comercio en 2008, 25 aniversario )

San Lorenzo

La fotografía parece haber sido tomada en 1.937, fecha en la que, como hoy en día, la gente seguía provocando un océano insensible que arrastró más de una vida en el Muro de San Lorenzo. Está firmada por Constantino Suárez y fue tomada de la página Gijón en el Recuerdo, a la que hicimos referencia en otras ocasiones. Los árboles, los bancos, han desaparecido en estos ochenta años que nos separan de la imagen, pero el mar sigue siendo el mismo, se que “se traga un barco o cien barcos, mata a un marinero o a cien marineros y sigue murmurando con su voz afónica, con su voz de borracho triste y pendenciero, amargo y peleón”.

Okupas

La imagen que ilustra la entrada del día se corresponde con una finca urbana “okupada” en Valencia, que no se corresponde de forma exacta con la que referiremos el día de hoy, situada en Mallorca, de unos quince mil metros cuadrados y que fue invadida por una familia de etnia gitana, quien la utilizó como almacen de chatarra para su negocio. Cuando el propietario se percató de la situación, fue denunciado por los “okupas” por amenazas.

Algo empieza a funcionar mal en este país cuando tienen más derechos los invasores que los invadidos, cuando los inmigrante ilegales acceden a servicios sociales superiores a los de españoles que han cotizado toda la vida, mientras la aportación de aquellos ha sido nula, cuando el deshaucio resulta cada día más dificultoso para el propietario que pretende ejercer sus derechos, ejerciendo la administración el buenismo absurdo hacia quienes incumplen la ley y violan las elementales normas de convivenia, aún no escritas, de nuestro modelo social.

Kim Kardashian

Kim Kardashian revoluciona de nuevo las reades sociales por la publicación de la instantánea que ilustra la entrada de hoy, apareciendo semidesnuda frente a un espejo. La fotografía tampoco tiene nada de extraordinario, más allá de la popularidad de su protagonista que a su vez, la alcanza mediante este tipo de actuaciones, cerrando un círculo vicioso propio del mejor Sabina. Por lo menos, y para un hombre ya entrado en años, como quien suscribe, es al menos, la imagen de una mujer rotunda, con curvas, alejada de los estereotipos andróginos promovidos por modistos de tendencias homosexuales, en modelos imposibles para quienes una fabada existe solo en el ideario gastronómico de lo utópico.