Archive for the 'Sociedad' Category

La Acerona

La instantánea de hoy recoge una cola para subir al autobús en “La Acerona” allá por el año 1.966. En aquellos tiempos correteaba Alejandro Pumarino por la calle Calvo Sotelo, mientras autobuses urbanos, como el que se muestra en la fotografía, repostaban en el Garaje Sporting, esquina a la calle Caveda, con una vieja carpintería, casi toda al aire libre, se situaba en frente; también al raso, en la actual Manuel Llaneza, vendía su producto una carbonería, surtiendo las cocinas que echo de menos a día de hoy. Entonces, pasear hasta Palacio Valdés, a coger el antiguo Carreño (hoy FEVE) a Noreña, era toda una excursión para un chiquillo que empezaba a abrir los ojos al extraño y maravilloso mundo que nos rodea. Hoy, que han pasado tantos años, me evoca esta imagen los tiempos de mi infancia, muy especialmente por el anuncio de detergente Persil, que lleva el autobús urbano…

El presente franquista de la Semana Santa

La instantánea que ilustra la entrada de hoy, muestra la imagen del general Queipo de Llano al frente de una cofradía sevillana en la postguerra inmediata. El título de la entrada es el que el diario “Público” colocó sobre la fotografía.

Entiendo la necesidad que tiene el progresismo militante, de resucitar al antiguo dictador a cada paso; que Franco lleve cuarenta y dos años muerto, parece carecer de toda relevancia, especialmente si sigue presente, como indica el medio, el la Semana Santa sevillana.

Más allá de creencias, costumbres, fe o tradición, la Semana Santa en numerosas ciudades españolas, es un espectáculo único e irrepetible, que atrael decenas de miles de turistas y de curiosos. Que la religión despierte la curiosidad, incluso entre agnósticos, ateos o creyentes de otras confesiones es tan frecuente como razonable, y resulta absolutamente normal encontrar turistas en la catedral de Burgos, la Mezquita de Córdoba, el Taj Mahal o admirando los Budas tailandeses. Por otro lado, España estuvo sometida a una dictadura militar entre 1.939 y 1.975, con lo que la presencia del ejército en eventos sociales no debería sorprender a nadie y menos a los pseudoprogresistas que -como fue el caso del PSOE- apoyó primero el régimen del general Primo de Rivera y después guardó un silencio conveniente -y tal vez connivente- durante buena parte del régimen franquista.

En definitiva, desde este medio queremos ilustrar a los articulistas de “Público” que Franco lleva cuarenta y dos años fallecido, que su régimen -afortunadamente- es historia y que debe existir escasez de recursos y de noticias para precisar la resurección del dictador cada dos por tres, para calificar la Semana Santa o tildar de franquista a quien manifieste disidencia con el pensamiento políticamente correcto encarnado en la línea editorial del diario.

Jesús María Zabarte

La actualidad de los últimos días nos ha ofrecido varias noticias que alumbran de una forma especialmente clara lo que han sido, son y serán tanto ETA como la gentuza que llenaba sus filas y, afortunadamente, las cárceles.

Lo primero fue el sainete de las armas, tan falso y teatral como era esperable, una escenificación que no se creen ni sus autores ni sus intérpretes. Lo segundo la exhibición de chulería, matonismo y sinvergüenza de secuestradores o asesinos presentándose como “actores de la paz”.

Lo mejor, no obstante, ha sido lo que hemos sabido sobre Jesús María Josu Zabarte, más conocido como ‘Carnicero de Mondragón’ un bichejo al que contemplan 17 asesinatos y que se ha paseado estos días luciendo con orgullo su historial criminal, del que asegura no arrepentirse lo más mínimo. Pero resulta que el valiente gudari de la patria vasca se cagó de miedo, literalmente, durante el tiroteo previo a su detención.

El “gudari” en cuestión, lleva una colección de pendientes, algo muy viril entre la gente de su estirpe, y de rancia tradición en los soldados vascos, tanto como la deposición involuntaria cuando lo que tenía frente a sus armas eran otras pistolas y no la desnudez de las nucas inocentes. Con esa imagen, boina y ornatos de localización orejeril, sabemos -o suponemos- el papel que desempeñó en sus largos -demasiado cortos- años de prisión.

 

Denuncian a un turista por insultar a dos lesbianas que se besaban en Barcelona

La noticia es de “Público”, el pasado viernes 14 de los corrientes, aniversario de la proclamación de la república.

Va por delante la opinión del administrador de este espacio sobre la libertad sexual, absoluta, y el respeto por cualquier opción sexual, como entendemos, no puede ser de otra manera.

La cuestión es diferente; recuerdo que uno, heterosexual hasta el momento, fue reprendido por sus manifestaciones de cariño hacia su pareja en público. ¿Si se hubiese tratado de una pareja heterosexual, hubiese sido noticia?. Dicho de otro modo, a dos novios tradicionales ¿se les puede reprender por ser demasiado explícitos en público, pero en caso de ser gays es homofobia?. Bien es cierto que la actitud de los denunciados, a tenor de lo publicado en el medio en cuestión, deja poco lugar a las dudas, pero el dilema anterior queda en el aire, a la libre opinión de los escasos -y queridos- habituales de este espacio.

Verónica Fernández

Con razones o no, está grácil señora se lió a bofetadas en un partido de fútbol base, practicando así otro deporte, el boxeo, en el que le tocó tanto dar, como recibir, claro está.

La noticia es que esta buena señora, de nombre Verónica Fernández, participó activamente en Vistalegre II como candidata, finalmente no electa, a representante de los círculos podemitas. Según la nueva normativa de la formación emergente, debería ser expulsada por violencia callejera, extremo del que no hemos tenido noticias hasta la fecha.

Gijón

La imagen recoge un plano de Gijón que parece datar del año 1.914. Sorprende el reducido tamaño de nuestra villa hace apenas cien años, con un Paseo de Begoña que representaba, prácticamente, el fin de la civilización urbana y un barrio de la Arena inexistente; aún quien suscribe recuerda desiertos los solares que ocupan hoy inmuebles de gusto más que dudoso con la cuestionable ventaja de situarse cerca del mar. En aquellos años era otra la Iglesia de San Pedro; por spuesto, faltaban el Llano, Calzada, Pumarin, Montevil, Nuevo Gijón, Moreda y tantos crecimientos y ensanches que fue teniendo la patria chica de Jovellanos a lo largo de un centenario. Cuando se elaboró este plano, se había hunido el Titanic apenas dos años antes y estallaba la Primera Guerra Mundial; faltaban décadas para que la penicilina fuese descubierta y cualquier infección era potencialmente capaz de segar una vida humana sin excesivos miramientos. En aquel tiempo se crecía deprisa, sin demasiados proteccionismos, y los chiquillos jugaban en las aceras poco antes de convertirse en adultos precoces, de forma tan diferente a nuestros jóvenes, que precisan asociaciones parentales mientras cursan estudios universitarios. Uno, que busca siempre dejar algo mejor a las generaciones venideras, se cuestiona con frecuencia si es acertado el camino elegido, o si estamos debilitando las posibilidades en un futuro no inmediato. Miro las fotografías de ese Gijón antiguo, que no llegué a conocer, y siento cierta nostalgia de aquello no sucedido -al menos para mi- cuando la cultura del esfuerzo y el sacrificio primaba sobre la reivindicación de supuestos derechos o privilegios, muchas veces, inmerecidos.

50 aniversario

Este año se cumple medio siglo desde la instalación del primer cajero automático, que llegó a España un poco más tarde. Actualmente, la mayoría de las oficinas bancarias han eliminado buena parte de sus recursos humanos y obligan, literalmente, a realizar determinadas operaciones de forma automática, a través de un terminal de uso público. La banca telefónica, la operativa a través de internet y otros avances tecnológicos reducen considerablemente el número de sucursales y de empleados, siendo los propios usuarios colaboradores, más o menos voluntarios, de la entidad a la que confían su dinero.

Echo de menos las tardes de los viernes, en las que buscaba uno el cajero próximo cuando era un bien escaso, en que sacaba mil o dos mil pesetas, ofrecidas en billetes de quinientas, y con las que alcanzaba para cenar una hamburguesa con una cerveza, en aquellos tiempos en los que servían alcohol en ciertos establecimientos de este ramo. La “ruta de los vinos”, en la calle Buen Suceso, ofrecía caldo nacional, de más o menos calidad, a cinco duros -lo conocí bastante más económico- mientras preguntaba el dueño de “La Perla” ¿de qué quieres el pincho? y veíamos, con envidia, la clientela de la Taberna Gallega comiendo el pulpo que no alcazábamos a pagar.

Ahora, las pantallas tactiles, los euros, la rapidez de la operativa, son avances tecnológicos indudables que facilitan la vida, a la vez que la convierten en algo más impersonal. El pago con “plástico” no era la regla hace tres o cuatro décadas, mientras ahora se ha convertido en la excepción, especialmente en esta Europa próxima que nos rodea. Pedir venite duros al amigo de al lado para pagar la “espuela” o poder volver a casa, es propio de un tiempo pasado que, como siempre, no volverá nunca, lo que no resta a quien suscribe, mirar hacia atrás con algo más que un poco de nostalgia.


abril 2017
L M X J V S D
« Mar    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Top Clicks

  • Ninguna

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 368 seguidores